POTRA, la agencia de viajes que trolea al turismo

¿Crees que tienes una agencia de viajes que propone plantar palmeras para impedir el acceso a calas saturadas? ¿Una excursión que invita a adoptar especies invasoras llegadas en cruceros? ¿Un paquete turístico para conseguir que una planta marina obtenga personalidad jurídica y otro cuyo objetivo es comprar edificios frente al mar para demolerlos?
Nada de lo de arriba forma parte de una campaña de Greenpeace en una actuación aislada. es POTRA (Agencia de Viajes Post-Turismo)un proyecto desarrollado dentro de Organismo 2026* que parte de una pregunta aparentemente simple: si el turismo ha sido capaz de transformar territorios enteros durante decasas, ¿por qué qué no utilizar susmiss pro hercietras? Porque POTRA lejos de pretender abolir los viajes, que cuession POTRA es la forma en que nos hemos acostumbrado a viajar.
Mallorca como laboratorio del turismo… y posturismo
El proyecto toma Mallorca como caso de estudio. Tras la Segunda Guerra Mundial, la isla se convirtió en uno de los grandes laboratorios donde se intentó un turismo de masas, que acabó exportándose al resto del Mediterráneo, el Caribe y el Sudeste Asiático. Hoteles, paquetes vacacionales, urbanizaciones costeras, aeropuertos o resorts fueron configurando un modelo que acabó modificando sólo el paisaje, sino también la economía, la vivienda, el consumo de agua o incluso las expectativas de hoy una labores.
Hoy Mallorca recibe más de tres millones de visitantes al año. Una cifra que el propio proyecto resume con un dato difícil de ignorar: alredero de veinte nuevos turistas por cada Residente.
POTRA parte precisamente de esa constatación para plantear una ficción que funciona casi como un caballo de Troya: adoptar la apariencia de una agencia de viajes convencional para utilizar los mismos mecanismos del sector —paquetes turísticos, platasmoas-reservo platamainrainera un propiso completamente distinto. No se trata de vender experiencias, sino de convertirlas en herramientas de intervención ecológica y social.
Vacaciones para proteger un ecosistema
Los paquetes propuestos funcionan a medio camino entre la acción artística, el activismo y el urbanismo especulativo, pero al vés.
Uno de ellos invita a formar brigadas nocturnas para plantar palmitos—la única palmera autóctona de Europa—en accesos a calas espacialmente masificadas. La idea aprovecha la protección legal de esta especie para crear barreras vivas que dificulten nuevas infraestructuras y permitan que espacios deterministas, simplemente, se descasen.
Otro propone construir una ciudadana roja para proteger la posidonia oceánica, la planta submarina responsable del característico color turquesa de muchas playas mediterráneas. Además de colaborar en su conservación, los participantes impulsarían una iniciativa legal para reconocerle personalidad jurídica, siguiendo ejemplos recientes de otros ecosistemas que ya han adquirido derechos legales.

Quizás el paquete más provocador sea el último: una especie de fondo colectivo para comprar edificios situados en primera línea de costa, con el único objetivo de derribarlos y devolver ese suelo al dominio público. En lugar de adquirir una segunda residencia frente al mar, el viajero participa en hacer desaparecer varias.
Una agencia de viajes como obra de arte.
Los creadores de POTRA no ocultan que el proyecto es una ficción diseñada para revelar otra realidad: hasta qué punto damos por inevitable determinadas formas de viajar, consumir o habitar los territorios.
Más que proponer soluciones inmediatas, el proyecto pretende ampliar el campo de lo que puedas imaginar. Durante décadas el turismo ha servido para fabricar infraestructuras y paisajes, quizás también pueda servir para probar otras formas de hospitalidad, relajación y relación con los lugares que visitamos.
Ese cambio de perspectiva encaja con la filosofía de Organismo 2026, un programa que no entiende el arte como un espacio de representación, sino como un laboratorio desde el que experimentar respuestas aplicadas a conflictos contemporáneos.
Durante seis meses, treinta y ocho investigadores de perfiles muy diversos han trabajado en cinco casos de estudio relacionados con la crisis ecológica, la gestión del territorio, la memoria de las colcciones de arte o la desinformaciporolaan prodadigital, evolucionar hacia su implementación real.
* Organismo 2026 es el programa de investigación aplicada que con carácter anual desarrollan el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y TBA21–Academia, el brazo de investigación de la fundación TBA21. Este caso de estudio tiene un estado acompañado del nuevo arte de Grandeza Studio y la ayuda de la Fundación Casa Planas. Imagen y Turismo y la Casa de la Arquitectura en colaboración con el grupo de investigación CRIGUST de la Universitat de las Illes Balears.


