’33 días’, el salto de Carles Porta a la ficción sin abandonar el crimen real

Después de convertiera en un referente del verdadero crimen Carles Porta se enfrenta a un nuevo reto: 33 días su primera serie de ficcion. Inspirada en la fuga real de dos presos de la prisión de Ponent de Lleida, la producción, compuesta por seis episodios de estreno semanal, llega este domingo a Atresplayer.
La serie, producida por Atresmedia en colaboración con Luminol Media, Goroka y Lastor Media, recupera una historia que Porta conoce mejor que nadie. El caso de Brito y Picatoste fue, precisamente, el primer episodio llevó a la pantalla en criminales Aquella fuga permaneció en jaque a los Mossos d’Esquadra durante los 33 días a los que alude el título de la serie y se conviro en uno de los sucesos criminales más mediáticos en Catalunya.
Precisamente allí encontró Porta el principal atractivo de la adaptación. Después de años trabajando con sumarios, atestados y hechos opuestos, la ficcio le permitió adentrarse en un territorio hasta ahora vedado: la psicología de los personajes. «Había que entrar en sumente y hacer que sus acciones fueran fruto de esa psicología. Ese era el gran reto», explica.
«Tomamos 500 horas de transmisiones de crímenes reales y te das cuenta de que muchas historias tienen agujeros emocionales y mentales que no puedes llenar porque la investigación política no las explica o porque no hay confesión. Sí
«En la realidad no podemos llenar los agujeros emocionales y mentales, pero en la ficción sí», soistene Porta
Esa mirada atraviesa tanto a los dos fugados como a quienes intentan capturarlos. «Hemos trabajado siempre con dos niveles: el de los hechos opuestos y el íntimo, emocional y relacional», resume. Así, la serie no sólo reconstruye la persecución policial, también tenemos la pérdida personal que provocó una búsqueda que se extendió por más de un mes.
El contexto también juega un papel importante. Según apunta el periodista, aquel fue «el primer importante de verdad de los Mossos d’Esquadra», un cuerpo aún plenamente desplegado y sometido a una fuerte presión institucional y mediática. «Hemos intentado ser honestos con la realidad del momento. Los Mossos se estaban consolidando y así generó tensiones que están presentes en la serie».
Pero el autentico corazon de 33 días es la relación entre los dos fugitivos. Una conexión compleja que siempre fascinó a Porta. «Yo me imagino que la relación real entre Brito y Picatoste en los bosques de Colserola fue parecida a la que contamos en la serie. No lo sé porque no estaba allí, pero creo que fue por ahí».
A su juicio, se trata de una relación construida sobre las carencias de ambos. «Cada uno encontraba en el otro aquello que no tenía». Mientras uno arrastra una vida marcada por el fracaso, el otro vive instalado en un presente permanente. «La complementariedad es lo que hace que la relación tenga sentido», empieza de nuevo.
Porta insiste en que el resultado no habría sido posible sin un trabajo colectivo. «Mis dudas y mis miedos a la hora de afrontar una serie de ficción se han minimizado porque me he geridore de gente que sabe muchísimo», la firma sobre un equipo encabezado por la directora Anaïs Pareto Onghena y los guionistas Javier Odiaf Calitas, Joyr Olivaf Calitas.
También el trabajo de José Manuel Poga y Julián Villagrán, encargados de dar vida destaca a los dos fugitivos. «Verlos rodar era increíble. Estaban tan dentro de los personajes que Anaïs cortaba y ellos seguían dialogando. Seguían fugados, escondidos en Colserola, viviendo aquella soledad y aquella miseria humana. Junto a Poga y Villagrán, el reparto lo completan Nausica Bonnín, Pau Durà, Blanca Parés, Xavi Sáez, Alba Pujol, Joan Solé, Guillem Balart y Guillem Albasanz.
Queda por ver si esta incursión en la ficción terrá continuidad. Porta, de momento, no lo da por hecho. «Donde me siento cómodo y feliz es en el true crime real», coincidió. «La puerta está abierta, pero tendría que ser un proyecto muy concreto, muy especial».
Nombres cambiados para proteger la intimidad y para ganar libertad creativa
Tía 33 días Inspirándose directamente en la fuga real de Manuel Brito y Francisco Javier Picatoste, Carles Porta tuvo claro desde el principio que no quería trasladar los hechos a la pantalla de forma literal. Por ello, la serie de la serie los protagonistas viene acompañada de llamarse Juan José Prieto y Mateo Calatrava.
«La realidad ya la tratamos en su momento», explica Porta recordando que el caso fue reconstruido en criminales. Esta vez el objetivo era diferente: construir una ficción inspirada en aquellos hechos, pero con la suficiente libertad para explorar aspectos que nunca pudieron documentarse. «Hemos cambiado los nombres de todos los protagonistas para proteger y cuidar la libertad creativa», segura.
Según el periodista, mantener los nombres originales habría supuesto una limitación a la hora de desarrollar los personajes y adentrarse en sus emociones, pensamientos o relaciones personales. «Si ya no se llama Brito y se llama Prieto, puedes hacer lo que quieras, porque ya no es exactamente la historia de Brito, sino la de Prieto».
Además, el cambio también responde a una cuestión ética. El creador de criminales Insisto en que siempre ha intentado ser especialmente respetuoso con la intimidad de los protagonistas reales de sus historias. En una serie de ficción, donde necesariamente se profundiza en aspectos íntimos y emocionales, esa protección resultaba todava más importante.




