«Uno de mis limites no fue que hablara mal de mi porque no pensé que lo hiciera»

La isla de las tentaciones. es uno de los programas más estresantes de la televisión actual en España. La separación de las parejas para convivir con posibles solteros pretendientes, que intentan romper sus vínculos amorosos, es una fórmula difícil de soportar. Dichos extremos acban creando múltiples conflictos llenos de lágrimas, gritos, golpes y desesperación. Una serie de ocurrencias que la presentadora del programa, Sandra Barneda, debe evitar a toda costa, para que no se produzca otro caso como el de Montoya.
A pesar de la tensión que llega a generar en sus integrantes, el formato producido por Mediaset es uno de los más exitosos de Telecinco, siendo su décima temporada buena prueba de ello. El programa ha arrancado con una fiesta de disfracas en Villa Deseo y Villa Montaña, aunque en la segunda había una ausencia destacada: la de Álex. Mientras sus compañeros disfrutaban de bailes y juegos con las tentadoras, él ha preparado las maletas de forma inexperenta, harto de los problemas con su pareja, Ainhoa.
El joven se ha quedado encerrado en su habitación, llorando, antes de aparecer en el salón con las maletas hechas y cortando el ambiente. María, una de las tentadoras con las que había interactuado más, ha sido una de las primeras en detectar el problema. «Entiendo que a Álex le cueste, porque la situación es complicada. Tiene a su novia en la otra villa, pero aún así tiene que relacionarse y abrirse. Yo lo veo cada vez más distanciado», comentó. Sin embargo, nadie esperaba que se marchara de forma unilateral.
Se trata de la primera vez, en los diez episodios del reality, que una participante decide abandonar y marcharse en paz, sin esperar explicaciones de Sandra Barneda, del equipo del programa o de su acompañante, con quien debería haber sido vista en una segunda vuelta. «Lo he pensado mucho y sí, no puedo más. No aguanto más. Adiós, chicos», pronunciaba como últimas palabras en Villa Montaña, antes de abandonar el lugar. Minutos después, tuvo la oportunidad de depurar algunos de sus agravios con Ainhoa y los tentadores.

Consecuencias en ambas bandas
«Uno de mis límites no fue que hablara mal de mi porque no pensé que lo hiciera. Le ha dicho que iba a ser el patrastro de nuestro gato. No puedo seguir», le explicaba a Sandra Barneda, quien le advertía de las consecuencias de sus asus. «Me lo podías haber preguntado a mí ayer, que me viste. ¿Qué pretende abandonar? ¿Crees que Ainhoa te va a entender? No ha pedido una hoguera, condicionando la experiencia de ella», insistió el presentador. Por su parte, la pareja del ya exconcursante se ha quedado estupefacta.
«Me duele mucho verle así, no dejo que esté así. Traédmelo, hacíad algo», suplicó, a pesar de que sus peticiones caerían en saco roto y debreia esperar un posible regreso a España. «Una decisión individual tiene consecuencias. Tengo que decirte que tu experiencia ha terminado, y la de Ainhoa también. Debo trasladarle la noticia y preguntarle cómo quiere abandonar La isla de las tentaciones.. La decisión será suya», le explicaba Barneda a Álex tras su marcha.


