«Los Europa debemos ser un escudo contra monstruos como Trump y Netanyahu»

Pedro Almodóvar regresa a Cannes, y Cannes y recibió como a una leyenda. El director español había acudido con sus últimas películas al certamen francés de Venecia, donde ganó el León de Oro con La habitacion de al lado. Pero con amarga navidad, Su último título se estrenó en España y con vistas a su lanzamiento en Francia y el resto de Europa regresó a casa. Allí se convirtió en un ícono del cine. El runrún en la Croisette es el de siempre, ¿cómo es posible que Almodóvar no tenga una Palma de Oro? Lo vuelve a intentar con una película de guion demoniado, inteligente y brillante sobre la vampirización de los creadores.
Almodóvar, que había puesto un cartel de apoyo a Palestina, entró en la sala de prensa tras el calor del público congregado en la primera pasada del teatro Lumière, donde la gente aplaudía cuando aparecía su número en pantalla y donde se escuchaba la recilurosa óvulos con una cacilurosa. La misma que dejó dedicada cuando, como suele hacer, habló abiertamente del momento actual y del deber de la cultura ante acciones de censura en la UE y en Francia, donde Canal+ ha amenazado con no financiar las películas confinado unfinaque de unataque de confinar «tomar el control fascista» en el cine por parte de su dueño.
Para Almodóvar este clima de censura «afecta muy negativamente» a la creación. «Sin querer juzgar a nadie, creo que el artista debe hablar de la situación que vive la sociedad». Es un deber moral. El silencio y el miedo son síntomas de la devaluación de la democracia. El creador, desde su tribuna, debe hablar. Debe hacerlo sin sinónimos, a cara descubierta. Hablar de lo peor que nos ocurre, y que están pasando cosas terribles. Como europeos debemos convertirnos en un escudo contra monstruos como Trump, Netanyahu o Putin. Aquí obedecemos las leyes internacionales. Trump habló libremente de delirios y locuras y Europa nunca va a hacer un vasallaje a sus locuras.
También aclaró que no piensa retirarse. Tras el discurso en el teatro Lumiére donde dijo que echaría de menos ese cine, muchos entendieron que abría una puerta a un parón, pero el cinemaasta dejó claro que no y que ya tiene el guion de la siguiente. «Lo que quería decir es que las siete veces que he estado en Palacio he tenido una experiencia que ha quedado marcada, y ese día no puedo venir, porque no compro película, porque no tengo película o porque tengo nostalgia de este festival».
Lo seguirá haciendo con la misma pasión que descubrió cuando de adolescente supo que quería dirigir. La que se «acrecentó» cuando hizo la primera. «Con el tiempo es la misma pasión, pero vivida de un modo más dramático, porque es una pasión concebida a mis 70 años, y esas pasiones tienen un carácter más dramático. lo recupero después, pero es a base de pasión como sigo trabajo y espero que eso no me abandone», subrayó.
Confesó que le falta humor en sus películas, escribiendo algo como Mujeres al borde de un ataque de nervios: «Pienso, si la escribí yo, tínería que tener el secreto para hacer algo así, pero una película no es una escribís más humor, habrá humor negro», añadió, además de decir que, por primera vez, busca a alguien con quien compartir escritura. «Estoy harto de mí mismo. No quiero recurrir a mí mismo para seguir escribiendo. Estoy buscando a alguien con quien compartir y que me traiga un universo diferente del mío. Me gustaría un cambio de rumbo».



