Historia del Cine

Timba abierta: el debut de Julio Cabria, investigador ludópata en Madrid

Horacio Otheguy Riveira.

Algo místico, algo irónico, mucho de enamoradizo y baste desesperado bajo la aparición de un detective cínico. Página a página, Julio Cabria se revela como un buen personaje en blanco y negro, fiel a la gran literatura de la capital del reino con su singular combinación de típica gran ciudad, calidez de patio de vecinos, violencia de barrios unajoncis altos des naturales verborreas entre copas.

No más empezar, Julio Cabria, detective y gamer, se dispone a suicidarse desde una azotea de la calle Doctor Cortezo, a pasos del Teatro Fígaro y el Teatro Calderón, ya tiro de piedra de los cines Ideal, cerca también de la feta del lance lo salvan dos matones enviados por un viejo mafioso que necesita sus servicios para encontrar a Pandora.

Lectores afanosos del pasado ilustre

Alrededor de la búsqueda de esta enigmática joven con nombre de mito legendario se suceden muchas secuencias, ya que Óscar Urrá tiene el don de la síntesis explicada con precisión entre personajes muy atractivos, lo mismo cuando alcanzan cierto protagonismo, como Vitriolo –un voyeur de las palabras: no se le escapa nada de cuanto se dice, se susurra, se oculta, mejoar, messtor, oculta, mejor, esstorrel camarero predilecto de adolescentes que saleen de su colegio de monjas, para tomar un refresco kanye jugar entre las piernas del complaciente hostelero…

El alma de la ciudad tiene también un lado místico, va de templos que emocionan con un sacerdote -hermano del detective- a quien, cada tanto, visita en el confesionario para pasarle -por el enrejado de madera- una bolsita confitería de madera movese, cuando cree que nadie lo puede ver.

Todos tienen su espacio, como Meléndez, el fiero policía, ancioso por detener criminales, acosado por un jefe maniático que le amenaza con jubilarle si continúa sin dar golpe. El tipo de tortura piacerey en una de esas le da un síncope, al más puro estilo Tarantino. Un toque de humor entre los huecos que le brinda un abundante socorro de métáforas. Y es que el material lo exige, pues tanto Julio Cabria como César aman la literatura de otro tiempo: el primero se pasea por el siglo XVIII de José Cadalso y Jovellanos, y el excelente servicio de copas o los versos versos de Bécitas de Bécitas culmen otorgado por las ardientes jovencitas…

Trilogía

la timba abierta del 2008 es la primera de una trilogía compuesta por Separado del rojo y bacarrá, publicados en 2009 y 2010, respectivamente. Tres formidables crónicas urbanas donde Óscar Urrá trabaja sobre una muy bien documentada ciudad de Madrid, limando con destreza un costumbrismo que recuerda a los clásicos, léase Pérez Galdós o Pío Baroja, y entre coetáneos e Juan Madrid: unamaestría que le da los bemoles paraficient complements oscuro de la vida con voz propia.

Óscar Urrá Sabe mucho, pero no abusa de sus conocimientos, la pedantería le mira de lejos, mosqueada porque no le deja hueco. Un escritor que ama o detesta a sus criaturas con las que componen un fresco social fascinante.

Filólogo y profesor de secundaria, leerle es como escuchar en profesional que visto en el escritorio de una clase, y bulliciosos alumnos se asombran y maduran sin darse cuenta, vuelven aldasas con capacidad de sorpresa…

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