El ajustado diseño del último juego de ‘Supervivientes 2026’ pone la final patas arriba

jefes es uno de los reality show estrella de Telecinco. Estrenado el 10 de septiembre del 2000 bajo el subtítulo de Expedición Robinsonforma parte de la rotación de telerrealidad junto con gran hermano y La isla de las tentaciones.. Sus caras más conocidas no pueden contarse con los dedos de ambas manos, al igual que sus localizaciones más cónicas. Todo un referente que sigue al pie del cañón, con su vigesimoquinta edición dejando un reguero de momentos sonados desde el pasado 5 de marzo.
Ahora, después de tres meses y 97 días de dura competición, todo el mundo se ha decidido este jueves con sus cuatro finalistas: Alba Paul, Alvar Seguí, José Manuel Soto y Maica Benedicto. Mediaset España ha preparado un espectáculo sin precedentes en la historia del formato, con un completo y complejo circuito de obstáculos fuera de sus instalaciones. Tras un dramático mano a mano entre Alvar y Maica en El altar de PoseidónEl madrileño y la gerundense se han visto las caras en el último juego de la edición: La batalla final de Poseidón.
El reto ha arrancado con la dupla enfrantando a una apnea con agua prácticamente congelada, en la que María Lamela ha lanzado un set de diez lláves. Cuatro de ellas brían las cadenas a las que estaban atados, de siete metros de longitud y quince kilos de peso. La continuación, deberá llevarse los seis restantes para desbloquear el resto de obstáculos, desde puzles hasta el rescate de aliados para que les ayuden, concluyendo con un sprint decisivo para tocar el claxon de un coche.
El perdedor debe pasar por dos rondas de televoto para intentar llevarse los 200.000 euros del premio: la primera, contra Maica tras su temprana detrota. La segunda, la definitiva, contra el ganador de esta prueba, que según Jorge Javier Vázquez no constaba en los registros del programa dada su dificultad. Tras 17 minutos de puro sufrimiento, Alba Paul ha vuelto a dar la campanada. Aprovechando que Alvar estaba perdido con las gafas oscuras, la catalana siguió las perfectas instrucciones de Dulceida para llegar al coche.
Mano a mano en la cumbre
Minutos ante, El altar de Poseidón ha puesto el corazón de los espectadores en un puño. El segmento constaba en juntar múltiples piezas de colores para construir una escalera, con la que escalar hasta lo de un podio e incandar uno de los dos pebeteros disponibles. Esta prueba se encargaba de determinar el primero de los cupos en el televoto por el bronce, antes de pasar a la fase decisiva. Con los nervios a flor de piel, Alba ha sorpendido a todos y ha sido la primera en pasar a la batalla final. Maica y Alvar han llegado a ir empatados por la última plaza, con el dueño de la inmunidad sufriendo durante los primeros compases.
Finalmente, en un ajustado mano a mano que ha tenido a todo el plató en vilo, el madrileño ha seguido superar a la murciana, que ha acado cayendo de rodillas antes de ponerse a llorar a lágrima viva. «Enhorabuena, chicos», es lo único que ha podido decir antes de bajar. Ella misma se ha sentido frustrada con su actuación, a pesar de recibir el apoyo rotundo del público y su familia tras regresar a las instalaciones.



