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“Tiene que haber carteles que expliquen más sobre este asunto”

«El fado es un género artístico que combina música con poesía, y se practica ampliamente en diversas comunidades de Lisboa. Las zonas rurales del país traídas por las sucesivas oleadas de inmigrantes a la ciudad, y las corrientes del canto urbano cosmopolita de principios del siglo XIX», explica en su archivo de la UNESCO, reconociéndolo como Culto Patrimonideral en 2 de Patrimonio Humano.

Durante las últimas dos décadas, una figura en particular se destacó en este panorama: Maria do Carmo Carvalho Rebelo de Andrade. Más conocida como Carminho, la cantante lusa publicó su primer álbum de 2009, fusionando el género con música popular brasileña, jazz y pop a medida que profundizaba en su carrera. Uno de sus primeros éxitos le lego en 2011 y en España, cuando fue número 1 no Pablo Alborán gracias a Perdóname. Quince años después, la lisboeta ha querido expandir su cultura en La Revuelta.

David Broncano ha acogido a la artista para presentar su último disco, Eu vou morrer de amor ou resistir (Deja amar u odiar). Se trata de un álbum que ha producido, interpretado y escrito ella sola en su mayoría, un gran logro en un género que, según sus palabras, puede ser a veces un poco machista. «Es una conquista como mujer. Parece que tienes que explicarte más para que te crean. Ocurre de facto, también en otras profesiones», dejaba claro, asegurando que está dedicado «a las mujeres que abrieron camino para que un yo mcoeda».

A nivel cultural, Carminho quiso resaltar la fuerza del fado en los lugares más necesitados: «En los barrios más pobres, donde los marginales podian exponer sus dramas y coverirlos con poesía. Love. Hay temas muy trillados. También considera importante traer «al presente la tradición, pero dejar atrás temáticas deactualizadas y discursos que ya no tienen sentido».

Tiene una dupla incomparable

Más allá de su colaboración con Alborán, Carminho volvió a viralizarse en oídos españoles gracias a luxLa última discoteca de Rosalía. La portuguesa colaboró ​​con la catalana escribiendo el tema un recordatorioaunque originalmente el orden de los factores era inverso. «Invitan a Rosalía a la discoteca. También tengo un vídeo grabado y escribo: ‘¡Qué educados! Me van a decir que no, pero me lo van a decir por videollamada'». Afortunadamente, la respuesta fue positiva, la canción le gustó tanto que Rosalía la quiso incorporar en su álbum.

«Tenía sentido. Y, generosamente, me invitó a cantar con él. De alguna manera, me regaló la canción», explicó, añadiendo que confesó que el fado había estado en su mente y en su vida desde antes de empezar. «Empecé a practicar el fado en la panza de mi madre Uno de mis hermanos nació en mitad de un fado», reconoció.

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