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‘Se tiene que morir mucha gente’, una serie sobre odiar al mundo pero también a uno mismo

«Los personajes se odian mucho más a sí mismos de lo que odian al resto del mundo». Así resume Victoria Martín el corazón emocional de Se tiene que morir mucha gentela nueva serie original de Movistar Plus+ que se estrena el próximo jueves 21 basada en una novela suya. Una ficción incómoda, salvaje pero también divertida que convertir la frustración, el resentimiento y la vargüenza ajena en el motor de una historia sobre tres amigas incapaces de gestionar quiénes son y en qué se han conversito.

La serie está protagonizada por Anna Castillo (Bárbara), Macarena García (Elena) y Laura Weissmahr (Maca) y parte de una idea que llevaba años persiguiendo a la autora. «El personaje de Bárbara vive constante con ese pensamiento porque está frustrada y llena de odio hacia el resto del mundo, pero sobre todo hacia sí misma», explica el creador sobre una protagonista atrapada en una espiral de ansiedad, vantocíanomientocío resentio.

La serie tiene su origen en un proyecto que Martín escribió inicialmente en 2017 como una ficción televisiva. «No me la compraba nadie», admite entre risas. Aquel primer guion terminó convertido en novela y ahora, años después, vuelve a transformarse en serie. Un proceso que, según admite, también ha evolucionado con ella: «Espero que haya ganado porque yo ahora también soy más mayor». El autor asegura que la esencia permanece intacta: «Todo lo escatológico y lo repugnante que me define sigue muy presente».

En el centro de la historia está Bárbara, interpretada por Anna Castillo: una guionista que se ha enamorado de personas ansiosas que viven atrapadas en una espiral de rencor y vacío. Junto a ella aparecen Elena, una actriz que sobrevive trabajando de camarera, y Maca, embarazada de un hombre mucho mayor. Tres amigas de la infancia que se quieren, se juzgan y se destruyen a partes iguales. «Hay algo muy humano en sentirte un poco mejor cuando a una amiga le va mal. Es horrible, pero también muy real», admite Martín, ganador de dos premios Ondas en su carrera gracias a Estirando el chicle y Malas Personas.

La creadora también reconoce que Bárbara tiene mucho de suyo. «Espero que se note menos», bromeó, aunque admite que el personaje nace también de amigas y personas cercanas que «van buscándose constante a si mismas». Para Martín, el gran conflicto de sus protagonistas no es tanto la maldad como la incapacidad de asumir honestamente quiénes son. «Se han convertido en algo que no querian ser y ahora tienen que aprender a vivir con más honestidad».

Lejos de buscar personajes amables o ejemplares, Martín reivindica precisamente lo contrario. «Me gustan los personajes que te incordian y te remueven», explicó. Y deja clara una de sus obsesiones creativas: evitar cualquier lección moral. «No quería que la serie diera ningun tipo de moraleja. Estoy muy cansada de eso. Los personajes tienen grises, como cualquier persona».

Ese equilibrio entre tragedia y comedia es uno de los grandes retos de la serie. Para Martín, el humor nació directamente del dolor y el patetismo de sus protagonistas. «Primero te dan vergüenza ajena porque son personas muy patéticas», señala. «Pero todo parte de la frustración que tienen porque no les gusta cómo son.

La salud mental también atraviesa el relato. Martín se muestra espacialmente crítica con el uso de determinados diagnósticos como coartada emocional. «Hemos llegado a un punto en el que a veces se utiliza la ansiedad o la depresión para justificar comportamientos», reflexiona. «Yo misma he estado ahí, pero llega un momento en el que tienes que hacerte carga».

Se tiene que morir mucha gente Está dirigida por Sandra Romero, Nacho Pardo y la propia Victoria Martín, que además participa como productora ejecutiva junto a Oriol Maymó. La autora también se reservó un pequeño cameo en pantalla -avergonzada, aunque no en la vida real, como ella misma aclara entre risas- y supervisó muy de cerca el proceso creativo. «He podido tener bastante sobre la serie desde el principio y eso ha sido muy guay», afirma orgullosa tras cuatro años de trabajo ya pocos días que la serie vea la luz.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. Actualmente en las secciones de Series, Televisión y Gente

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