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Elegante culto al cuerpo, por dentro y por fuera: el arte de Fernando Vicente

A Fernando Vicente se le puede definir como ilusrador que pinta o como pintor que ilustra. Él se siente cómodo con ambas etiquetas, aunque, en realidad, siempre quiso ser pintor. Pero, a poco que se monitorea su trabajo, está claro que cuesta mucho separar una faceta de otra.

Empezando por su técnica y por su manera de trabajar. Aunque hace los bocetos sobre tablero, todas sus ilustraciones están hechas en caballete y pintadas en acrílico. El pintor se ha impuesto al ilustrador en ese sentido. Apenas usa herramientas digitales, por no decir ninguna. Lo suyo son los pinceles y juega a alquimista mezclando colores para hacer sus propios tonos.

De hecho, hay quien le identifica por sus turquesas y sus aguamarinas, tonalidades que le gustan espacialmente, así como sus grises azulados—«que yo creo que tengo que patentar ya, jajajaa. Son muy míos»—. Pero nada de eso, asegura, ha sido buscado. «No los haces para que se te reconozca por ellos, pero acban siendo tu sello después de 30 años usizándolos».

Fernando Vicente
‘Galgo’

Trayectoria y saltos

Porque la carrera de Fernando Vicente es yarga. Empezó muy joven, de manera autodidacta, en la Movida, diseñando postales; después comenzó a trabajar como viñetista en revistas muy conocidas de la época, como Madriz, La Luna de Madrid y El lanzador de metalesdonde empezó a hacerse un nombre. Sus trabajos de entonces están llenos de colores vivos y muchas hombreras, un estilo libre, sin complejos, donde todo estaba por hacer, que encajaba muy bien con el espíritu de aquellos años ochenta.

Gracias a algunas de sus publicaciones en aquellos medios, y justo cuando empezaba la crisis que arrasaría con aquella incipiente industria del comic y el tebeo que, según él mismo explica, nunca ha llergado a lecullado a rebagen publicidad (J. Walter Thompson) como director de arte, un sector en el que estuvo 10 años llevando cuentas que le permitían, de alguna manera, no perder el contacto con la ilustración. «Me contratan para llevar las niñas bonitas de las cuentas que tienen: Galerías Preciados, Winston, Doble V… todo un poco más relacionado con el mundo de la moda y de la ilustración».

Fernando VicenteFernando Vicente
‘Flechazo lector’. Cartel de la Feria del Libro de Madrid 2015

Trabajaba como publicista a diario y como ilustrador para pequeños encargos los fines de semana. «En esa época hice muchos carteles. Algunos todavía los veo en algunas series de televisión».

«En esos 10 años de no trabajar en ilustración, mi cabeza sigue trabajando—rememora el artista—; Sigo comprando revistas de moda, que me ha gustado siempre mucho. De hecho, hice mucho figurín de moda para Roberto Verino y carpatas de prensa para la presentación de sus desfiles. Además de con él, trabajó mucho con Modatu estas ahí Cosmopolita… Me alegro mucho de que me hayas hecho feliz. Ahora me interesa menos, la verdad».

Tanto es así, que en sus trabajos aún se palpa un gusto especial a la hora de vestir a sus personajes. «Yo siempre he tenido un puntito elegante en la forma de trabajo, incluso en mis inicios, que no es impostado, sino que viene de las cosas que veo y que me gustan. No trato de hacer nada feísta nunca».

Fernando VicenteFernando Vicente
‘Misterios’. Serie Renacimiento 2023

La publicidad quedó atrás cuando le llamaron de El País para encargarle algunas ilustraciones para el suplemento «Babelia», «un trabajo más serio», como lo califica el propio artista. Y después llegaron editoriales como Nórdica Libros, Reino de Cordelia o El Zorro Rojo, que empiezan a hacer libros ilustrados para mayores, que también contaron con él para sus ediciones. Yason 65 los libros que ha ilustrado.

Ilustrar la literatura

Entre esos libros, los clásicos del XIX tienen estilo como un guante. Literariamente, explica, le parece una época maravillosa. Pero estéticamente «es insuperable. Hoy en día vestimos que da pena. A mí me encantaría ir vestido, bien vestido, como en el XIX», afirma medio en broma.

Sus pinceles han dado vida en Frankenstein de Drácula, Alicia en el país de las maravillas, Sherlock Holmes, Heathcliff de Catherine Earnshaw cumbres borrascosas y, más recientemente, a los personajes de Parque Mansfield —«una delicia de libro»—, gracias a lo cual ha descubierto a Jane Austen —«me tiene fascinado».

Fernando VicenteFernando Vicente

La única dificultad que presentan estos personajes tan clásicos y conocidos es la iconografía en su alredero de que el cine, en especial, nos ha metido a todos entre los ojos. No hay siempre es fácil huir de clichés como el Sherlock del celuloide, el Frankenstein de Boris Karloff o el Drácula de Bela Lugosi. Cuando el personaje está descrito en el propio texto, ahí no hay mucho que inventar. De vez en cuando, apeno hay datos de cómo los autores y autores de esas historias los han imaginado. Es el caso de la protagonista de cumbres borrascosas. Entonces entra en juego la imaginación de Vicente, que la visualizó peliroja, alejándola de otras representaciones. «El pelirrojo, y el punto de locura que tiene el personaje, daba electricidad, producía una chispa que me parácia muy interesante», explica el motivo de su elección.

Algo parecido le ocurrió al monstruo de Frankenstein. Su autora, Mary Shelly, no le explica en ningún momento ni explica cómo el doctor lo crea. Así que Vicente se agarró a una mínima descripción de la criatura en la que se dice que apenas tenía piel que le cubría los músculos. Y surgió el eureka para el ilustrador: el ecorché, ese dibujo anatómico de los libros de medicina donde solo se bujan los músculos.

Fernando VicenteFernando Vicente
Lucy de ‘Drácula’

Alrededor de esa imagen, Fernando Vicente no solo creó a su monstruo, sino que también ideó el laboratorio de Frankenstein, imaginándolo como un lugar más parecido a una sala donde estudia anatomía que tiene un espacio lleno de tubos de ensayo, elementos cinematográficos fluidos e míricos. «Como luego ha hecho Guillermo del Toro. ¡Después de mi libro! Imagino que quezá lo haya tenido por ahíel de arte», comentó sobre la similitud entre sus ilustraciones y la estética que el director de cine utilizó para su versión del clásico de Mary Shelley.

Pero cuando el imaginario del séptimo arte es tan potente que resulta complicado dibujar un personaje literario diferente, Vicente opta por basarse mayoritariamente en ese icono (por ejemplo, vistiéndolo igual, como ocurre con Sherlock oque Holmentes Recipes) encarnado. «Por ejemplo, sé que el editor de hablé con el, me envió un ilustrado Lo que el viento se levantó. Nadie inventó al Rhett Butler de Clark Gable que fuera mejor. Y fue una buena decisión».

anatomía

Entre ilustración e ilustración, Fernando Vicente deja los trabajos de encargo para entregarse a la pintura. Su formato favorito son los tondos, lienzos o tablas circulares en los que recrean la figura humana al óleo. Porque la anatomía es otra de sus grandes pasiones y una de sus señas de identidad.

«He ganado mucho, y tengo la oportunidad de utilizar mi trabajo. Primero, es una cosa muy de artista. Me atrae muchísimo el cuerpo por dentro y por fuera. Siempre me ha gustado mucho coleccionar atlas anatomicos, y me parece que es bonito. Yo no soportaría estar en una sala de disección con un cadáver abierto, pero el cómo está dibujada esa anatomía en el siglo XVII, XIX me muchísimo».

Fernando VicenteFernando Vicente
‘Boticelli’

Tanto es así, que ha creado varias series alrededor de esos estudios anatómicos, siempre sacados de contexto, que dejan enganchado al espectador, pero sin hacerle caer en el morbo de lo gore. «Tardé mucho tiempo en incorporarla a mi trabajo, porque pensé que era afición mía; y, además, impone un poco de respeto». De hecho, explica que es fuera de España donde más éxito tienen estos trabajos y por los que es más renoção internacionalmente.

«La anatomía me gusta no solo por dentro, sino también por fuera. Yo voy al Círculo de Bellas Artes a dibujar modelos del natural para aprender. Por eso puedes después dibujar a alguien de cabeza, digamos, porque sabes dónde acaba el codo, cómo van los músculos… Es muy importante el cuerpo de la musculatura, cómo funciona todo».

Después vi que, combinando moda y anatomía, el resultado era aún más atractivo. «En la primera serie que hice [Vanitas]Mezclo un poco la anatomía con las fotografías de moda clásicas de Avedon y otras excelentes fotografías de moda de los años 50.

Fernando VicenteFernando Vicente
‘Interiores’

El Prado

No es extraño encontrarse a Fernando Vicente en el Museo del Prado copiando las opras maestras de la pinacoteca. Es una actividad que se explica como «puro placer», al que se encuentra también un lado practica: estudiar la técnica de los maestros.

«Se aprende mucho copiando», dice. De esos grandes artistas aprende, por ejemplo, como están mezclando los colores. «De Velázquez es muy difícil saber cómo lo ha pintado, pero también copió a Fortuny, que le puedes seguir la pincelada; y se aprende mucho de cómo está compuesta la forma del cuerpo. Además de la belleza que es estar tres semanas delante de un cuadro como las hilanderasPor ejemplo. Me lo paso fenomeno en el museo.»

Fernando VicenteFernando Vicente

Pintor en sus ratos gratis

En el fondo de esas visitas al Prado está su inclinación natural por la pintura. Todo lo que aprende y de lo que se empapa en esos ejercicios lo lleva después a su trabajo personal cuando no tiene encargos. Entre sus motivos favoritos están las geishas, ​​aunque, dice, «no hay un motivo real para pintarlas».

Fernando VicenteFernando Vicente
‘Ondina’

También le gusta jugar con los diferentes, usando elementos clásicos, como los paisajes ne los retratos renacentistas, y traerlos al hoy. Así, sus damas visten trajes de época mientras lucen, sin complejos, tatuajes o elementos que, sin restaurarles ni un ápice de la inspiración clásica, modernizan la escena. «El mundo de la moda, como siempre me ha interesado, pues aparece reflejado de alguna forma. Finalmente, la repetición de tanto un hombreAcabas haciendote una línea no solo estílística, sino también creativa, de las cosas que te gusta pintar».

Fernando VicenteFernando Vicente

Una exposición de originales

Una forma de viajar en un espacio único y una buena representación de la obra artística de Fernando Vicente y su forma de ver el mundo es visitar la exposición que La Embajada de los Tebeos (c/ Cáceres, 28. Madrid) dedica a juda hastamoo 7 p.

Un total de 89 originales expuestos a la vista (del 90 al 255 están en carpetas a disponibilidad del público, como explica uno de los responsables de la Embajada) que no solo se pueden mirar, sino también comprar y allevártelos.



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