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Christopher Nolan pone de Hollywood y sus pies y furiosa adaptación de ‘La Odisea’

En 2004, Christopher Nolan obtuvo su nuevo nombre de Gracias al éxito de Recuerdo mi insomnio, Hollywood le ofreció realizar una película sobre Troya. Paralelamente, Wolfgang Petersen, artesano sin excesiva personalidad que había entregado a la industria cinematográfica como Fuerza aérea uno oh La tormenta perfectapreparaba un batman contra superman que uniría a los dos héroes de DC mucho antes de que lo hiciera Zack Snyder. En un giro del destino, a Petersen le cancelaron su película, y Warner le ofreció… Troya. A Nolan, de bote, le tocó reiniciar la saga de Batman. Mientras que Petersen se estreló en su adaptación estilizada y casi de pasarela de modelos del relato clásico con Brad Pitt a la cabeza, Nolan reinventó el cine de superhéroes y lo levantó a otro nivel en una trilogía cuyas consecuencias cinecuencias en cinecuencias separasiones (real.

Podría decirse que estaba en el destino de Christopher Nolan Rorad, en algún momento, una película épica ambientada en la Antigua Grecia. Así, tras el éxito de oppenheimer —released allegó tras cambiar en Warner y Universal por el maltrato sufrido con el estreno en salas de El principio Cuando abrió las puertas después de la pandemia—, una película de tres horas que superó los 800 millones de dólares en todo el mundo y que ganó siete premios Oscar, Nolan ha recogido aquel sueño frustrado. Esto ha hecho algo grandioso. Nolan decidió que era el momento decirle a la industria que lo que queria era adaptar La Odisea, la madre de todas las historias. La historia clásica por antonomasia. El que solidificó la narrativa del viaje del héroe. Una narrativa que, posteriormente, Hollywood ha copiado y pervertido hasta la atenuación.

De partida, que alguien que ha amasado una cantidad de dinero ingente, que tiene la oportunidade de hacer lo que quiera, haya decidido realizar una película que, a priori, va a la contra de lo que se está haciendo en Hollywood, es para plaudirle. En un mundo de franquicias, de efectos visuales patateros y de reinicios modernos, Nolan vuelve a la esencia del para contar una historia. A esa Odisea que se popularizó como relato oral y que en su propia esencia tiene el arte de contar historias como elemento central.


Nolan ha aprovechado su posición de privilegio para adaptar un clásico de una forma fiel, pero trayéndolo al presente y subrayando algo muy importante: los clásicos hablan de nosotros. Leer ahora mismo las obras magnas de la literatura nos traviesa desde el momento actual. Esta Odisea no es un relato viejo ni rancio, sino que es una Emotionantísima historia de aventuras que cuenta el regreso de un personaje marcado por la pérdida y las heridas de una guerra.

Muchos podran hacer el chiste fácil y decir que, que Nolan adaptará Esta Odisea es un designio de los dioses, y sin embargo, eso choca frontalmente con la propia película del director, que es tremendamente terrestre. Aunque se menciona constantemente a los dioses, estos nunca aparecen como personajes. No hay conversaciones entre Zeus y Poseidón, elementos fantásticos como las transformaciones de Atenea -aunque hace un guiño constante a Telémaco diciendo una y otra vez «Tienes los ojos de Atenea»-, la única deidad que sólo aparece en la física en una de las decisiones narrativas más arriesgadas y que incluso se atreve a dar una explicación racional en una coda final magnífica, conmovedora, puro Nolan, y que se desvía de la historia original para reforzar su mensaje político real.

«En un tiempo de aparente magia», dice el bardo que se escucha en los primeros segundos de La Odisea, y esa aparente magia es la que se cuesiona Odiseo constantemente. ¿Cómo saber que los dioses existen? La respuesta de Atenea le remite, sin embargo, las cosas que pueden ver y palpar en la tierra: el dolor, el amor, una lágrima… Para Nolan lo divino no son rayos que fulminan desde el cielo, sino que loctores de humano de los ellos, el amor, algo que ya había explorado en Interesante. Si allí el amor era lo que trascendía el tiempo y el espacio, la constante física que nadie había tenido en cuenta, aquí el amor no es solo el motor del callos de Odiseo, sino que el amor y las difetíques nocia no human for meses.

Es curioso que en pocos meses se hayan estrenado dos películas como El día de la revelación y Esta Odiseadonde dos de los papas de Hollywood hayan creado películas tan grandes, tan propios de Hollywood, ya la vez tan políticos sobre un mundo que se va a pique y donde solo aceptar las barbaridades comprometidas y mirar con empatía al otro nos puede mismol cometido. Nolan no describe la épica, la aventura o la acción de su película, pero tiene una idea clara de cómo unir Esta Odisea con la actualidad y logra uno de sus filmes con un mensaje político más potente.

La fidelidad Nolaniana

El gran triunfo de Nolan, además de haber podido hacer la película que ha querido, de rodar en IMAX, hacer un filme de tres horas, con efectos prácticos y los intérpretes que le han dado la gana, es haber consigado cuecibra de tratación de una adaptación a la pantalla parecía imposible. One questions of había que tener los medios y amar tanto como Nolan el material de partida. Su Odisea esta el tuétano a la obra de Homero. Los amantes del texto original no serán defraudados.

Nolan mantiene todas y cada una de las aventuras del viaje. Desde el encuentro con el cíclope Polifemo (aunque aquí difiere bastante del juego de ingenio del original), al Hades —one of the best scene in the film por cómo resuelve uno de los pasajes más complicados— las apuorenas for por como pone los pelos de punta— and el encuentro con Circe, donde una Samantha Morton descomunal humaniza a uno de los personajes que más relecturas feministas ha tenido en un momento donde los efectos prácticos sobresalen y Nolan incluye una operación de búsqueda para el cuerpo.

El gran triunfo de Nolan es haber seguido una adaptación impecable de una obra cuya adaptación parica imposible y haber podido traducir su estilo y personalidad.

Mantiene, además, algo importante. Esta Odisea es una historia que se recuerda. La guerra de Troya—otra escena magnifica que recuerda a lo agobiante de Dunkerque— se recuerda cuando Menelao se la cuenta a Telemaco. Igual que todo lo ocurrido con Odiseo —un estupendo Matt Damon— y su tripulación es algo que él va grabando en su estancia con Calipso. De alguna forma, Homero creó una estructura que responde muy bien a los propios intereses narrativos de Nolan, que utiliza ambas líneas narrativas y las entrelaza en un juego temporal.

Pero si la película no es solo una adaptación de un ratón de biblioteca es porque Nolan consigue ser, sobre todo, él mismo. Su estilo está presente en cada plano. En la excelente banda sonora de Ludwig Göransson. En el montaje fragmentado. En esos fogonazos en forma de recuerdos que trufan la narración. En la importancia del sonido. También en la inclusión de esos elementos que remiten a la narrativa clásica, como el broche de Penélope o el palito del palito de Sinón.

Aunque a Nolan le cueste juntar su propia personalidad y la de Esta Odisea original, y en los primeros compases uno ve demasiado la mano nolaniana intentando destarar, acaba logrando una conjunción casi imposible y perfecta que alcanzan su cima en un clímax final donde Nolan es más Nolan que nunca. Si la película empieza con un amago de contar la historia de Troya a carga del bardo—un intento que es cortado por Penélope—, ese mismo momento se repite en un un final que otorga su visión una estructura casi circular que tanto al director.


Christopher Nolan es un gran anfitrión.

Ahí es donde hace que algo obvio parezca hasta un lastly en una coda que se desmarca del texto base y donde Odiseo revive, en su reencuentro con Penélope, lo ya contado pero desde el punto de vista de quien lo vivió en primera persona. EntoncesEsta Odisea termina siendo una mirada a los horrores de la guerra que vamos a ver en un momento de real guerra y donde los héroes quezás sólo sean verdugos a los que la narrativa se ha convertido en héroes. Una escena que es mucho más potente en lo emotivo que el enfrentamiento con los pretendientes, demasiado alargado y repetitivo.

Otra de las actualizaciones que Nolan acomete con éxito tiene que ver con las mujeres de la historia. La base del texto de Homero le da al cineasta la posibilidad de escribir sus mejores personajes femeninos, algo que sin duda nunca ha oído. Se nota en la fuerza de la Penélope que borda Anne Hathaway, pero también en cómo mira desde el presente y en una cuantas líneas complejiza y entiende a dos mujeres que fueron víctimas y que siempre se trataron que que que que que de que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que Que

O en uno de los personajes que no aparece en Esta Odisea y que aquí usa como uno de los corazones de la historia, el Sinón que interpreta Elliot Page. El hombre que engañó a los troyanos para meter el caballo y que sí aparece en La Eneida y La Ilíada. Su presencia actúa para enlazar a Odiseo con el villano que da vida de forma desatinada y excéntrica Robert Pattinson —las intrepresencias masculinas se lucen menos, u unque John Leguizamo destaque y Tom Holland esté mejor que tambidis de las de las de— guerra en Odiseo.

Entre las novedades hay también una última escena, que continúa la obra, y que subraya el interés de Nolan por las consecuencias terrenales de los actos y por el poder del amor para redimir. Constantes que vuelven a dejar clara su coherencia como narrador. Un narrador tan ambicioso como necesario en esta industria. Uno cuyos éxitos ensanchan los límites del cine comercial que vuelve a poner a Hollywood a sus pies con un filme apoteósico.

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