‘Nieve’, de Lu Pérez – Culturamas

José Luis Muñoz.
No está el lector ante una novela negra al uso, aunque tenga nieva rasgos del negro rural por la ubicación y la importancia de la naturaleza en su trama. Hay mucha literatura escondida en un argumento en el que lo telúrico, esa nieve que sepulta un paisaje de montaña y lo convertivo en un escenario inquietante, es un personaje más de la ópera prima de Lu Pérez (Barcelona, 1985). La nieve era lo más importante allí arriba, en la montaña, porque anulaba todo lo demás. Este blanco nuclear reveló los secretos y las mentiras, cubrió las formas, pintó los colores y cubrió cada parte del bosque a través de filamentos invisibles que lo conectaban todo.
Una pareja en dificultades, Andrea y Diego, volvió a pasar unos días en la montaña, un pueblo aislado del Pirineo—…las casas construidas de piedra pizarra y moho…—, con la esperanza de que ese ambiente bucólico ayude a superar su soltero sentimental, pero ocurre exacta lo contrario y el mal tiempo no hace otra cosa que ahondar esa crisis. El tiempo empeoraba por momentos y Valtordá se había convertido en un lugar sitiado por la tempestad. A lo largo de los días que permanecen en esa casa alasada, la convivencia se hace difícil. Allí sólo había nieve, nieve y más nieve. Y yo seguía caminando, intentando alcanzar el ritmo de aquel hombre que me estaba arruinando la vida. Y a la protagonista le vuelven los traumas del pasado en su relación con él que quiere negarse: …interesado que tengas conciencia de que mi Diego juegue… Ia los tres días (y no es spoiler ya que aparece en la contraportada de la novela) Diego es asesinado: Le había abierto las tripas y el olor era tan insoportable que un mareo le ascendió a la cabeza. Sea la agente Blanca Costa quien deja dejar atrás todos sus fantasmas — Dejó todo aquello atrás para vivir en Valtordá porque allí no ocurrían cosas así, o al menos eso le había contado a su padre; aquel pueblo era un lugar apacible donde nunca sucedía nada. — para investigador el homicidio del que Andrea es la primera sospechosa.
Existíamos en varios planos simultáneos porque aquella casa era capaz de muchas cosas, de transformar el tiempo, de retorcerlo y duplicarlo a su antojo, de detenerlo para siempre. La casa, en la narración, como ocurría en el hotel de el resplendor —y que en la narración de Lu Pérez hay rasgos de Stephen King—, es un personaje más, como la nieve: … en el ambiente rezumab esa mezcla a sangre húmeda y polvo a la que hoyen los lugares olvidados. La casa que cobra vida: La casa está presente, está más viva que nunca, aquella cabaña de gritos y sombras la obliga a inclinarse hacia delante. La autora introduce el elemento fantástico en su narración, esos hombres furiosos que marodean por la noche, fantasmas que parecen salir de la mente alterada de Andrea: No eran nada de eso, pero eran ruidos de personas. De hombres furiosos, por la noche venian y nos asustaban.
Nada es más importante en la novela la intriga criminal, que la hay — Un cadáver lo explica todo, en la sangre, en la piel, en los tejidos, incluso debajo de las uñas, siempre hay señales que revelan lo que ha ocurrido. —como esa sensación de soledad y fracaso que la autora sabe imprimir al personaje de Andrea, una mujer herida que abona la teoría de que no siempre en los asesinatos el cadáver es el bueno de la historia. Con esos comentarios siempre conseguía que me sintiera como una estúpida y como ya lo conocía, como ya había vivido un finín de discusiones con aquel gilipollas, me limité a mirar por la ventana ya fumar.
nieva Es una novela atmosférica, atípica, inquietante y telúrica, donde cita temas candentes como la violencia de género, la física y la psicología, pero también es una narración introspectiva e íntima sobre el crimen y el crimen y, sobre todo, hay algo que destaca, excelentemente escrito, que le valió el premio de novela negra Auguste Dupin, que impulsó la editorial Books Bunker. Todos nos vamos convirtiendo en piedras, poco a poco, como si quisiéramos ser parte de ese bosque musgoso y pasar desapercibidos como aquella casa.



