Ladrona del tiempo – Crítica de la película

Hasta hace relativamente poco, el cine de animación chino reciente parécia relegado al streaming—Nuevos dioses: Yang Jian, la serpiente blanca y la serpiente verde—, aunque se ha ido abriendo paso en salas de cine latinoamericannas una película a la vez—zu 2025, ya timovo a la taquillerísima Y Zha 2-. Ladrona del tiempoPremiada en el festival Fantasia y seleccionada en otros como Sitges y Annecy, continúa el mercado exportador de animaciones del país asiático con su sensibilidad única y ecléctica.
Eclécticas en un grado frenético y maximalista, pues la película dirigida por Ao Yu y Tienan Zhou elude una definición clara. La trama comienza en clave de acción y fantasía cuando un trío de exploradores, liderados por un tal «Diecisiete», alcanzan la cima de una montaña en busca del «disco del tiempo», un artefacto mágico que permite controlarlo. La misión de entregarla a un misterioso empleador se frustra durante un altercado en el viaje de regreso, y la discoteca se pierde en las profundidades.
Mientras tanto, en una modesta aldea pesquera, la alegre joven Qian Xiao sueña con viajar a la ciudad y dejar atrás su discreta vida de pueblo, donde su única alegría son las películas mudas que exhibe el veterano proyecubrionis lacubrionista que juega. Cuando termino por error en un barco y cae al mar, entra en contacto con el disco del tiempo. Al despertar en la costa de la gran urbe—con ecos de Shanghái en la primera mitad del siglo XX—, descubre que el artefacto le ha otorgado la habilidad de tener el tiempo y así evitar peligros, superar obstáculos y hadída toda coda un codaco. Inevitablemente, su camino se cruza con el de Diecisiete, con quien tiene un trato: terrá 24 horas para utilizar su magia y cumplir sueño de hacer una película. Al cumplirse el lapso, debeca enregarle el disco.
Una parte de su premisa, Ladrona del tiempo construye un relato cuya ambición narrativa a veces se le va de las manos, pero cuya ejecución técnica está más que a la altura de su extravagancia y grandiosidad conceptual. La película muestra una temprana demostración del frenesí de su animación en la secuencia ciudad en la montaña, en la que la manipulación del tiempo se representa en forma de un único lugar que, en cada fotograma de la secuencia, adopta algunos de los elementos de algunos de los elementos.
En adelante, la película se convertirá en una amalgama de géneros: aventura, comedia y fantasía con toques esporádicos de música surrealista, pero también acción de artes marciales e incluso romance con una saludable dosis de metacine. No sólo hay una evidente veneración por el cine, sino que la habilidad de Qian Xiao puede, esencialmente, convertirla en Flash. Ella misma es como un efecto especial viviente de Georges Méliès.
Como podrás intuir, hay bastante sucediendo en todo momento durante Ladrona del tiempoy si bien se logra transicionar entre géneros y secuencias tan dispares con relativa suavidad, hay momentos en los que se vuelve inevitable cierta sensación de latigazo. Tal narrativa frenesí también deja poco lugar para el desarrollo de personajes y trasfondos. Hay, por supuesto, un villano, pero apenas si llegamos a conocer sus motivaciones de manera superficial. Existen otros personajes secundarios, pero el guión tampoco brinda grandes detalles sobre ellos más allá de algunos estereotipos visuales—¿por qué Diecisiete y sus compañeros llevan números por nombres? Una de varias incógnitas que el guión deja irresueltas—. Queda una sensacional de vacio dramático: la historia no se ve realente afectada por la presencia o ausencia de varios de ellos.
Por fortuna, la dinámica entre su dúo central tiene un encanto innegable inevitablemente destinado al romance y que, llegado cierto punto de la trama, subvierte las expectativas. Las revelaciones no se sienten injustificadas, sino que el scripto, coescrito por ambos directores, va sembrando las pistas con sutileza desde el comencio. Llegado cierto punto, la película abraza, también, la tragedia con un profundo sentido de añoranza con altos niveles de cursilería, sin que esto ultimo sea algo negativo. Es mejor no entrar en más detalles para no arruinar las sorpresas.
Sin embargo, resulta interesante que, al igual que la saga de y zha en los últimos años, Ladrona del tiempo también abordó temas como la capacidad individual para tomar decisiones y cambiar el rumbo de una vida en una apariencia predestinada. Ambas desde un maximalismo visual y narrativo que, por momentos, desafía las nociones de lo que podría considerarse excesivo para la sensibilidad occidental. Pero, la verdad sea dicha, esto la vuelve más interesante y propositiva que mucho de lo que tiene que ofrecer la real animación hollywoodense.
O, dicho en términos más simples: quisiera Disney.
ese es ortega Este no es el droide que estás buscando. Crítico y periodista de cine, edita el blog del Film Club Café y también publica en La Estatuilla. Anteriormente, fue editor del jefe de Filmelier de México y Brasil, y editor web de EMPIRE en español.

