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Con estilo de Carles Porta, ‘Abandonados’ se aleja del crimen real y se centra en una emotiva historia de vínculos familiares

La búsqueda de una identidad perdida, el peso de los silencios familiares y la necesidad de saber si, a pesar de todo, fueron queridos. Estos son algunos de los grandes ejes de ‘Abandonados’, la nueva docuserie con el sello Carles Porta que llegará a Disney+ el próximo viernes 29 de mayo. La producción reconstruye en cuatro capítulos el caso de tres hermanos encontrados solos en la Estación de Francia de Barcelona en 1984, sin saber quiénes eran, de dónde venian ni por qué los habían dejado allí. Más de tres décadas después, Elvira, Ramón y Ricard Moral emprendieron una investigación para descubrir sus orígenes y comprender qué les había sucedido.

La serie, producida por Luminol Media, sigue una investigación que comenzó de forma íntima y casi improvisada, pero que con los años se ha convertido en una investigación internacional. «Hay dos grandes fases: la que interpreta Elvira y sus hermanos y la que comienza cuando entramos nosotros con el documental», explica Carles Porta. «Nos comprometimos a ayudars a investigador y desde 2021 hemos estado reconstruyendo este viaje».

El periodista asegura que el origen de la implicación de su equipo surge del periodista británico de The Guardian, Giles Tremlett, quien ayudó a Elvira en parte de la investigación y recomendó contactar con el equipo de Porta. «Muchas productoras se han interesado por contar la historia, pero no por ayudarnos a buscar respuestas», dice Elvira, la hermana pequeña.

La maternidad de Elvira despertó con la necesidad de unir a sus padres biológicos y qué habían abandonado a ella ya sus hermanos de pequeños.

La idea de borrar el pasado nació de su maternidad. «Cuando fui madre, todo cambió», recuerda Elvira. «Sentí la necesidad de entender quiénes eran mis padres y por qué nos abandonaron». La necesidad del tiempo de reflexión durante la pandemia, que finalmente nos impulsó a contar el caso en el programa ‘Islàndia’ de RAC1. Aquella emisión se convirtió en el detonador definitivo de la investigación.

«Comenzó a llegar ayuda de todas partes», explicó Anna Punsí, guionista de la serie. “Voluntarios, investigadores aficionados, periodistas… había gente que aparecía por la calle mostrando fotografías de los hermanos cuando eran pequeños porque los reconocían”. La producción reconstruyó tanto esta primera etapa de la búsqueda como el seguimiento directo que el equipo realizó posteriormente por los diferentes países europeos involucrados. También intervienen ciudadanos anónimos e investigação independientes que, durante años y de forma desinteresada, siguieron pistas olvidadas, revisaron archivos e intentaron reconstruir una historia que parecía conndenada al silencio.

Uno de los grandes atractivos de ‘Abandonados’ es la sensación de vivir la investigación tal y como fue en directo. «Hay gran parte de la serie que está ocurriendo delante de la cámara», destaca el director Carlos Alonso Ojea. «Muchas sorpresas son reales porque nosotros tampoco sabiamos qué encontrariamos». Porta explica que ésta es una de las singularidades narrativas del proyecto: la investigación no estaba cerrada cuando comenzaron el rodaje y gran parte de los descubrimientos se produjeron mientras agarraban las cámaras.

La historia comenzó el 22 de abril de 1984, cuando tres niños de 2, 4 y 6 años fueron encontrados abandonados en la Estación de Francia. «Íbamos bien vestidos, veníamos de París, pero no sabíamos nada más», recuerda Elvira en la docuserie. Los hermanos fueron acogidos y más tarde adoptados por Lluís y Marisa, un matrimonio de Barcelona que les ofreció estabilidad y afecto.

«Lo más importante es que siempre hemos estado juntos», explica Ramón durante el documental. La madre adoptiva recuerda en la serie que los niños parecían venir «de un entorno con dinero», pero había elementos que no encajaban: el alcalde tenía seis años y no tenía escolarización, y ninguno de ellos tenía tres apellidos.

A medida que avanza la investigación, aparecen recuerdos fragmentados, pistas sobre posibles conexiones con el crimen organizado y testigos inesperados en Francia, Bélgica o Sevilla. Pero, sobre todo, la serie se centra en las necesidades emocionales de los protagonistas. «Más que saber de dónde venimos, necesitábamos saber si éramos queridos», dijo sinceramente Elvira. Durante la investigación, hay recuerdos de una vida itinerante entre autos de lujo, hoteles y viajes constantes, pero también episodios de miedo, violencia y silencio que Ramón había mantenido bloqueado durante los años.

Para Punsí, este es precisamente el gran valor diferencial del proyecto respecto a otras producciones de True Crime Factory, ne ‘Crims’ a la cabeza. «Venimos de contar historias muy duras, pero aquí hay mucho amor», asegura. «A pesar del dolor de la separación, la serie habla de los lazos que perduran con el tiempo». La periodista defiende que, más allá del misterio, la serie retrata sobre todo «el viaje emocional de Elvira» y la necesidad de reconstruir la propia identidad.

El momento más emocional del proceso vivido hasta ahora, afirma Elvira, ha sido «encontrar a mi familia». Porta admite que el caso sigue abierto y que, a pesar de haber podido dar respuesta a muchas preguntas, aún quedan algunas pendientes. «Hemos llegado muy lejos, pero mientras quede alguna pregunta, continuaremos investigando», asegura el periodista. De hecho, el equipo reconoce que tiene nuevo material y nueva información tras el final de los cuatro episodios y están convencidos de que la docuserie terminará con otro episodio con información relevante.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. Actualmente en las secciones de Series, Televisión y Gente

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