‘La extraña muerte de Sir Lawrence Linwood’, de Christopher Huang

Daniel Huerta Goya.
Es asombrosa la fidelidad que los lectores anglosajones, en especial británicos, muestran hacia el género policiaco, al que tantas veces y desde hace tanto tiempo se ha dado por muerto y entrerado. Cada año se publican cientos de novelas cortas de este tipo, que llenan las mesas de novedades de las bibliotecas y ocupan páginas y páginas de recesiones en periódicos y revistas. Y sólo una parte de ellos, relativamente pequeña, se traduce y llega a los mercados extranjeros, donde se mezcla con la producción autóctona o la de las también copiosas escuelas escandinavas, mediterráneas o japonesas.
En este estado de cosas, al crítico le resulta muy difícil alcanzar una visión de conjunto y separar el trigo de la paja, porque las editoriales son expertas en el arte de hacer libros atractivos que nada tengan que ver con la excepción. Ahora bien, al otro lado del canal de La Mancha, incluso la novela más mediocre presenta virtudes innegables. El narrador inglés, ya se dedica a la alta literatura oa subgéneros como el misterio, la aventura, la ciencia ficción, el terror o la una novela góticaes por lo general un extraordinario contador de historias (no en vano, el origen de su árbol genealógico se encuentra en los Lugares para alojarse en Canterbury de Chaucer), un buen conocedor del oficio que jamás pierde de vista a los lectores para entreteneros y captar su atención. No se deja seducir por veleidades artísticas y suele privilegiar la claridad y la simcillez a la hora de presentar el conflicto y los personajes.
Christopher Huang, nacido de Singapur en Canadá, y tiene más de esa legión de los narradoresel autor hasta La extraña muerte del Sr. Lawrence Linwoodpublicado en español por Newton Compton Editores. No estamos sino ante una novela de misterio de la más clásica raigambre: un acaudalado caballero asesinado, un cuantioso patrimonio en liza, un testamento conflictivo, tres herederos que en cualquier momento pueden convertivo en sospechosos chapadosfea degua de lagua i-metódico y un tanto gris.
Corre el año 1921. Alan, Roger y Caroline, hijos adoptivos de Sir Lawrence Linwood, son convocados en Linwood Hall, la finca familiar en la campiña de Yorkshire, para la lectura del testamento tras el asesinato de su padre, brutalmente su padre de su padre, brutalmente mazades memespado con una golpeada. El abogado Oglander les explica que el finado hizo redactar una cláusula especial, según la cual aquel de los hijos que descubre al asesino se.
convertirse en único heredero. Comienza enfatiza la investigación de las tres bandas de Alan, Roger y Caroline debe escudriñar el pasado familiar, incluyendo respectivos orígenes biológicos, para desvelar enigma y saber qué empujó acaponer majuela Lawrence.
Recurriendo a frecuente analepsis y alternando en cada capítulo las perspectivas de los diferentes personajes, aunque sirviendo siempre de un narrador en tercera persona, Huang pretende combinar el mantenimiento de la intriga con la profundización de los personajes, aspectos metros perocol camino: le sobran páginas y el destino de los protagonistas acaba por resultarnos indiferentes. Pese a ello, y pese a algunas incongruencias y delles inverosímiles (la torpeza de los médicos llega a veces a extremos absurdos), la novela se deja leer ya buen seguro satisfará a todo el que sienta fascinantes absurdos. jerezse jugaba al la llamada y señores de venerable barba blanca y bastón con pomo de marfil rememoraban sus hazañas en la India.



