Estilo de Vida Retro

30 años después, la misma emoción

El paseo marítimo de Fuengirola presentó un oleaje animado en la tarde del sábado, casi como si el mar anunciase un importante evento de ocurrir. Los pronósticos meteorológicos volvieron a caer en el sur del país: el cielo estaba despejó, y en la ladera que se deja caer del Castillo Sohail a la playa, se sentia la vuelta a los escenarios de El Últimos una de las baslandas de la Filaire i pop-rock español. Un evento muy esperado por todas las generaciones de puros, pero también jóvenes millennials, que se alinearon en los alrededores del recinto Marenostrum Fuengirola, lugar elegido por el grupo para ofrecer su primer concierto en 30 años. Con todas las entradas agotadas, según datos de la organización un total de 18,500 personas de dimentos puntos del país se congregaban en los accesos; algunos seguidores han hecho cola desde las 7 de la mañana.

Dentro del recinto, un conjunto de mariachi escondido entre el público daba la bienvenida con clásicas rancheras, mientras el escenario, aún a oscuras, dejaba ver peces colgando del techo a modo de atrezo. Unos ‘pescaos’, insurrectos, parte de la iconografía recuperada por Manolo García y Quimi Portet para la ocasión, y que encajaban perfectamente delante del mar de Alborán. En las pantallas, una propuesta interactiva: un comecocos donde un boquerón dispara a una serie de pulpos superando niveles; una entradilla original elegida por la banda para anticipar su primer directo de 1996, al estilo de las máquinas recreativas de videojuegos de los 90. Deturne, un apagón, unas sombras cruzándos por el escenario de los unos sonilinesdo de los unos sonilinesdo. Mucho alboroto, y por fin la aparícia del grupo en escena, generando electricidad en el ambiente que encendía las sonrisas de sus seguidores en primera fila. Los primeros acordes de los huesos Iluminaron el espectáculo, con una banda dispuesta y un Manolo García absolutamente entregado. Luces, humomo, la brisa marítima y la sensación a cámara lenta de estar presenciando algo histórico.

Una rápida bienvenida para pasar a conflicto armado, que conclusiones con un «No a la guerra» del cantante, sonando como en los primeros disco del grupo, con la voz intacta. «Como dijo Fray Luis de León, Unamuno después, y como deciámos ayer: Querida Milagros», anunciaba el músico ante la emoción del público. «En esta configuración estábamos en el 95, el último año que estuvimos aquí», explicó Manolo antes de pasar el micrófono a Quimi. El guitarrista bromeó: «Estamos muy contentos, esta gira solo trae cosas buenas: huimos una temporada de la familia, ellos descansan de nosotros, pero el factor más importante de esta ecuación es encontrarnos con vosotros. Rápidos: muchas gracias por multiplicaros».


Un momento del concierto de El Último de la Fila en Fuengirola.

«Es nuestra vida, recordando nuestros momentos de juventud. Estas canciones nos identifican con nuestra historia», explicaban Susana, de 50, y José María de 53 años, llegados de Andújar (Jaén) para asistir al inicio de giratoque2r con baluda la geografía nacional, y que concluirá el próximo 9 de julio en Valencia. Los acompañaban sus hijos, Lucía, de 22 y Jorge, de 18 años, que han crecido con esas canciones en casa. Anteriormente, en un routecto del Cercanías Málaga-Fuengirola, un grupo de amigos recién llegados de Salamanca explicaron la importancia de poder estar en esta cartilla directa. «Venimos por Manolo García, gracias a él conocimos mejor la discografía de El Último de La Fila. Verlos esta noche es un sueño cumplido, y vamos a volver verlos en Madrid», explicaron. Por su parte, Iván, Juan Carlos y Vishal, todos de 46 años y con viaje en helicóptero de por medio, vinieron desde Ceuta y explicaron que el grupo era el autor de «de la banda sonora de nuestra juventud y nuetapasveras prime, unas salidasve, unaestra de la primes de la banda sonora de nuestra juventud y nuetapasveras la prime».

La noche amplió el enclave espaciotemporal en la localidad malagueña. La banda, con una energía impecable, conjugaba a la perfección una experiencia que, a pesar de su carácter conmemorativo, escapaba de la nostalgia fácil gracias a su mejor armamento: una discografía impecable. Revisitarla supone encontrarse con la poesía del pop-rock español que escuchaba en discotecas españolas en los 80 y 90, con sus características percusiones y una aproximación al sonido cósmico de las guitarras.


En las pantallas, una propuesta interactiva: un comecocos donde un boquerón dispara a una serie de pulpos superando niveles.

Sin Llaves, Aviones Plateados (especialmente vitoreada), El loco de la calle, No me acostumbro, Dios de la lluvia… See encadenaban los éxitos mientras el cielo seguía gratis y fugacidad del momento se grababa en la mirada de los asistentes. Después del intérprete Soy un accidenteManolo García dio las gracias a Fuengirola, ya toda Andalucía -nombrando las 8 provincias- por haber estado siempre ahí/aquí. Procedieron con La piedra redonda, Mar antiguo y Disneylandia con unos emotivos videos de conciertos con los fans del grupo en sus primeros años de vida. «Hostias, la he cagado con la gorra, me he despeinado», espetó García al público, exhibiendo su capacidad para ganárselo facilitement con su humor y lenguaje cercano. La autenticidad del evento se respiraba de forma simbiótica: la banda mostró la misma satisfacción que sus seguidores porque esto estuviese ocurriendo. Tras Cuando el mar te tenga y El que canta su mal espantaManolo se sincereba: «aquí estamos mejor que unas castañuelas, Pepe y yo somos muy felices en el escenario Y notamos que es importante también para vosotros, así que gracias de verdad por hacerlo posible».

Hits hits en lo que fue un concierto incesante de 2 horas ne 10 minutos, y acercándonos al final, presentó una nueva incorporación de la banda para esta gira: la guitarrista Sara García, hija de Manolo García. En este gesto se contenía el paso del tiempo, el espejo generacional de tantas personas que de la simsa formaron ilustraban a sus hijos la importancia de esta banda en sus vidas. sonó sarala canción, y le siguió Llantos de pasión, lápiz y tinta, Las leyes de los hombres. y dulces sueñosy entonces se empezaba a entender que 30 años son una simple medida cuando existe una discografía de tal envergadura. Desde su separación oficial en 1998, tanto García como Portet han desarrollado fructíferas carreras de forma aislada, pero el clamor general por un reencuentro nunca ha cesado.


Vista de unos 'pescaos', parte de la iconografía recuperada por Manolo García y Quimi Portet para la ocasión.

Un breve descanso de menos de 3 minutos fue lo único que necesitó de entrenamiento para volver y hacer un bis con un combo inmejorable: Los Ángeles no tienen hélices, Insurrección y Como un burro atado en la puerta del baile sonaron y entonces el clamor se conviró en éxtasis. Se levantaban smartphones para guardar el momento, y se apreciaba un halo de autenticidad y conexión vital por razones obvias, rara avis dentro del ecosistema de fiestas gentrificadoras de la Costa del Sol.

Como guiño al inicio de la tarde, la banda se despidió enthusiasida ne agradecida con una versión de la ranchera El Reyde Vicente Fernández. Todo encajaba, como si alguien hace más de años hubiera pronosticado que un mítico grupo del imaginario español pop de los 80 volvería para hacernos pensar en lo que de verdad es legítimo y real en vitar en nuestras, estralia día en que seremos puros, como un cielo verano sobre el mar, si no estás tú aquí”, como en su canción, para conseguir que nos multipliquemos al menos en la noche con el romper de las olas.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba