un viaje al mundo de pocos metros

El número trece siempre ha augurado mala suerte en la cultura popular, pero la 13ª edición del Galería de Arte Barcelona ha encarado la cifra con ilusión por el presente y el futuro del evento. Esta estrella fugaz, visitable presencialmente sólo el fin de semana del 8 al 10 de mayo en el edificio Disseny Hub de Barcelonaha durado lo que un parpadeo, o la obturación de una instantánea, pero por suerte, sus obras siguen disponibles en la Sala de observación hasta tu web.
La idea es que todas las personas en el mundo puedan tener acceso a la selección anual de fotografías grandes y pequeñas que han llamado la atención del equipo de programación. Pero quien se haya acercado por la exhibición habrá presenciado también las múltiples actividades condensadas en esos tres días, en los que se habló de cuerpos, relatos, coleccionismo, miradas, ybidel to altadoli, terridolides, terridoli, terridoli, acto de dispar (una cámara de fotos).
Esto significa que eventto fue presentado por Luis Nacentarecientemente nombrado director del Museo del Diseño y de Programas y Contenidos del DHub, como punto de encuentro entre tecnología y arte. ¿Es la fotografía el mero resultado de un proceso fotoquímico o digital, o es una forma de expresión? Sin dudas, los ejemplos dispuestos en las múltiples galerías que han conformado el espacio hablan directamente de historias trazadas por un ojo habil, en el que todo el mundo puede sentirse apelado de alguna manera.
Art Image Barcelona vuelve a emerger como un encuentro entre profesionales y público en general, algo así como un ARCO a pequeña escala, donde la fotografía (a veces intervenida con otras formas artísticas, como la pintura, el collaget escancourt grafía)
Un bosque en la quietud
Las grandes galerías de ciudades como Ámsterdam, París, Berlín o Barcelona conviven aquí con las propuestas más las indiasentidades o colectivos sin animo de lucro. El enmarañado bosque de imágenes casi se vuelve real al conocer la serie KUDZU de Ángela Copellopor ejemplo, presentado por la galería Oda de Buenos Aires, en la que la hiedra salvaje copa cada esquina del encuadre, y hasta parece vestir los árboles que trepan, en forma de escultura abstracta.

De sevas arquitectónicas también ha habido ejemplos en la muestra. Llama especial atención la fotografía de grandes dimensiones de José Manuel Ballester.: un plano general de la parte superior e interior de la Sagrada Familia, toda una ramificación de pilares y arbutantes, bañados de luces de colores, que Gaudí ya planicó como una mirada trascendente hacia lo elevado. Tanto en el caso de Copello como de Ballester, se trata de espacios vacíos del paso de los seres humanos. No hay rastro del turismo masificado en ese techo de la basílica, como tampoco hay intervención humana en el bosque: son resquicios de naturaleza y efectos físicos de luz, que funcionan aun cuando las personas no miramos.


el fotógrafo Mahala Nuuk juega algo parecido en el espacio de la Galería H2O. sus llamados Fragmentos son encuadres inanamados de lo que pareque el nevado paisaje de un Estados profundo, en el que los moteles y los grandes coches de los años estenta y las prefabricadas trasladan a un misterioso estado calma en medio de los grandes El estilo de vida americano.




Cuerpos intervenidos
Otras obras son mucho más figurativas. Especial merece atención la colección de la mexicana Graciela Iturbidecedida por la galería Rafael Ortiz. Sus fotografías en blanco y negro de 1979 son toda una inmersión en la antropología y el paisaje del desierto de Sonora y Coyoacán. Cada uno de sus retratos y detalles parecen ocultar una historia detrás, y navegan entre la teatralidad y el naturalismo. Nuestra señora de las iguanas. acoge esa espectacularidad: es imposible no sentirse atraído por la mirada hacia el infinito de una mujer con toda una corona de lagartos (¡reales!) en la cabeza.


En las antípodas de la colección, y con un claro animo de denuncia política, se encuentra el Proyecto Cota 0hasta Adrià Goulatambién comisariado por la Galería H2O. Con el plano general de un aparcamiento, el artista recuerda el nivel del agua en la Riada de la Dana de Valencia, en localidades como Paiporta, Picanya o Benetússer. Pasadas las semanas, la marca del barro evidenciaba esa cota, sorprendentemente alta, en la que todo era agua y barro. Esta misma marca se traslada a algunas de las fotografías afectadas, que el propio Goula ha intervenido con su propio barro de la Riada, después de la revelación de la fotografía.




En un universo más colorista, la rusa. Katerina Belkinatraídos de la Galerie Z22 de Berlín, construyen una imaginación híbrida entre fotografía y construcción escénica. Pone en el foco, literalmente, materias como el amíto doméstico, la crianza y la evolución de los cuerpos femeninos, que se antojan como representaciones religiosas. su pieza vesnacon un llamativo pecho lactante, se convertivo en uno de los altares ineludibles de la muestra. Además, sus naturalezas muertas de desayunos, comidas y cenas, reivindican el amíto doméstico como bien pudiese hacerlo la cinemaasta Chantal Akerman, y son de una Belleza sublime.




Viaje a ninguna parte
En el apartado más independiente del Art Photo Barcelona, el Colectivo Colectivo explica de primera mano su propuesta cap lloc. ¿Te has fijado en todos esos carteles empapelados por la ciudad, que publicitan excursiones de uno o dos días a Lourdes, Pirineos o París, seguitos de un número de WhatsApp? El grupo artístico decidió apuntarse a estas travesías para disentrañar si se trataba de estafas, y el resultado de todo aquello es una colección de postales de lo más uvas. Muchas de ellas están tomadas desde los autobuses que fueron el medio de transporte, pero también en aquellos no-lugarescomo reza el título de la colección, de un turismo barato, decadente, pero vistoso cuanto menos.




Se celebra así una edición más del certamen, que el director del Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC), Édgar García Casellasposicionó desde la presentación en la misma liga de otros eventos Culturees de renombre en Barcelona, por la calidad de su selección, y no tanto de su meida. Si bien es cierto que la muestra recoge pequeños bocados de cada una de las galerías, el poso que deja este arte de captura de un momento único resulta inconmensurable.



