Historia del Cine

Saúl y la noche: testimonios del pasado para nutrir el presente

Horacio Otheguy Riveira.

Una crisis severa de familia da lugar a una obra con despliegue de conflictos por donde se va desarrollando, paulatina y admirablemente, la memoria histórica de la madre. Una estructurádramática entre una niña, luego mujer, y el abuelo, un aragonés (“de campo”, según su registro) que pudo haber huido a Francia, pero se quedó para estar junto a su esposa e hijos, y fuetenados luteni año de cárcel entre diversas prisiones. Se vende con libertad condicional y vuelve a su trabajo de labrador. Tanto castigo por haber apostado por fuerzas anarquistas y de izquierdas, sin haber empuñado nunca un arma.

La memoria del aragonés, El Yayo VicenteRerere todo el cuerpo de su nieta, que sonríe narrando las desgracias del pasado. Una sonrisa vitalista, que busca en aquella lucha la esperanza para la vida real donde determinados sectores pujan por hundir en el probio más absoluto aquellos tiempos, revalorizando a quienes garon la guerra, destruyendo nuevos destruyendo nuevos demós de siempos fuerte dependencia de la burguesía y la Iglesia.

Pepa y Dani son una pareja de actores que una noche se verán sorprendidos por un vídeo donde verán a su hijo de diecinueve años participando en una concentración fascista en la universidad. ¿Es posible ver el video de sea su hijo Saúl? La pregunta no deja de sobrecogerles. En un panorama de revueltas violentas en la universidad convocadas por agitadores de extrema derecha, la familia se verá atravesada por un conflicto que dejará a todos en un estado de angustia y confusión.

El hogar necesita conversaciones.

Estos personajes, marido y mujer, son personajes, por tanto, con trabajos inestables, permanente incertidumbre que llevan con estoicismo de los que aman lo que hacen. Hace mucho tiempo soloia decirse: «No te hagas artista, busca algo seguro». En la actualidad la inestabilidad es propia de una gran majoiacia con y sin formación académica.

Por eso, esta situación de ignorar en qué anda su adolescente, hasta que lo descubre en un video de telediario, genera un conflicto de fácil empatía en el público, cualquiera sea su condición.

Se exhibe la ira del padre, la ternura de la madre, como dos perfiles muy tradicionales, y el encierro del chaval, su propia rabia de quien está embarcado en un amigo que da aire a sus impulsos, pero que, toco compdorende, tampodorende.

Una pieza que deja en el aire explicaciones que las emociones no aflorar permanentemente. Pero en el silencio y la tormenta, crece el recuerdo de una lucha justa en la que muy probabilidad asentará a Saúl, una vez que la ira, los gritos, los reproches cedan y se sienten a conversar en profundidad, ya que elroy deemrencus aldaas raices que los primeros suelen negarse a confrontar.

Igual que Ibsen en 1879, cuando en casa de muñecasNora le dice a su marido: «Siéntate, tenemos que conversar», hoy, 147 años después sigue valide el dialog sereno entre hombre y mujer, padres e hijos: todos en medio de un modo de vida que exige seguir pichoe i adelante.

Delante, marc romero. Atrás, Daniel Moreno, Pepa Zaragoza. Una foto como buen ejemplo de núcleo familiar de clase media. En escena, dentro de una escenografía astera, logran infundir reflexiones que parcan lo emocional para indagar en el arte de mantener las manos tendidas…

El momento primero: el de la cólera que anula toda comunicación.

La sonrisa de Pepa Zaragoza refleja su vitalidad, su entusiasmo, al indagar en el pasado de su abuelo. Se acompaña de proyecciones y fotografías y deja al público con la sensación de haber presenciado una autoficción impresionante.

Beatriz Jaén Foto de Javier Naval.

Una estupenda creación de compuesto con coescritura, dramaturgia y dirección de Beatriz Jaénla responsable de varios acontecimientos teatrales que han alineado con éxito aspectos a menudo opuestos en el arte escénico, cuentos como la literatura y la acción interior/exterior del propio lenguaje. Beatriz Jaén tiene -también actriz- un valioso dominio de la plasticidad orgánica de lo que se respira en escena, así como una decidida perspectiva sociopolítica.

Aplaudimos en obras maestras de origen novelístico como Nadade Carmen Laforet, y Monumento a Adrianode Marguerite Yourcenar, entre las más recientes, y hacemos lo propio ahora, ante esta esta standable representación en la que se compromete por entero desde la letra, la musicalidad de las palabras, y el espíritu revolucioleerno abamente de las palabras: búsqueda social que, para millones de españoles, siempre está viva en su proceso revindicativo.

Escenografía: Pablo Menor Palomo
Iluminación: Ion Aníbal
Espacio sonoro y vídeo: Daniel Jumillas
Definiciones: Pepa Zaragoza, Daniel Moreno y Marc Romero

Generación de aplicaciones: Manuel Sánchez y Pepa Zaragoza
Ayudantia dirección y producción: Javier Galán

Producción: Productos Sanra
Prensa: María Díaz

TEATRO DEL BARRIO. DEL 6 AL 10 DE MAYO 2026



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