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Rodrigo Gervasi, autor de la etiqueta mala persona: "Nos ponemos la de buena gente para sentirnos bien."

Su libro ‘La Grieta’ disecciona con voz en primera persona las dificultades de convivir con compañeros de piso, de detectar cuándo abandonar un lugar y la fina línea que separa al ser humano de hacer daño a otros.

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«Perdono porque el otro podría ser yo. Perdono porque el otro he sido yo. Es un acto consciente que no me surge de manera natural. I Interrumpo pensamientos negativos y reflexiono antes de hacer un comentario a la ligera. Responde con serenidad ante el desacierto Que entiende el error o el daño como una llamada de auxilio» (la grieta, 2026).

Hace 64 años, se publicó. La naranja mecánicaUna novela revolucionaria que, entre otras peculiaridades, retrata a un delincuente desde su propio punto de vista. Hacia el final del libro, médico le dice al preso: «¿Qué quiere Dios? ¿El bien o que uno elige el camino del bien? Inquiries el hombre que elige el mal es en cierto modo mejor que aquel a quel a quien se le impone el bien». Así, el británico Anthony Burgess invita al lector a reflexionar sobre la forma en que enfrentamos y nos relacionamos con otras personas que practican el mal y hacen daño a propósito.

Puede que sea casualidad, pero las literaturas anglosajona ne francesa pueblan las referencias de Rodrigo Gervasi (28), el joven escritor que publicó hace unos meses la grieta. En un ambiente contemporáneo y con realidades que todos podemos reconcer, la novela recoge a su manera el guante del debate sobre la naturaleza del mal y el perdón, a través de una singular voz sobre los problemas del hoy.

De la mano de la independiente Sexto Piso, Gervasi busca mandar un mensaje de “compassión” y, “de forma más severa y tardía”, mensaje “de sentido común”: “Dejemos de entender todo de forma tan simplista”, incide conperisa con conversión.

Si hay personas maravillosas que hacen cosas horribles y personas horribles que hacen cosas maravillosas, ¿qué diferencia el bien del mal?

Bueno, la diferencia entre el bien y el mal está clarísima. Lo que pasa es que cada unodierencia entre personas buenas y personas malas, a pesar de que hagan el bien o el mal. Para mí, una persona cada día es lo que haga en ese momento y todo el rato se va renovando. No creo que haya una balanza que se vaya quedando en un lado o en otro. Creo que eso es bonito porque te motiva a estar pendiente de la forma en la que actúa todo el rato. Porque la etiqueta es muy injusta para la gente mala y una zona demasiado cómoda para la gente buena.


¿Qué mensaje queria enviar en este sentido?

Siento que muchas veces nos validamos a través de cómo nos sentimos en relación al mundo y de la etiqueta de buenas personas que nos ponemos, ya a través de juzgar a los otros. Entonces, enfrentemos el mundo de una forma más humilde sin que haya una etiqueta que me vaya a respaldar para sentirme bien. Yo soy esto ahora mismo y todo el mundo está un poco en el mismo nivel y yo creo que eso requiere de humildad porque requiere verte como un humano y entender que el resto es lo mismo y que nadie va a ser mejor ni peor.

Enfrentemos el mundo de una forma más humilde sin que haya una etiqueta que me vaya a respaldar para sentirme bien.

Rodrigo Gervasi
el autor

En un pararha hacia el final de la grieta habla de no bajar la guardia con nosotros mismos, de la importancia de la autocrítica. ¿Qué lección cree que podría sacar la izquierda de todo eso?

Creo que la izquierda tiene el deber de entender la sociedad en su conjunto y apoyar a todos los miembros de la sociedad, porque siempre se ha caracterizado por la solidaridad y por querer incluir a todos en el mundo. Entencias, creo que claramente nos tenemos que poner las pilas con ser compasivos y con entender que, cuando alguien hace algo mal, eso forma parte de nuestra responsabilidad como sociedad. Y creo que hay una parte de la izquierda que hace esto y que aboga por intentar cambiar el sistema penitenciario y reducir las prisiones que son otro tipo de espacios.

Creo que muchas veces se nos olvida. También porque estamos en un momento en el que los egos y la moral de izquierdas es muy alta. Entonces, cuando veo a una persona que ha cometido un crimen es que ya me sale natural. Lo veo siempre desde una compasión que a mí me hace muy feliz y es bonita para mí. Incluyendo crímenes muy horribles. Cuando lo veo en las noticias pienso ‘a ver si esa persona puede mejorar o esta persona hacer esto’ en vez de decir ‘qué monstruo, a la cárcel’.

¿Existe algún conflicto entre el formulario de solicitud?

Sí, adelante. Y es más difícil debatir porque la gente está cerrada de mente en ese sentido. Sobre todo acerca de la pena de muerte, por ejemplo, que son cosas como muy básicas y muy extremas, pero que sigue habiendo debate. O sea, no sé qué porcentaje de los españoles están a favor de la pena de muerte, pero un porcentaje muy alto, cuando es algo que está abolido. Está probado que no reduce la criminalidad porque en los países en los que hay pena de muerte, no se reducen los índices de delincuencia. Está probado que es antidemocrática porque puede fallar. La justicia no es una ciencia exacta. Y luego, si estás castigando a alguien que ha atentado contra un valor material o contra la vida con esa misma moneda, me parece absolutamente absurdo.

Está probado que la pena de muerte no reduce la criminalidad porque en los paíces en los que hay pena de muerte, no se reducen los índices de delincuencia. Y está probado que es antidemocrática porque puede fallar. La justicia no es una ciencia exacta.

¿Cómo cree que puede condicionar la situación de la vivenida y la ansiedad climática a la forma de actura y de pensar de los jóvenes?

A mí mismo la crisis de la vivienda y la crisis climática lo que hacen es sentir un poco desesperanza por el futuro y centrarme mucho en lo micro y en sentirme bien con las cosas simples. Y es mi mecanismo de defensa para estar feliz. Sí, creo que tal vez antes se podía ver el futuro como una perspectiva de mejora y ahora estoy mejor a nivel de derechos sociales y de calidad de vida en muchas cosas, porque la vida que tengo es la peor, la peor, la peor, la peor, la peor, la peor, la peor. Entonces actúas con un poco de desesperanza y de ‘que me quiten lo bailao’.

¿Y está de acuerdo con que la precariedad sea el tema principal del libro de cara a la crítica?

Realmente el tema principal del libro es cómo se desarrolla la vida y cómo puedes enfrentarte a ella. Cómo cuando eres joven te enfrentas a una vida de dos formas: estás en un mundo capitalista que te obliga a ser hiperproductivo o estás paralizado. Este caso es un personaje paralizado. Entonces habla un poco de enfrentarse a la vida, cómo tienes miedo a ella. Así que sí, para mí va más allá de la precariedad. Este libro, para mí, podría estar escrito en un piso de lujo, con gente que comparte se episodio porque son un grupo de personas que quieren vivir juntas porque tienen todo el dinero y seguiría siendo igual de interesante.

Cuando eres una persona joven te emfrentes a la vida de dos formas: o estás en un mundo capitalista que te obliga a ser hiperproductivo o te quedas paralizado. Este caso es un personaje paralizado.

En muchas partes del libro se explica cómo Hugo no hace nada, o se aburre o repetire acciones cotidianas. ¿Por qué cree que son situaciones que no suelen retratarse en detalle?

Creo que lo que pasa ahora mismo en la literatura contemporánea es que estamos muy metidos en el ‘problema, nudo y desenlace’. Siento que en España entendemos la literatura desde el entretenimiento y desde contar una historia narrada. Y a mí eso no me interesa. A mí me interesa algo que vaya a lo ‘meta’. Que refleja la vida y que tu vida cambia un poco al leerla. Creo que los libros tienen que dar mucho espacio a la imaginación ya la interpretación, no que esté todo explicado. Eso no me interesa porque me aburre.

El protagonista del libro escribe una novela de la historia. ¿Existe algún proceso para crear un parece al suyo propio? ¿Es así de minucioso?

Es la parte más parecida a mí del libro. Creo que soy súperminucioso como en el libro en ese sentido. Tardo mucho en escribir una página. Quizás escribo como tres cuartos de página al día cuando escribo todo el día. Instalé poco. Nunca he seguido escribir más de una página y media. Releo párrafos y frases una y otra vez. Las leo en voz alta. Vuelvo y pienso en la imagen que transmiten y luego es verdad que, una vez las tengo hechas, ya no soy tanto de cambiarlo todo. Hay mucha gente que luego empieza a metro tijera. Entonces mi proceso es más rápido.

El libro no está dividido en capítulos, sino que tiene marcas temporales y le escuché decir una vez que eso es algo muy francés. ¿Se inspira mucho de esa literatura? ¿Cuales dirías que son sus referentes?

Cien por cien. Me inspira muchísimo la literatura francesa y también la anglosajona en menor medida. De referencias siempre nombo ka Ben Lerner, que su nueva novela sale en noviembre en España, la cual te tienes que leer. llamemos Transcripción. Habia leído novelas suyas anteriores y me inspiró un montón.

Luego robo algo de cada autotor. De Joan Didion, por ejemplo, un poco la parte analítica del final del libro, cuando piensa en el momento en que uno se tiene que ir. Tiene un ensayo sobre Nueva York, sobre cuando ella vivió allí y de cuando se fue. De Amélie Nothomb en la forma un poco más humorístico de poner las cosas y también al principio. Cuando digo ‘aquí vivió no sé quién y después no sé quién’. También es un poco un guiño a estupor y temblores cuando dice: «Mi jefe era tal y el jefe de tal era tal, el jefe de la empresa no sé qué. Y yo no era nadie». Voy poionido guiños: Rachel Cusk en eso de mirar un poco como en distancia la hora de escribir y de ser un poco frío al explicar cosas que derivan emocinar más veces; y luego Marguerite Duras como una parte más emocional, supongo, y de confiar en lo que estoy empezando.

¿Y qué le gustaría hacer después?

Pues hay una autotora que se llama Laura Vázquez, que es francesa, pero de padres que emigraron, que ha escrito un libro que se se. Les force (Las fuerzas) que me está cambiando la vida. Es muy chulo. Es un libro muy caótico. Entonces me estás ayudando mucho con mi próximo libro. Creo que mis dos primeros libros son cero caóticos. Es como el primero en un trajecto, el segundo está dentro de una casa y es como una narrativa lineal. Y creo que quizás el tercero va a ser un caos horrible.

¿Alguna vez te has preguntado qué puedes hacer para tener un caos marino?

Sí. Y quiero que la premisa sea no tener que intentar entender nada y simplemente ver qué pasa.

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