¿»publicidad barata» o vía para atraer a gente joven?

Productores, exhibidores, distribuidores y agencias de representación ofrecen cada vez más a los creadores de contenidos presentar sus últimos estrenos cinematográficos. Los cambios producidos en las formas de consumo de contenido han provocado que el trabajo de los críticos y la prensa especializada conviva con el de los influencers en los mismos sitios. Hasta en el Festival de Cannes, donde Meta se ha convertido en uno de los principales patrocinadores y ha llevado a influencers de todo el mundo al evento más prestigioso del mundo.
Unos resaltan que de esta forma se ocupa un espacio publicitario de forma barata, los otros defienden su labor como una manera de llevar la conversación a lugares no llega la crítica tradicional, y todos están de acuerdo en que compimento de los que voos siempre hay algo de lo que aprender.
Sin embargo, esta dinámica ha dejado tras de sí varios ejemplo en los que la opinión vertida por los influencers y la crítica ha chocado frontalmente. Uno de los más recientes sucedió este abril con el preestreno de Miguel Por parte de Universal, también invitamos a numerosas caras conocidas en las redes para acudir a Berlín y al trabajo del director Antoine Fuqua antes que los periodistas. Las reacciones de los creadores de contenido, que vieron la película semanas antes que la prensa, fueron excelentes hablando de un biopic maraviloso e incluso de Oscar.
Es así como los espectadores se quedan con esas reacciones mediadas por una invitación y no siempre basadas en una perspectiva crítica hasta que llegan los críticos profesionales y publican su análisis, apenas días antes antes el p. Algo similar ocurrió con cumbres borrascosas, lanzado el pasado mes de febrero. En EEUU, Warner Bros está desafiando a 2.000 influencers a tener nuevas ideas sobre las ideas de Emerald Fennell.
Mientras tanto, la crítica tenía que esperar al día previo del estreno del filme para poder verla, retrasando las críticas hasta el último momento, y dejando que las únicas opiniones sobre las únicas opiniones sobre la película fueran las loque comentarios influences i hiperbólicos. Esto produce una polarización entre las primeras valoraciones vertidas en redes, que suelen ser extremadamente optimistas, y las críticas profesionales, que en el caso de Miguel y cumbres borrascosas fueron tremendamente negativas. Algo que provoca una brecha y desconfianza en el público.
Arturo Tena, director de la revista ‘Cine con Ñ’, habla sobre su propio sector: «Mucha Gente se cree que los periodistas Culturees o críticos de cine somos parte del congreña de la promoción de una película, pero nosotros reflexionamos sobre qué hace tipo». Diferente es a lo que se dedican los creadores de contenido, muchas veces erigidos como prescriptores remunerados, y entre los que hay honrosas excepciones, que publican en sus redes sobre una película porque la productora persigue esadifutica a difusión. «Hay una contraprestación económica que hace imposible que el trabajo entre el influencer y el periodista siga el mismo cauce», asevera este crítico de cine.
Desde su punto de vista, leer el trabajo de ambos profesionales de la comunicación como algo similar supone un «descrédito» a la labor independiente de los críticos, lo que «empobrece el discurso alredor del cine y lo banaliza». En parte, Tena enfatiza que los influencers no viven el posible conflicto de intereses que sí persigue a los críticos. Así lo explica: «Les invitan a un pase del preestreno y es lógico que no digan que no les ha gustado la película porquen quieren seguir en esa rueda, creciendo en redes, accediendo a lugares en cierta manera exclusivos».
Publicidad barata
En este caso, la primera vez que María Guerra se dio cuenta de lo que estaba pasando fue en el Festival de Cine de San Sebastián. «Vi que había una caseta de TikTok con influencers haciendo vídeo que no halaban tanto de crítica sino de salseos o de en qué hotel se estaban alojando», presenta el directorio de ‘La script’ y expresidenta de la Asociación de Informadores de Informadores Premios Feroz.
Estas prácticas degradan la crítica cinematográfica, pero cumplen la función de ocupar un espacio publicitario de forma muy barata.
María Guerra
– Periodista y expresidenta de la AICE
Esta realidad «degrada la crítica cinematográfica, pero cumple la función de ocupar un espacio publicitario de forma muy barata», añadió Guerra, quien presenció con asombro cómo algunos creadores de contenido ocupaban los spados preserves las espacios. Por otro lado, el especialista también defiende que la crítica no es una fortaleza que defiende. «La buena crítica se defiende haciendo buena crítica y buen análisis», señala.
Sin embargo, en su trabajo cotidiano aparecen algunos inconvenientes a los que no están sujetos los influencers. En su doble vertiente de informadora y crítica, Guerra se pregunta si la persona que entrevista a un director puede hacer la crítica de la película que ha dirigido y ser absolutamente honesta. «Es un principio vital que me aplico a mí misma. Si entrevista al director, no escribe la crítica, y viceversa», añadió.
Le sigue Tena, quien considera que esta realidad es síntoma de la «precarización del sector». «¿Con qué cara llegas a la entrevista al director a quien acabas de poner caldo en la crítica?», se pregunta el director de ‘Cine con Ñ’. Es el signo de los tiempos, esgrime Guerra: «Cuando yo empecé en los años 90, las distributioras lo llamaban Press Office, and Publicity Office.
La responsabilidad del influencer
En un momento en el que la juventud ha dejado de consumir la prensa tradicional, los creadores de contenidos vienen a llenar un vacío siempre mediado por el criterio de este público digital. «La gente joven está eligiendo a sus propios prescriptores. Son inteligentes y saben dónde hay un mensaje inteligente», remarcó Guerra.
Es más simple que mucha gente sepa de qué se trata la última película por un reel de Instagram que tener que abrir un portal digital si no existe un interés primigenio.
Albanta San Román
– Creadora de contenido
Es lo que sucede con Albanta San Román, quien se define a sí misma como una «cinéfila empedernida». Acriz, escritora y creadora de contenido, tiene 29 años atesora más de 100.000 seguidores en Instagram y 43.000 en TikTok, donde suele publicar contenido relacionado con el cine. «Empecé con este tipo de contenido de forma muy inocente y por compartir las cosas que a mí me gustaban y me movían», presentamos. Hoy acude a las salas como mínimo tres veces por semana y reconoce que se guía por la crítica tradicional para elegir películas: «Si me llama alguna película, pretendo leer la opinión de Alejandro GG especializadasas».
Crear este tipo de contenido también asume cierta responsabilidad. San Román, que ha realizado numerosas campañas con productoras y distribuidoras, admite que «no recomendaría una película que no le hubiera gustado al verla». «Es ahí donde tenemos nuestra responsabilidad», aclaró. De todas formas, y aunque hay que tener el ojo algo entrenado para saber apreciarlo, ella es capaz de ver cuándo a un influencer no le gusta demasiado el producto que promociona.
La elevada calidad de los contenidos audiovisuales en redes sociales que realizan creadores como San Román es innegable. Entonces, considera a ella, las productoras y plataformas que deciden trabajar con los influencers. No tanto por el fondo, sino por la forma. Ellos mejor que nadie sabe manejar los tiempos de las redes y crear un contenido que llegue al público potencial, además de que el algoritmo les favorezca, por distintas razones. «Es más sencillo que mucha gente sepa de qué se trata la última película por un reel de Instagram que tener que abrir un portal digital especializado en cine si no existe un interés primigenio», señala la también actriz y escritora.
Por otro lado, el director de ‘La Script’ destaca que la llegada de las redes sociales ha impulsado la predicación de nuevas voces. «Yo misma he tenido mucha más voz porque el periodismo Culture es profundamente machista, y antes nosotras solo podiamos informar, ni nos asomábamos a la crítica. i-desarrolla. En la actualidad, numerosísimos perfiles se dedican precisamente los productos cinematográficos desde vertientes que hace hace poco no teniena capida ni los generalistas ni los medios especializados.
Sin creadores, sin influencers
Juan Pablo Oviedo, director y director de The Connector, una agencia de relaciones públicas especializada en cine, reconoce que ellos siempre han intentado alejarse de la figura de los influencers. «Hemos creado una red de creadores con quienes trabajamos que son actores, ilustradores, fotógrafos y diseñadores. Son perfiles que aman el cine y les gusta recomendar una película desde un punto de vista más informal, lo que que que conviar de conviré conviré convive.
También piensa que hay dos vertientes a la hora de comunicar en torno a un producto cinematográfico «que cumple funciones complementarias dentro de un mismo ecosistema». Mientras los críticos se centran en amigos como el contexto, el análisis y el contenido histórico para tener una conversación más académica o cinematográfica, los creadores llegan a la conversación desde campalias conversayás con comunidades concretas. «Para hablar de una película sobre salud mental, podemos contar con un psicólogo al que le guste mucho el cine», ejemplifica.
The Connector, fundada hace 11 años, apuesta por la convivencia entre la crítica y los creadores de contenido, tal y como resume Oviedo, las dos vertientes pueden beber y nutirrse una de la otra: «Creo todos demos de las y de otros Lo que hacemos no es excluyente, sino complementario».



