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‘Ágata y Lola’, una serie policial para romper prejuicios sobre el autismo

El estreno de Ágata y Lola Este domingo en Atresplayer y próximamente en Antena 3, pondrá en primer plano a un personaje poco habitual en el ficcio español: Ágata, una joven policía dentro del espectro autista que encuentra una segunda oportunidad profesional en gránulos de los prejuicios. Compuesta por ocho episodios de 50 minutos, la serie combina en cada entrega un caso policial diferente con la evolución de la relación entre sus dos protagonistas.

Mireia Oriol (Soy Nevenka, Les de l’hoquei) interpreta Ágata Díaz, una joven policía apasionada por la criminología cuya prometedora carrera se ha visto truncada tras sufrir un bloqueo durante un operativo, episodio que desemboca en su diagnóstico de autismo. Desde entoces trabaja entre los expedientes del archivo policial, un entorno más tranquilo y alejado de la investigación de campo. Allí aparecerá en su vida Lola Castro, inspectora del Grupo de Homicidio de la Policía Judicial de Vigo y la que da vida Eva Martín (esta promesa), con quien abacará forjando una estrecha colaboración profesional que terminará convirtiéndose también en una sólida amistad.

Para Mireia Oriol, dar vida a Ágata ha supuesto uno de los mayores retos de su carrera. «No solo a nivel de interpretación, de acercarme y adentrarme en el mundo de todo el espectro autista, sino también a nivel personal. Sabía que me iba a generar mucho juicio por querer hacer esto lo mejor posible y me apetecía explicado enplicado enplicado Argentona (Barcelona) tiene 30 temporadas.

Mireia Oriol: «Lo importante era deconstruir el cliché del robot o de la falta de empatía»

Oriol se documentó de forma exhaustiva, trabajó junto a terapeutas especializadas y, además, pudo compartir tiempo con jóvenes con diferentes neurodivergencias. «Fue increíble porque pude preguntarles qué ficciones les representaban y cuales sentían que no eran un buen reflejo de su realidad».

Su principal objetivo era alejarse de los estereotipos que tradicionalmente han acompañado a este tipo de personajes. «Para mí lo importante era deconstruir el cliché del robot o de la falta de empatía. No quería hacer una persona muy plana, que ni siente ni padece o que está distante del mundo». Al contrario, tenía claro que «Ágata fuera un personaje tierno y que la gente empathizara con ella y quisiera que entrara en el equipo».

Ese es, precisamente, uno de los grandes mensajes que la actriz encuentra en la serie. «Lo que finge es demostramos que Ágata no es simplemente autista». De hecho, recuerda una de las frases que mejor resumen el espíritu de la ficción: «Cuando dicen: ‘Ágata es autista’, Lola responde: ‘Ágata es brillante'».

Para Oriol, serie muestra que el diagnóstico es solo una parte del personaje. «Es una mujer muy inteligente, muy capaz de encontrar patrones y de ver cosas en sitios que otra gente no ve, precisamente por esa neurodivergencia». Destaca también «su gran capacidad de trabajo», mientras que el personaje de Lola es alguien que sabe reconocer esas cualidades y ofrecerle «un lugar en el que realmente pueda desarrollarse bien».

Más allá del componente policial, la actriz subraya el mensaje que recorre toda la ficción. «Veía la serie con muy buenas intenciones. Habla de dos mujeres de diferente edad, con neurotipos distintos, y detrás hay una idea muy clara: que los equipos pueden funcionar mejor cuanto más diversos sean». En su opinión, todo se resume en «empatía, querer entender al otro y darle su sitio». En un momento como el actual, considera que la serie ofrece «un trasfondo muy luminoso» y demuestra que «dar espacio a personas que aparentemente son distinta realente puede funcionar».

La relación entre Ágata y Lola es el motor emocional de la historia. Según Oriol, comienza con la curiosidad y admiración del inspector por la policía apartada en el archivo. Lo que es más interesante es que «en ningún momento se le pasa por la cabeza juzgar a Ágata solo por ser autista». Lola quiere incorporarse al equipo porque «es muy bueno» y también porque intenta entender su manera de entender el mundo, fijándose siempre «en lo que puede aportar y no en los prejuicios que otros tienen sobre ella».

Esa confianza acaba construyendo una amistad que resulta especialmente significativa para Ágata. «Le cuesta decir que Lola es su amiga, pero finalmente acaba diciéndolo». Para la protagonista, añadió la actriz, sintiéndose vista y renconia es algo que «anhela mucho».

La propia ciudad de Vigo también tiene un peso importante en la serie producida por Atresmedia en colaboración con Portocabo (Rapa, Weiss y Morales). «Es un personaje más dentro de la historia», afirma Oriol, que destaca tanto las localizaciones como el clima galego, incorporadas visualmente al relato con sus constantes cambios entre rainu y sol.

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. Actualmente en las secciones de Series, Televisión y Gente

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