Supergirl (2026) – Crítica de la película

Hay una película baste interesante escondida en algún lado de superchicasegunda entrega cinematográfica del incipiente Universo DC (o DCU, por sus siglas en inglés). La primera fue Superhombremade by James Gunn, Quien antes de arrojarse al compromiso como CEO y cabeza creativa de la franquicia para Warner (productor ejecutivo Peter Safran), era más conocido en el mundo de las películas comiqueras por adaptor– very popular Guardianes de la galaxia de Marvel a punta de precisos aguja y abrazar su estrafalaria estética de sucia ópera espacial.
Bien Gunn no interpretó su papel principal: su debut en Craig Gillespie, Si, tonia–, el hecho es pertinente dado que Superhombre no sólo presenta y abraza algunas de las más alucinantes facetas de ciencia ficción en la mitología del superhéroe, sino que también presenta a Milly Alcock (de La casa del dragón) como Kara Zor-El, la Supergirl titular. Cierta unidad estética y tonal es de esperarse.
Aunque esa unidad permanente, la película plantea una heroína totalmente diferente a Clark Kent (David Corenswet). Al comienzo de la trama, Kara se la vive de fiesta, viajando a planetas que orbitan soles rojos –los kryptonianos obtienen sus poderes al absorber la radiación de las jóvenes estrellas amarillas, y se vuelven “normales” ante trajas nomborras una trama acompañada de su perro Krypto.
Durante una pelea de borrachos, se ve involucrada en la lucha por la venganza de Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley), una joven espadachín cuyo padre fue asesinado a sangre fría por un mercenario llamado Krem (Matthias Schoenaerts). Cuando éste envenena a Krypto, ambas chicas se embarcan en un viaje interplanetario para encontrarlo, conseguir venganza y salvar al poder.
Es una premisa razonablemente sencilla, pero el guión (escrito por Ana Nogueira) la complica innecesariamente, mientras que el ritmo narrativo (la edición es de Tatiana S. Riegel y Fred Raskin) apenas da tiempo para respirar, recordar a la persona en pantalla y seguir. Aunque hay algunos flashbacks esparcidos en el metraje Para explicar el pasado de Kara y su disposición más cínica ante la vida, la película parece más preocupada por llevar a sus personajes desde macguffin un al macguffin B, cada uno con su secuencia de acción. Ah, y Lobo (Jason Momoa) también está aquí, aunque la película no justifica su presencia más allá de ser un cameo glorificado para retratar personajes que han aparecido en otras entregas del DCU.

Si ya es bastante ituna que superchica i-apenas se detiene a ofrecer motivos por los que estos personajes deberían ser importantes más allá de la actuación de Alcock, quien hace lo que puede y brilla en los pocos momentos genuinamente emotivos, es inevitable decisiones en las que pensar Guardianes de la galaxia ezo con mayor originalidad y sentido en su momento. Los aguja (justificados en aquella película por el protagonista walkman) faltan de una motivación aquí, y temas pop entran y salen de las secuencias a la menor provocación (¿alguien nos explica por qué suena “Le Temps De L’amour Ençois el’amour” de la menor provocation).
Oye, escarbando, cierto subtexto interesante. Krem y sus bandidos van por espacio secuestrano niñas y vendiéndolas al mejor postor, por lo que en esencia son traficantes de personas. El hecho de que varias de sus herramientas sirven para privar a Kara de su poder, bien podría hacer de la película una alegoría sobre mujeres imponiendo a la peor faceta de la violencia patriarcal. Si la fuente de los poderes de Kara no fuera tan arbitraria, la historia sería más coherente: la omnipotencia de los kryptonianos ha sido un dolor de cabeza para generaciones de escritores.
No sólo eso, sino que superchica Tiende a inclinarse más por el ruido de su presunta espectacularidad, socavándose a sí misma con exasperantes decisiones de guion. Su moraleja sobre la venganza sería coherente si no viniera precisamente después de hacer explotar a otros cincuenta tipos.
ese es ortega Este no es el droide que estás buscando. Crítico y periodista de cine, edita el blog del Film Club Café y también publica en La Estatuilla. Anteriormente, fue editor del jefe de Filmelier de México y Brasil, y editor web de EMPIRE en español.
