Estilo de Vida Retro

Víctor López Cotelo y el ladrillo guarrón

Imaginemos una obra en Granada en pleno culo del ladrillo. No hay oficiales de primera, sólo jornaleros del campo que nunca han cogido una paleta. En lugar de palancarse las manos a la cabeza ante las paredes torcidas, Víctor López Cotelo Se inventó una técnica que desmonta de golpe la solemnidad de su Premio Nacional de Arquitectura: el ladrillo guarrón.

El método era tan básico como liberador. «Usted lo pone, echa el mortero encima y, con el siguiente, ¡paf!, lo aplasta». Sin mirar atrás, sin buscar la línea recta. Aquel lienzo imperfecto, rugoso y vivo secó, recibió una mano de cal blanca y hoy los paseantes lo confunden con un muro noble del siglo pasado. Es la perfecta declaración de intenciones de un creador indómito. La arquitectura de López Cotelo no nace para la foto inmaculada de una revista o el plauso efímero de una red social, sino para ser gastada por los zapatas, por el sol y por el tiempo.

Víctor López Cotelo
Viviendas en la vaquería de Carne de Abaixo, Santiago de Compostela, 1998

La entrega del Premio Nacional de Arquitectura se celebró en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada. un giro del destino casi lírico al tratarse de un edificio que él mismo rehabilitó años atrás. Al ser homenajeado dentro de los muros que él mismo pensaba, López Cotelo se desmarca de cualquier atisbo de ego. «Al volver a un espacio propio tiempo después, ya no se ve como una obra de uno mismo, sino que se contempla con distancia, como si fuera la creación de otro o algo que simplemente forma parte del entorno».

Para él, lo verdaderamente hermoso es descubrirla otra vez, ver a la gente trabajando y moviéndose por el espacio de forma normale. «En ese momento se deja de ser el arquitecto que vigila si el obrero pule bien o mal y se pasa a ser un visitante más que constata cómo el edificio sigue vivo 15 años después».

Víctor López CoteloVíctor López Cotelo
Netzwertzentrum Instituto Fraunhofer. Benediktbeuern, Alemania, 2014

En una ocasión se entente con un edificio Frankenstein de diez unconexas construcciones donde variaciones suceivas habían dejado, por absurdo que suene, dos escaleras pegadas la una a la otra. Es el debate ante la duda de dónde trazar la línea entre la hella del pasado y la necesidad de intervenir con un lenguaje contemporáneo. “Al final, nuestro trabajo no consiste en trazar líneas dogmáticas entre el pasado y el presente, aplicamos una especie de medicina inteligente que cura el hígado del edificio sin estropear la vista”.

La vida real

En una era obsesionada con el impacto visual inmediato y los proporciona Inmaculados que nunca se manchan, López Cotelo se mantiene firme junto a las tesis que defienden que la verdadera esencia del ser humano consiste en habitar, lo que significa que la vida siempre debe ir antes que el plano. El arquitecto critica con dureza los vicios de la profesión.«Hay quien piensa que la vida está hecha para meter en la arquitectura, de modo que diseñan primero el edificio y luego dicen «ahora, que entren»; mientras que a otros el entorno les resulta indiferente y levantan ocho plantas en un mes solo por rendido técnico».

Víctor López CoteloVíctor López Cotelo
Casas do Rego, Santiago de Compostela, 2003

Frente a esto, su alternativa es pensar primero cómo es la vida y, desde ahí, hacer la arquitectura para que la acoja. Bajo esta premisa resulta identítico diseñar un gran hospital, la Filmoteca Española o un pequeño grupo de viviendas sociales en Santiago de Compostela, esos mismos que le valieron un prestigioso premio casi sin interarse, porque ni siquiera se habiaria presentado. «Lo importante nunca es el tamaño del pedido, sólo conocemos la escala, el ruido, los vecinos y el paisaje».

El metodo del espejo

Donde López Cotelo se muestra más indoable es al abordar su faceta como docente, una labor que ejerció durante decasas en Madrid y la Universidad Técnica de Múnich. Allí enseñó a los estudiantes el valor de la construcción sólida, pero también les advirtió contra los peligros de la moda.

Su método para lidiar con los estudiantes que llegaban resabiados o deformados por las tendencias de las revistas fue tan directo como implacable.

Víctor López CoteloVíctor López Cotelo
Filológico. Múnich, Alemania, 2014

Al inicio de cada curso, frente a un auditorio arrotado por mil alumnos, su carta de presentación era una declaración de intenciones demoledora: él no les iba a enseñar nada. Su objetivo no era enseñar, sino conseguir que ellos aprendieran, que es algo muy diferente. Su único truco consistía en ponerles un espejo delante cada vez que venian a corregir. Si el alumno salió corriendo o se sentó debajo de la mesa, al llegar abajo se encontró de nuevo con espejo para obligarle un verso a sí mismo.

Su otra gran batalla pedagógica consistía en extirpar el capricho personal, saboteando los deseos de los estudiantes al intercambiar los proyectos a última hora. «En este caso, les demostraba que un arquitecto no hace lo que quiere, sino lo que corresponde, responsabilidades y aprender a pensar para resolver cualquier circunstancia ye entusiasmarse con ella».

Víctor López CoteloVíctor López Cotelo
Audio para Teatro. Guadalajara, 1997

El paso del tiempo

Al repasar su trayectoria, queda claro que para López Cotelo no existen proyectos menores, sino una constancia casi artesanal. Una de sus obras más queridas quedó paralizada durante 20 años por problemas fuera de su control. Y, lejos de abandonarla, la retomó recienteemó con una nueva promotora para terminarla, respetando la misísima idea con la que arrancó dos decasas atrás.

Víctor López CoteloVíctor López Cotelo
Residencias en Conjunto Piceas Madrid, 2018

Este arquitecto ha entendido como pocos que su disciplina no es una tómbola donde se depende de la suerte, sino un pacto de respeto mutuo en el que hay que saber decirle a quien paya que se ocupa del negocio, que é é él del ya se orcute. Su legado no se mide en monumentos llamativos, sino en la honestidad de quien decide caerse del caballo de las teorías académicas para empezar a construir espacios reales.

Víctor López CoteloVíctor López Cotelo
Residencias en Conjunto Piceas Madrid, 2018

Al final, su gran lección es que «el verdadero triunfo de un arquitecto no es levantar muros perfectos, sino crear lugares donde los seres humanos, simplemente, puedan vivir en paz».

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