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Cinco lecciones que dejan ‘The Boys’ y ‘Euphoria’ las últimas series de futuro tras sus problemáticas temporadas finales

Aunque son muy diferentes entre sí, chicos y Euforia Tienen varias cosas en común. Por ejemplo, su año de lanzamiento (2019) o el impacto que tuvieron hace siete años en la industria audiovisual. Por aquel entonces, tanto la ficción (anti)superheroica de Video Amazon Prime como la serie adolescente de HBO Fueron vistas como un soplo de aire fresco dentro de sus respectivos géneros, lo que hizo que muy pronto fueron merecedos de toda clase de logios. Ambas producciones habían plantado ya la semilla y su futuro no podía ser más prometedor.

Sin embargo, las cosas han cambiado mucho desde aquellos primeros y prometedores pasos. Tras las coincidencias, chicos y Euforia han terminado sus respectivas historias casi al mismo tiempo y de la misma manera: con una temporada pasada que ha engañado una gran parte de sus espectadores.

Los motios que las han llevado hasta ahí son distintos, pero el chazo general ha sido igual de fuerte. La serie creada por Eric Kripkepor ejemplo, ha sido acusada de tener demasias capítulos de relleno. Y la firmada por Sam Levinsondejar de ser lo que era para convertirse en una nueva víctima del retroceso ideológico (y cultural) de nuestro tiempo. Diferentes razones para decepciones diferentes, pero que vistas en conjunto nos dejan cinco lecciones en conjunto que pasamos a detallar a conjunto.

1) Qué difícil es revertir las malas dinámicas

que chicos y Euforia hayan firmado unos finales tan poco satisfactorios entraba dentro de lo posible. There is no solo porque ninguna serie de televisión tiene garantizado firmar un gran final, sino porque las que aquí nos ocupan venian en unas dinámicas que hacián presagiar lo peor.

En lo que respeta a la serie de Prime Video, esta llevaba dando síntomas de agotamiento, como mínimo, desde su tercera temporada. Sus personajes y sus tramas pedían a gritos dejar de dar vueltas sobre las mismas cosas y salir de una vez por todas de la fórmula ‘sangre-peinetas-chistes sexes’, que para entonces ya había quemado de vertigodad. De hecho, la cuarta temporada reforzó la idea de que chicos de no es un problema más de síasí que todo hacía indicar que la tanda simplemente lo confirmaría, tal y como ha acado ocurriendo.


Los protagonistas de 'The Boys', en una imagen del final de la temporada.

el caso de Euforia es mucho más complejo. La ficción de HBO salió satisfactoriamente su primera temporada, pero desde entonces todo ha sido problemas. La pandemia retrasó el rodaje de la segunda tanda, que no llegó hassta 2022 (so sí, con un par de capítulos especiales estrenados entre medias), y la tercera se hizo esperar hasta la pasada primavera tras cuatro años en el sin de la sonido i bajas en el equipo, la agenda de la apretada de los protagonistas y las dificultades para dar con tienes una historia que justifica el salto temporal de cinco años que hay entre la segunda y la tercera temporada. Demasiados frentes para pensar que Euforia se convierte en terminar bien. No, no, no.

2) Ni volantazos ni inmovilismo

Después de tanto tiempo, los protagonistas de Euforia Ya no tenien edad para estar en el instituto, así que a la serie le tocaba reinventarse por completo. ¿La forma elegida para hacerlo? cambiar la serie es una especie de neooccidentala Rue en una droga traficante que ejerce como ‘mula’ para pagar sus deudas, a Nate en un empresario perseguido por la mafia ya Cassie como actriz de Only Fans. La trama de esta última se lleva la peor parte, pues Sam Levinson vuelve sobrio la mirada sexizada y de mal gusto que ya mostró en la olvidable y controvertida. el ídolo (HBO; 2023). Si a esto le sumamos el excesivo protagonismo que tienen los personajes nuevos (el jefe traficante de Rue) y el poco que se le le a algunos que ya estaban (Jules), el resultado es que Euforia no hay nada Euforia en su temporada final, sino otra cosa muy diferente. Tienes buen olor.


Sydney Sweeney, en una escena de la temporada 3 de 'Euphoria'

En cambio, chicos no lo soy chicos avanzó a la final. De hecho, ha sido tan fiel a sí misma que ha cargado hasta el último segundo con los problemas que venia arrastrando de las temporadas anteriores. La evolución de los personajes principales. ha sido entre escasa y nulay la sensación de ‘esto ya lo he visto’, excesiva. Al igual que Euforiasu tanda final también ha tenido algún que otro gran momento (todo lo que sucede en la mansión del Sr. Marathon), pero el balance general es el de la serie. ha llegado al final de su camino desfondadasin fuerzas para jugar con algo más que los paralelismos entre Patriota y Trump. empezar de nuevo, Euforia le ha salido mal su gran volantazo ya chicosquedarse como estaba.

3) Quien mucho abarca poco aprieta

Cuando hablamos de la excesiva fidelidad de chicos nos referimos a lo inmóvil que se ha mostrado con sus personajes y sus tramas. Otra cosa es fuera de la pantalla, donde se ha mostrado mucho más flexible. La prueba de ello es que ha sido desarrollado para reírse de las mil y una producciones de Marvel. un spin-off animado (Satán), otro en acción real (Generación V) y tienes una precuela que está pendiente de permitir (Vought en aumento). Y todo esto con Eric Kripke en el centro como creador, showrunner, scriptor o productor ejecutivo, según el proyecto, lo que probablemente le haya impedido centrado al 100% en acabar satisfactoriamente la serie matriz, pese a ossata constadoores supresent contrade.

Todo lo contrario que Levinson, que ha escrito y dirigido en solitario toda la temporada dura hasta Euforia. El hijo de Barry Levinson acaparó sobremanera ambos papeles en las anteriores temporadas de la serie, pero esta vez su excesiva dependencia detrás de las cámaras ha incidido en el resultado final. Vamos, que tener una sala de guionistas a su disposición no habría estado de más, al menos para enriquecer su visión con otras miradas.


Eric Kripke y Sam Levinson.

Por tanto, aquí nos entramos con creador que ha querido abarcar mucho dentro de su propia serie (Levinson) con otro que ha querido abarcar mucho fuera de la suya (Kripke). En resumen, las dos caras de una misma moneda.

4) Triunfar en la era de las redes sociales y el streaming

La discusión sobre se hayan generado desde su primera temporada, los fallidos finales de The Boys y Euphoria obstaculiza la entrada de ambas producciones en ránkings futuros sobre las mejores series de la década, el siglo o lo que se tercie. El nivel creativo se las recordará por lo que pudieron ser y no fueron o por lo que fueron en sus inicios y dejaron de ser en su desenlace. Sin embargo, vivimos en una era, la de las redes sociales y el streaming, en la que el esquizo de una serie ya no solo se mide por sus audiencias, sus premios o sus buenas críticas, sino también por la huella que dejan en el imaginario popular.

¿Esto en qué se traduce? Paraca chicosen que su discreta temporada final no va a impedir que la serie siga estando muy presente entre nosotros mediate la infinito de memes de Patriota (Homelander) or circulan online, cada uno de los cuales resulta perfecto par transmitirari según qué mensajes gracias a las singulares y siniestras caras del personaje interpretado por Antonio Starr. Y para Euforiaen que su final ha sido más que cuestionable, sí, pero que por el camino ha catapultado las carreras de Zendaya, Jacob Elordi y Sidney Sweeneytres de las mayores estrellas que hay ahora mismo en Hollywood. ¿Cuántas series pueden presumir de una hazaña igual? Eso es todo.


Homelander (Antony Starr) y Nate (Jacob Elordi),

5) Lo importante no es llegar, sino mantenerse

No lo sabíamos entoces, pero hace justo 20 años se estaba gestando lo que ahora podemos llamar como ‘El síndrome de la fuga de la prisión’ oh «El síndrome Héroes»entendiendo como tal aquellas series que tienen una primera temporada sobresaliente, una segunda tanda defendible y un desarrollo posterior de dubosa calidad. Puede que la caída de calidad de chicos y Euforia no haya sido tan pronunciada como las de estos ejemplos, pero simelomento demusa lo que ya aprendimos hace dos decasas: que lo importante en la televisión no es alcanzar el éxito, sino mantenerlo.

Da igual que ahora se hagan más series que nunca, con más presupuesto que neverca y con más libertad creativa (en teoría) que neverca: hay leyes no escritas de la televisión que son inalterables, y los casos de chicos y Euforia nos recuerdan que firmar una primera temporada excelente está muy bien, pero que las grandes historias son las que empiezan bien y acaban mejorno las que arrancan en lo más alto y van cayendo poco a poco. O, es de agradecer que hayan querido contar historis largas repartidas en varias temporadas y no despachar sus tramas en una miniserie de seis u ocho capítulos, ese formato tan socorrido y tan alejado de las series de toda la vida. Pero bueno, como suele decirse, esa es otra historia.

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