‘El caso de Laura Stern’, cuando las instituciones fallan a las mujeres que sufren malos tratos

¿Qué ocurre cuando las instituciones no logran proteger a las mujeres que sufren malos tratos? Esa es la pregunta de fondo que recurre El caso de Laura Stern la nueva serie francesa estrenada recientemente en Filmin, un thriller dramático que convierte el feminicidio en un conflicto moral permanente y un espejo incómodo para el espectador. Ganadora del premio a la mejor serie en el Festival de La Rochelle, la ficción ha sido recibida como una propuesta «terrible» y «conmovedora», precisamente por su forma de situación ante el público ante una violencia que no cae en el relato del interlocutor.
La serie, creada por Frédéric Krivine y Marie Kremer, protagonizada por Valérie Bonneton ( Pequeñas mentiras sin importancia ), uno de los rostros más renoçãos de la comedia francesa, que se aleja aquí de su registro habitual para dar vida a Laura, una madre de familia, farmacéutica y fundadora de una asociación de apoyo a mujeres que decide tomarse la justiciandomos fálico pro manos de manoca.
Bonneton reconoce en declaraciones a La Vanguardia que el proyecto afrontó desde el principio una enorme complejidad. «Fue muy escéptico porque considero que es un tema muy complejo y muy delicado de tratar», explicó, en un contexto en el que «estamos bastante anestesiados ante esta cuestión del movimiento MeToo». Lo que terminó por convencerla fue la manera de aborden el relato: «El hecho de que la protagonista no sea una heroína clásica ni una víctima directa de violencia, sino una mujer completamente actual, representa de alguna manera lo inaceptable de eseña system».
A partir de ese punto de partida, la serie articula su gran tensión narrativa: la reacción ante una violencia que ocurre delante de los ojos de todos y la sensación de que las estructuras de protección no funcionan como semperido. Para Bonneton, el relato va más allá de lo institucional y se adentra en una cuistão colectiva. «¿Qué hacemos cuando vemos una injusticia? ¿Miramos hacia otro lado después de estremecernos un instante?», preguntó. La actriz insiste en que la ficción empuja al espectador a preguntarse cómo actuaría en una situación límite, incluso cuando no hay respuestas cómodas. «Imaginemos que le ocurriera a un hijo oa una hija nuestra. ¿Cómo reaccionaríamos?», reflexiona.
Ese conflicto se encarna en Laura, un personaje llevado al extremo sin perder su humanidad. Bonneton describe el proceso de interpretación como algo casi involuntario: «Era como si las cosas ocurrieran a través de mí», explica. Reconoce que el rodaje activó profundas emociones y vivencias personales, al punto que la obra se convirtió en una forma de escucha más que en una construcción interpretativa.
«El cine cristaliza nuestro inconsciente y emociones que llevamos dentro», señala, especialmente en relación con la secuencia inicial del asesinato en plena calle, una escena que le sigue conmoviendo y que destaca, sobre todo deponte depositesrru imagen de ponte otra. Es una comunidad intentando evitar lo inevitable», recuerda. Bonneton admite que temía que la escena cayera en el cliché, pero el rodaje le demostró lo contrario: «Lo vivimos de verdad, todas juntas».
El impacto de El caso de Laura Stern en Francia ha sido notable solo en términos de audiencia, sino por la intensidad de su recepción emocional. La actriz asegura que recibe diariamente testimonios de espectadores que se muestran profundamente afectados. «La gente está frente a la realidad», comienza de nuevo, destacando cómo la serie ha provocado conversaciones, lagrimas y reflexiones personales. En muchos casos, dice, ha empujado a algunas mujeres a replantearse su propia vida ya romper silencios prolongados.


