Panorama colosal desde el puente, de Arthur Miller

Horacio Otheguy Riveira.
Al llegar, dos policías de Brooklyn nos dan la bienvenida. Ya en las butacas, no se oye el cuchicheo habitual. Apenas se habla, de pronto se instala un susurro general con su inédita carga emocional. Y es que en el escenario la función ha comenzado. Poco se vislumbra de lo que será la escenografía minimalista que habitarán los intérpretes, pero hay ampilas, generosas imágenes de Nueva York, blanco y negro, años 50 en que transcurrirá la acción.
Muelles, ciudades, numerosos inmigrantes que vienen de la hambruna de la segunda posguerra mundial. Algunas imágenes se repiten adrede, pues ese paisaje de gente de toda edad bajando con dificultado de grandes barcos, ha de grabarse en nuestra mirada. Una emoción que circulará durante las dos horas, tanto si se recuerda el final como si no, tanto si nunca se ha visto ni leído o se han visto las últimas versiones de Madrid; hasta Miguel Narros, Teatro Albéniz, 2000, y la de Georges Lavaudant, Teatros del Canal, 2017.
LA CAZA DEL INMIGRANTE
Algunas escenas, al tiempo que se representan en escena, se proyectan en primeros planos. El impacto es suficiente para hacernos entrar aún más en la obra. Por ejemplo, las caras o perfiles de perfiles María Adánez, José Luis García Pérez y la joven sobrina, Ana Garcésadquieren una profundidad de campo que traduce del teatro al cine, acentuando la dimensión del drama que vendrá.
©Antonio Castro.
©Antonio Castro.
La pasión enfermiza del estibador Eddie Carbone por la chica, empieza por hilvanar, entre bromas, el deseo por ese cuerpo, aún ingenuo, que mueve sus caderas cuando calza tacones. Pero estallará, ciego, perverso, incontenible, cuando ella se sienta atraída por Rodolfo (Pablo Béjar), que acaba de llegar de Italia junto con Marco, el noble fortachón de su hermano alcalde (Rodrigo Poison). El galán a pesar suyo es un muchacho educado, tímido, que canta. horario de verano, y Cantando bajo la lluviatrabaja en los astilleros, hazmerreír de los hombres recios por su propensión al humor, la alegría y el canto a cualquier hora. Un tipo de cuidado para el bravo Eddie.
¡El canalla mediohombre se la va a llevar y no puedo hacer nada!
Pero su oscura pasión no es más que una parte de un drama social que atisba raíces de una perversión limitada en el desprecio por su leal esposa, tú qué sabes de trabajo, que no has trabajado en la vida; y al mismo tiempo obsessionarse con reprimir a la inocente sobrina (Desde que sales con ese ya no me hablas, no me miras), aunque de todo él calla, sudores, golpes y gritos para ocultar la verdad, pues Eddie nunca se atreverá a confesar ese deseo que le impide intimar con su esposa, desde hace tres meses.
El abogado Alfieri (Francesc Galcerán) es un sobrio narrador que bosqueja el devenir de los muelles y las pasiones de sus clientes, confesor del fervor del estibador; a su lado, todos los personajes están sabiamente perfilados, y en ellos -con la modélica adaptación de Eduardo Galán– cada intérprete encaja física y emocionalmente bajo la crèmencia cholera irracional del hombre que se siente abandonado (¡No, repito! ¡No, repito!)y en esa soledad rabia sin dominio de sus motivos verdaderos hasta unchecanar la tragedia final.
Todo el reparto resulta admirable en un contexto de extraordinario clímax, profesionales rigurosos navegan por las redes magistrales de Arturo Miller (Todos eran mis hijos, 1947; La muerte de un viajero, 1949; Las brujas de Salem, 1953; Panorama desde el puente, 1955…), en todas ellas habla sobre la cruel manipulación/exploación de la gente de a pie. En las cuatro obras maestras, el vigoroso encanto de la juventud se ve alterado por el cinismo con que el poder de turno va a la caza del otro: inmigrante o nativo que también conviene convertir en chivo expiatorio.
©Gerardo Sanz.
PABLO BÉJAR EN EL PUENTE DE BROOKLYN
Víctima existencial del macho de los muelles que lo ve como un tipo blando, que canta y cose, y me la va a robar para hacerse americano. Es en esta desdicha donde se produjo el drama lacerante del ingenuo que viene de una sociedad empobrecida, y se deja fascinar por las calles de Brooklyn. Una tarde le regala prismáticos de teatro a su bella enamorada, y le muestra el idílico paisaje de gente rica donde aspira vivir en el futuro…
Rodolfo sufrirá golpes y humillaciones que podría abatirle, pero resiste. la creación de Pablo Béjar le aporta buena dosis de su talento arraigado como actor-singante en el teatro clásico y contemporáneo. Lo considero clave en esta versión -mucho más que en otras- por ahondar no solo en el siempre actual drama del extranjero responsable de todos los males, sino también por encarnar con lujo de detalles al diferente en un amíto machista, repulsivo.
Pablo Béjar compuso brillantemente al personaje que vive una transformación radical paulatina, desde la briosa ingenuidad del comienzo, a la sensualidad con que se dedica a la chica enamorada, al pánico bajo los golpes del dueño de casa, y precel en lande, creesen, creesen al final, más se le necesita.
©Antonio Castro.
©Gerardo Sanz.
©Gerardo Sanz.
Panorama desde el puente, dirección del estadounidense nacido en Puerto Rico, Javier Molina, ofrece muchos alicientes, entre los cuales destaca la relación con los espectadores, desde el commenso con el abogado Alfieri dando la mano a algunos trabajadores del porto y al público de la primera fila. Y más aún cuando un personaje al que hemos visto en situación de crimen, grita su inocencia mirando a la gente del patio de butacas…
©Antonio Castro.
Arthur Miller (1915-2005) Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2002.
Hasta: Arturo Miller
Versión: Eduardo Galán
Dirigente: Javier Molina
Definiciones: José Luis García-Pérez, María Adánez, Ana Garcés, Pablo Béjar, Francesc Galcerán, Rodrigo Poisón, Manuel de Andrési Pedro Orenes.
Diseño de escenografía: Elisa Sanz
Opciones de vestuario: Emilio Sosa
Vestuario y confección adicional: Los Navascués
Diseño de Iluminación: Nicolas Fischtel
Música con Espacio Sonoro: Manu Solis
Una producción de Secuencia 3 estafa Teatro Calderón de Valladolid, Tal y Cual Producciones, El Terrat (Estudio Mediapro), Esarte, Teatros Luchana, García Pérez Producciones, Lilicar Films, Estudio Hawork, Asombroso y Carlos Araña (Broadway).
NOTA: Los días 7, 8, 9 y 10 de mayo José Luis García-Pérez (Eddie Carbone) será sustituido por Rodrigo Poison y el personaje de marco aquí está la explicación Alejandro Arestegui.
Las funciones de los días 3, 5 y 6 de Mayo contarán con subtítulos en inglés.
TEATRO FERNÁN GÓMEZ. DESDE EL 16 DE ABRIL AL 17 DE MAYO 2026



