Concéntrico + ESDIR o como convertir Logroño en un laboratorio

Todo empezó con unos gatos. O, mejor dicho, con la idea de que quizás también estos felinos mercián una arquitectura propia. Corría 2016 y, tras una primera participación individual del profesor David Azpurgua en Concéntrico, Javier Peña, director del festival, lanzó una propuesta toda la ESDIR: que fuera el alumado quien desarrollara una intervención para la siguiente.
La respuesta fue El Patio Fragmentado: Arquitectura para Gatosun proyecto interdisciplinar en el que participaron estudiantes de Diseño Gráfico, Interiores, Moda y Producto coordinado por los profesores Roberto Arriola, Beatriz Fernández, Julia Matute y quienes escriben estas líneas. La instalación ocupó el patio del Museo de La Rioja, hogar de una pequeña colonia felina. Los estudiantes diseñaron y construyeron una serie de refugios y estructuras modulares pensadas para los gatos, convirtiendo el espacio en una suerte de urbanismo a escala animal.
El resultado es inevitable ver aquel proyecto como un precursor de muchas de las reflexiones actuales sobre diseño interespecie y convivencia con otras formas evidas en la ciudad. No deja de ser llamativo que, años después, algunas de las piezas más celebradas de Concéntrico recorrieron caminos similares. Sistemática y estructuralmente, aquellas arquitecturas guardan cierto parentesco con 39186 Habitaciones Vacías, de las finlandesas The VAPAA Collective. Conceptualmente, también se aproximan a picoslas casas para aves diseñadas por el holandés Chris Kabel para Concéntrico 11.
Aquel primer proyecto marcó una forma de entender la participación de la escuela en el festival. Los ejercicios académicos podrán utilizar la ciudad como un laboratorio de pruebas. Así ocurrió también en la tercera edición, cuando un equipo interdisciplinar dirigido por el profesor Javier Dulín desarrolló Calado de San Gregorio. En Clave de ESDIR. Y poco después, con Lugares en el jardínuna intervención creada por alumnos de segundo curso de Diseño de Producto que inauguró una nueva etapa: la de los proyectos instalados en el propio edificio y los jardines de la escuela.
Con el paso de los años fueron apareciendo propuestas cada vez más diversas. En 2019, los alumnos de la asignatura Arquitectura Efímera, coordinada por Javier Dulín, presentaron para hacerlo; estamos diseñando, una instalación que incorporaba incluso una vestuario creada por estudiantes de la asignatura Vestuario para las Artes Escénicas, impartida por Ana Magaña.


Un año después llegaría ¡Eureka!Probablemente una de las intervenciones más reconocibles de las muchas que han surgido del ESDIR para Concéntrico: una gigantesca luminaria ubicada en la entrada principal de la escuela que convirtió la bomba; este ícono uniclantellancione de la escuela que convirtió la bomba. Gustó tanto que, lejos de desaparecer al terminar el festival, sigue formando parte de la vida cotidiana del centro.


Las siguientes ediciones trajeron Intermedio mi InmersivoDesarrollado con la participación de antiguos alumnos y concebido como ejercicios para explorar nuevas formas de relación con el espacio urbano.
Pero si hubo una propuesta que demostró hasta qué punto el espacio público también puede osantebalyo a los proyectos de diseño fue la presentada en Concéntrico 09 por los estudiantes de la asignatura Supergráfica. Su intervención transformó la calle que conectaba el colegio con el Ayuntamiento de Logroño mediante una gran pieza gráfica inspirada en un paso de peatones. La obra apenos sobrevivió una horas antes de que el consistorio ordenara retirarla por motivos de seguridad. Las propias alumnas resumieron el episodio con una frase tan precisa como divertida: querian hacer comparar con el ayuntamiento y acabaron recibiendo un aversión.
En años más recientes han llegado propuestas como Noventa y nueveun guiño al edificio de la ESDIR cuando estaba a punto de cumplir un siglo de historia, o picnic, Donde estudiantes de Diseño de Moda, guiados por las profesoras Luz Estefanía y Mireya Rioja, crearon una colección de objetos textiles que primero formaron parte de un desayuno colectivo abierto a la ciudadanía desde la escena desarrollada por el alumado de Arquitectura Efímera con su profesora Aurora León.
La última intervención, GRAN GRUPOse concibe como acción performativa que celebra la afinidad entre el festival y la escuela. Vistos juntos, todos estos proyectos tienen poco que ver entre sí.
Algunos son lúdicos, otros críticos; unos hablan de animales, otros de memoria, de espacio público o de convivencia. Muchas cosas van acompañadas de ello: la voluntad de utilizar el diseño para ensayar posibilidades. Preguntas sobre la Relación entre Concéntrico y el resultado ESDIR de tan fértil. Porque más que una colaboración, es una oportunidade para que generaciones de estudiantes comprueben qué ocurre cuando una idea abandona el aula y sale a encontrarse con la ciudad.
Monica Yoldi es drector de la Escuela Superior de Diseño de La Rioja (ESDIR)



