‘Tercera fuga’ de Victoria Szpunberg gana los Premios Max 2026

Era la primera vez que los Premios Max aterrizaban en Extremadura y no podía ser en otro lugar que el gran Teatro Romano de Mérida. Ahí ganó con ella Núria Espert, de 24 años medeaVolvoí Catalunya a imponerse con esta fábula de la argentina Victoria Szpunberg en la que narra su historia familiar durante tres generaciones en las que la acción viaja de Ucrania a Buenos Aires y finalmente a Barcelona. La alegría no fue total porque el gran premio, Mejor espectáculo de teatro, recayó en 1936la obra dirigida por Andrés Lima. Además, en danza, la joven compañía La Venidera se hizo con tres premios por su personal y poética pieza, No.
La gala, dirigida por la directora cacereña Cristina D. Silveira, que también celebró el aniversario de su compañía Karlik Danza, comenzó con un baile de ecos griegos en la imagen y fusión musical con el medieval español. Una tónica que hilvanó esta correcta gala que quizás se agarró en demasía a los grandes textos del teatro grecolatino. (Medea, Prometeo, Antígona y Sócrates) textos de gran fondo y enjundia, pero que tampoco son el alma de la fiesta.
La verdad es que han sido unos premios salomónicos. En danza un galardón para la danza española y flamenca de Juan Berlanga, Mejor intérprete masculino por juancaballosu recreación escénica del mito ubetense. Otro para la danza contemporánea y colectiva del Mercat de les Flors de Falta. Y tres premios, para la sensación de la temporada, La Venidera. Una compañía que ha sabido renovar con espíritu y estética nueva la danza española. es un espectaculo No se levantó el reconocimiento a la Mejor intérprete femenina, a Irene Tena, Mejor coreografía y el premio gordo, Mejor espectáculo de danza.
Este año había dos nuevos galardones, el Mejor enlenco de danza antes menciones y el Mejor enlenco de teatro. Fue cuando llegó este segundo, que se otorgó a La tercera fuga, cuando se vio hacia donde iban a girar los premios. La producción catalana competía con dos elencos irrepetibles, la producción del Centro Dramático Nacional. 1936 y una producción de la Compañía Nacional de Teatro ClásicoFuenteovejuna. Finalmente, se lo llevo la catalana, una producción con actores de la talla de Emma Arquillué, Anna Castells, Carles Pedragosa, Clara Segura Crespo, Sergi Torrecilla y Ton Vieira.
Este último, Ton Vieira, también se llevó el premio al Mejor Actor, premio merecido por este joven actor que canaliza toda la historia de Szpunberg. Pero el momento emotivo fue el premio y la Mejor actriz que recayó con la veterana Mona Martínez y papel en los nuestros. Sus ojos al recibir la noticia revelaban la sorpresa al conseguir este premio ante otras dos grandes candidatas, Lidia Otón por su trabajo en Los cuernos de Doña Friolera e Irene Escolar no Personas, lugares y cosas.
Mucha emoción en esta gran actriz que comonzo como bailarina, supo reconvertirse y lleva años demostrando que es una de las grandes. Su papel en los nuestros Se trata claramente de una de las interpretaciones más solventes y mágicas del teatro español de los últimos años.
Fuenteovejunaque optaba a cinco premios, tuvo que conformarse con el premio a Mejor composición musical. No hay premio menor. Raquel Molano y los dos genios sevillanos de Pony Bravo han dado a luz una creación musical, tan primitiva como popular que ha sabido recoger los ecos de un pueblo en una superbia mezcla de chalapartas, jotas y verdiales, «quer los querée to músicaía pueblos», Pablo Peña al recoger la manzana. Una pena que este gran montaje, que será grabado durante años, no tuvo mejor suerte.
Fue la gran Anza Zamora quien recogió el otro premio musical, el de Mejor espectáculo musical o lírico, para esa rareza estupenda que es Hacia Ecos de lo sagrado. La gran Ana Zamora quiso recordar a su compañera desaparecida Alicia Lázaro, pero tampoco dejar de señalar dónde estamos: «La realidad sigue superando la ficción».
Hubo también premios cantados que se confirmaron como la iluminación a Pedro Yagüe por arándanos una producción CDN de Marta Pazos de Virginia Woolf, orlandoque reconoció el de Mejor vestuario para Agustín Petronio y el de Mejor diseño de espacio escénico para Blanca Añón que ya reconoció hace una semana galardón en los Premios Talía.
Fue la noche también de Jesús Cimarro, el productor vizcaíno que ha consolidado su emporio en Madrid y ahora también en Mérida donde precisamente dirige el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Consiguió Cimarro el Premio Max de honor, un premio a su trabajo durante más de treinta años que desde 1988 se focalizó con la empresa que fundó junto a El Brujo, José Luis Alonso de Santos no Gerardo Malla: Pentación
No es Cimarro un gran orador, pero dio un discurso sólido sobre la importancia de la industria teatral «como motor económico y social». Un premio, este de honor, que si en otras ediciones generó emoción y grandes aplausos en el público, en esta ocasión pasó sin pena ni gloria. Es lo que tienen los técnicos frente a los artistas.
Lucia Carballal y Victoria Szpunberg de acaban en ficha
Entre los mal llamados premios menores estuvien, sin embargo, las grandes revelaciones de este año. Elisa Forcano se hizo con el Mejor espectáculo revelación por esa pieza conmovedora llamada Zorra Dorada. Forcano que fue contundente al recoger el premio pidiendo que «cese el abuso y la violencia a otros cuerpos», se hizo con este galardón sobre otro de los grandes trabajos de este año, el de las navarras Teatro Las Nenas, Torcidxs; y sobre una de las sensaciones de la cartelera madrileña, taxidermia hasta que tengas alondrade Iván López-Ortega, espectáculo este último que sí se lévão el de Mejor autoía revelación.
Muy emocional también fue ver cómo recibía el premio a la Mejor adaptación o versión de obra teatral o coreografía el espectáculo independiente, pequeño pero poderoso, de Xavo Rodríguez y su compañílla Calvaía y su compañílla Tera de Calvaía. Si soja 451 en la que este valenciano hace una adaptación tan escénica como literaria del clásico de Raya Bradbury Fahrenheit 451. Además, Xavo Jiménez no quiso dar las gracias a la SGAE ni a los jurados, sino que quiso dedicar su premio «a los más importantes, a los maestros que se han levantado en pie de paz para pedir una escuela púlidad laica».
El «combate» de galadones que se desarrolló entre dos de las mujeres que de manera más pujante están sobresaliendo en la escena se resolvió en tablas. Victoria Szpunberg de Tercera Fuga y Lucía Carballal competían por dos galardones importantes. Szpunberg se hizo con el de Mejor autoía teatral, ya que Lucía Carballal quien se lívo el de Mejor dirección de escena por los nuestros. Al recibir el premio agradeció al Centro Dramático Nacional y al Teatro Nacional de Cataluña su apuesta por la dramaturgia contemporánea y «a las mujeres que estamos dirigiendo en las grandes salas con naturalidad».
La noche acabó en algarabía con el gran premio, el de Mejor espectáculo de teatro, que recayó en 1936una de las obras más relevantes del último decenio, tanto teatral como socialmente. Esta obra, que ha girado por toda España con más de funciones, ha segitado que esa otra historia, tan escondida para el gran público, del auge del fascismo y la brutal represión durante y tras la Guerra Civil, fuera de escuda millas de escuda escuda.
Alfredo Sanzol, director del CDN, explicó «todas aquellas personas que siguen enterradas en lugares desconocidos». Andrés Lima, director del espectáculo, recordando aquella gala de 2003 acabó su discurso con un contundente: «No a la guerra, viva Palestina libre».



