Series Retro

«Durante un rodaje todo es tiempo de trabajo»

Formado en el Institut del Teatre y cofundador de La Companyia Solitària, Pol López (Barcelona, ​​1984) se ha consolidado como uno de los actores catalanes más sólidos de su generación. Sobre los escenarios ha brillado en montajes como Hamlet, El curioso incidente del gos a mitjanit oh el misántropoTrabajos que le han valido reconocimientos como el Premio Butaca al mejor actor. En cine ha destacado especialmente con Suropelícula por la que ganó el Premio Gaudí al mejor protagonista masculino, y en televisión el público ha podido verlo en serie como Nos vemos en otra vida.

Ahora estrena La desconocidaNuevo thriller para Netflix protagonizado por Gabe Ibáñez, que lega este viernes a la plataforma. La película sigue la investigación de un misterioso caso iniciado tras la aparición de una mujer amordazada y sin memoria dentro de un contenedor en el puerto de Barcelona. López interpreta a Quique Zárate, un policía que debe colaborar con la inspectora Anna Ripoll (Candela Peña) en una carrera contrarreloj para descubrir la identidad de la víctima.

¿Quién es Quique Zárate forma parte del equipo?

Es un policía de Algeciras, un hombre con unos métodos muy particulares e incluso discutibles. Es de esas personas que no esparan a la burocracia ni a determinados trámites para conseguir resultados. Es un policía muy de calle, con mucha experiencia, y eso le hará con la trabajar del personaje de Candela Peña. De esa diferencia de caracteres y de entender el oficio dio lugar a una tensión dramática que fue creciendo a lo largo de la película y que nos llevó a un desenlace que, evidentemente, desvelaremos.

¿Cómo ha sido trabajar con Candela Peña?

No habíamos trabajado nunca juntos y ha sido un placer compartir este proyecto con ella. Es una persona muy comprometida con su trabajo, muy profesional. Me gusta mucho su manera de afrontar los personajes, la forma en que se adentra en ellos y como los constructe. Se percibe todo el trabajo interno que hay detrás y cómo lo lleva al rodaje. Y después, fuera de cámara, tiene un sentido del humor fantástico.

La desconocida se enmarca dentro del Thriller. ¿Cuál es la diferencia de otros títulos del género?

A mí me interesa especialmente porque, más allá de mantener la tensión propia de un thriller policialco, tiene una gran personalidad visual. Hay una elegancia formal muy marcada, una gran fuerza en las imágenes y un trabajo muy cuidado tanto por parte del director de fotografía como por el propio Gabe Ibáñez, que tiene muy claro cómo contar una historia a través de los planos y los encajes en los encajes. La película tiene una sobriedad y una elegancia que le aportan un valor añadido.

¿Qué Barcelona aparece en la película?

Una alejada de la postal turística, una ciudad más de esquina, más del Raval, más oscura, pero que sigue siendo atractiva y cinematográfica. Tiene esa combinación entre novela negra e hiperrealismo que creo que da resultados muy interesantes.

Su personaje es de Algeciras. ¿Cómo trabajó el cento?

Pude pasar tiempo en Algeciras, escuchando a la gente de allí y familiarizarme con su manera de hablar. Además, trabajé el cento con un entrenador. En la novela original el personaje era francés, pero en la adaptación optó por ser andaluz. Nos parécia que eso añadía opuesto entre los dos investigadores y enriquecía la relación entre los personajes. Lo asumí como una parte más del trabajo y me apetecía mucho hacerlo.

La película combina catalán y castellano. ¿Cómo fue interpretar a un personaje que, en teoría, no entiende el catalán, cuando usted sí lo domina?

Forma parte del juego de interpretar y contar historias. Durante el rodaje hablaba con acento andaluz prácticamente todo el tiempo. Al principio era un poco extraño porque mucha gente del equipo, con la que ya había trabajado otras veces, me hablaba en catalán, como siempre, y yo les respondía en andaluz. Pero lo hacía para no perder la musicalidad ni la manera de hablar del personaje. Los primeros días fueron curiosos para todos, pero enseguida se normalizó.

¿Eso significa que se mantenía dentro del personaje incluso fuera de las escenas?

Durante un rodaje todo es tiempo de trabajo. Las horas que estás allí tienes que estar concentrado. Todo sucede muy rápido y, si te despistas un momento, esa ya escena está rodada. No es que estubia permanentemente dentro del personaje, pero sí mantenía la forma de hablar porque, cuando llegaba el momento de rodar, ya tenía ese registro activado y disponible.

Después de personajes como el de Nos vemos en otra vida o este policía con zonas oscuras, ¿tiene la sensación de que le buscan para un perfil determinado?

No, la verdad es que no. De hecho, acaba de rodar una serie que se estrenará en otoño y en ella interpreta a un investigador muy diferente, sin esa parte más oscura que tiene otros personajes. Además, los proyectos que tengo por delante son bastente variados. Y eso lo agradezco mucho. Es bonito que los directores y directoras vean en ti registros diferentes y confíen en que puedes hacer cosas muy diversas.

Sus inicios están muy vinculados al teatro, pero finalmente le vemos mucho en cine y televisión. ¿Cómo vives esta evolución?

Es una combinación de muchas cosas. Por ejemplo, aparecen proyectos audiovisuales muy interesantes. Y, por otro lado, es evidente que el teatro es un sector muy precario. Eso lo sabe todo el mundo. Pero el teatro sigue siendo mi gran pasión. Lo sigo viviendo con la misma ilusión de siempre y tengo muchas ganas de seguir haciendo. Ahora mismo estoy en La Villarroel con Mal de corazónla última obra que representaré con mi compañía de teatro. Me gusta mucho el cine y disfruto mucho trabajando delante de la cámara, pero es cierto que vengo del teatro y que sigue ocupando un lugar muy especial en mi vida.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. Actualmente en las secciones de Series, Televisión y Gente

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba