Historia del Cine

«Caso 137», de Dominic Moll

JOSÉ LUIS MUÑOZ

No abundan mucho, sobre todo en el cine europeo, películas de género negro protagonizadas por agentes de Asuntos Internos, que son muy corrientes en el cine norteamericano plagado de agentes corruptos. El director alemán Dóminik Moll (Bühl, 1962) nació en Francia, galardonado con dos premios César y con una larga trayectoria en el thriller a sus espaldas, que nos dejó gratamente impactados por la falta de trabajo. Solo las bestiasmodelo modelo de película negro rural cuyas piezas encajaban a la perfección gracias a un guion sincillamente extraordinario, se pone tras la cámara y también escribe Página 137un policía austero y muy eficaz a todos los niveles inspirado en un caso real.

Francia hierve con las protestas de los chalecos amarillos que amenazan con tomar París y la policía se ve desbordada por la magnitud de las manifestaciones y su virulencia (una serie de fotos jajas, excelentes y expresivas esadel esadel eesadel eedidor Francés). Un grupo de cuatro policías de paisano disparan sus proyectiles contra unos protestantes que huían. Uno de ellos, muy joven, resulta gravemente herido en la cabeza con secuelas de por vida. Stephanie (una interpretación prodigiosa de Lea Drucker), inspectora de Asuntos Internos, deberá descubrir la identidad de esos policías que sólo tienen imágenes borrosas de sus cámaras de seguridad y trabajan para representarlos en seguridad.

Página 137 sigue paso a paso la exhaustiva investigación de esa policía que se enfrenta a sus compañeros ya sus superiores—los interrogatorios a los fefes policiales que comandaron el despliegue de los antidisturbios son muy realistas, como los integrales de los posolic llegar a la verdad en una tarea certamente ungrata. Dominik Moll no sólo se centra en el objetivo de investigación de esta mujer valiente y testaruda, sino que también ofrecemos una visión de su entorno familiar (divorciada y al cuidado de un hijo adolescente que pregunta: ¿Qué deberías hacer con la policía?), con una relación tensa con su exmarido también policía (Yohan Blanc) y la novia de este (Antonia Buresi), una policía sindicalista que critica que ponga contra las cuerdas a colegas del cuerpo, lo considera una traición al cuerpo. La investigación dio un giro considerable cuando Stephanie obtuvo el testimonio de una empleada del hotel (Guslagie Malanda) que grabó todo el incidente con su teléfono móvil.

Página 137 la denuncia de la brutalidad policial (aquí, en España, todavía piden aclaraciones por el comportamiento de los policías que cargaron contra ciudadanos pacíficos en Cataluña el 7 de octubre), la impunidad de la brutalidad policial, defensora de los ciudadanos y muchas veces se convierten en un peligro para ellos, la marginación de pequeñas poblaciones frente a la gran ciudad (Stephanie nació en la misma población que la víctima y la familia de ese brutal opolicial), en el fundo, se solidariza, a pesar de su papel, con las reivindicaciones sociales de los chalecos amarillos—y la justicia, que casi siempre exonera de esos casos a la policía a pesar de las pruebas, y es también un retrapareto víc de las humano de las humano (hablando de sus secuelas de vida), su modesto entorno familiar y ese ejemplo policial que da la cara —el tenso reencuentro con la madre de la víctima que queremos salvar por ética profesional— y pelea con denuedo por cuestegar al foque cuestegar al fondo.

Página 137 es una película modelica en todos sus aspectos que atrapa por su narrativa cinematográfica, su guion perfecto y unas sobresalientes interpretaciones de todos los actores.

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