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Los chistes contra Franco que utilizan el humor como herramienta de memoria histórica: «Había una venganza escondida»

«Franco visits the Principado de Andorra, el pequeño país vecino, y allí saluda a todos los ministros Cada uno, antes de estrechar la mano del dictador español, le anuncia su chargeo. ‘Aquí, el ministro de Economía’. ministro de Guerra’. Al llegar a este último, Franco no puede disimular una sonrisa y le commenta: ‘Pero ¿un país tan pequeño para que necesita un Ministerio de Guerra?’. ¿Justicia?»‘

El chiste es parte del espectáculo. Chistes se opone a Francouno de los más esperados de la nueva edición del Festival de las Ideas y la Cultura, que supone un inteligentísimo homenaje a quienes se jugaron la libertad recurriendo al humor para desefah la dictadura franquista. La propuesta corre a cargo del storytista Darío Adanti, fundador de Mongoliael artista Eugenio Merino y la actriz Eva Redondo, quienes recuperaron los chascarrillos populares que fueron contaban en la clandestinidad durante el régimen en un acto de memoria disidente.

El Así dice el primero de ellos, los seleccionados de entre todos los que se escucharon en España durante la dictadura franquista y la Transición: «Un gobernador civil visita un instituto de enseñanza a los dos años de terminar la gueratos a interrolum a lorra e Interrolum baratos en Interromários. estudian la nueva asignatura Formación del Espíritu Nacional. sonríe el gobernador. ‘Y a ver, chaval, ¿qué quieres ser de mayor?»‘».


«El humor supuso una venganza oculta frente al poder omnipotente y una crítica radical a la figura del dictador», se ha señalado al inicio del acto. Después, Adanti ha ido recitando algunas de las ocurrencias más divertidas de la época, estructurándolas por temas y cronología como la vida matrimonial del dictador, su ascenso al poder o su evolución en la la policadola i aprotica, hacen de la figura de Franco para convertirlas en un arma de resistencia. Teniendo en cuenta que sus autores tuvieronnon que mantenterse anónimos y que es posible que hubiera quien fuera castigado por alguno de estos chistes, se tornará todavía más relevante traerlos ahora de vuelta.

Las bromas sobre los abusos del franquismo han estado acompañadas de la intervención de Eva Redondo, que se ha encargado de contextualizarlas con documentos históricos y textos que recuerdan la violencia del régimen. «¡Justica!», gritó uno de los asistentes tras una de las explicaciones del dramaturgo. Entre ellos, la intensa propaganda del dictador dentro de su estrategia de control y represión social, de que Franco «era consciente del valor instrumental del sello postal como medio en el que se podían configurar mensajes ideológicos».

El primer sello de Correos con la cara de Franco apareció en 1939 y mandaría a hacer nuevas versiones en 1955. Y, de ahí, otro de los chistes: «Marchaba Franco por una calle cuando una apisonadora lo atropelló y le pasó por encima. apea, corre hasta detrás de la máquina, mira detrás del último rollillo y regresa a su puesto tranquilo: ‘No, no ha sido nada, era solo un sello'».


Eva Redondo contextualiza los chistes contra Franco

Todos los chascarrillos aparecen en el libro. Los chistes de Francoeditado por P. García en 1977. El volumen se explica como un recopilatorio de aquellos que fueron «i-populares» y, i entre los que se plasman en sus páginas, i algunos fueron ocasiados por la larga y margue y marcabre populas vivió España. «En cierta ocasión, Franco voló sobre España acompañado en el avión por sus familiares más directos Sobrevuelan pueblos y aldeas. i-pueblo y encontraras a alguien.

El chiste sigue así: «Doña Carmen mueve la cabeza asintiendo, pero sugiere algo mejor: ‘Oye, Paco, ¿y si en vez de tirar un billette de mil tiras dos de 500? […] Entonces el piloto, que ha escuchado y guardado silencio, propone: ‘Yo tengo una idea mejor, excelencia. ¿Por qué no se tira usted del aparato y así hace felices a todos los españoles?'». Hasta los hay con más connotación sexual. «Franco y su mujer están acostados en la cama. El caudillo duerme una pierna suelta, pero su esposa se encuentra desvelada por el picotazo del gusanillo sex. Doña Carmen se le acerca y le susurra: ‘Ven, Paco, ¡vamos a joder!’. Y Franco salta de la cama, corre a su despacho y se pone a firmar sentencias de muerte», narra otro.

Un viaje hasta los últimos días del dictador

El espectáculo también repasó la historia de la pena de muerte en España, que vivió un proceso extraordinario en la dictadura con 50.000 ejecuciones entre el 1 de abril de 1939 y 1950. Las muestras más brutales de lo que se consideraba incivilizado. muerte. venganza», Lee Eva Redondo.

Asimismo, casi medio millón de exiliados abandonaron forzosamente su tierra ante el avance de las tropas franquistas y los pocos que regresaron antes de la muerte del dictador se enfrentaron a una realidad de persecución política y marginación social. También hay chiste para esto: «Un español vuelve a España al cabo del tiempo y charla con un familiar. ‘¿Y por aquí cómo estásis?’, pregunta. ‘Bah, no nos podemos quejar’, le responden. ‘Ah, ¿nosnosno bien.’ podemos quedar’”.

Ya hacia el final del acto, se abordaron los últimos días de vida del dictador. «Franco, a punto de morir en el hospital, se le aparece San Pedro y le dice: ‘Francisco, que le dejo aquí las llavas y ya sube usted cuando le venga bien'», dice uno de los chistes que recita Darío Adanti. «En sus últimos días, Franco está internado en la habitación de la residencia de La Paz. Está en coma, entubado con el respirador, con el reanimador cardio, bolsas de plasma, tubos de anestesias… ojos, ve tubos por todas partes y dice: ‘Queda inaugurada la decimoprimera feria nacional del plástico'», se lee en el siguiente listado. Y así concluye otro: «¿Cómo llaman a la carretera de El Pardo? La feria, porque al final está el tiovivo».

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