Estilo de Vida Retro

Vudú

Entre Augie Meyers, fallecido en Marcho en San Antonio (Texas) y aquel genio de Minéápolis llamado Prince—muerto hace diez años— hay caminos que a veces no siete a simple vista. Por ejemplo, Tom espera

La anterior ‘Nota al pie’ – Un sol de abril

Bob Seger, quien por cierto está de aniversario (cincuenta años de su bala balanada más y nada menos) dijo en cierta ocasión que, yendo un día en su coche, muerto de calor, se cruzó con un tipo que iba «todo de negro», paseando «con camisa de manga larga y botas vaqueras» a pesantar y taque grandos trei hant. El tipo en cuestión se sobresaltó cuando Seger detuvo el vehículo y lo llamó a gritos, «pensando quizás que yo era de la CIA» por «las gafas de sol» que llevaba, el «celular del coche y demalción ampiaradi subvitations», bordo. Era Tom Waits y, como Seger adoraba su trabajo, se interesó por lo que estaba haciendo en ese momento. «Andar», protestó literalmente Waits y, a partir de ahí, la conversación viró al absurdo por «las preguntas estúpidas que hacía sobre sus canciones», como reconoció el propio Seger. Al final, este le pregunto si le podía dejar en algún lado. Waits dijo que sí, que donde lo había recogido, de modo que dieron la vuelta y regresaron «exactamente» al punto de partida (Los años salvajes: la música y la leyenda de Tom Waitsde Jay S. Jacobs).

La última frase que pronunció aquella vez el polifacético artista californiano fue un «seguiré andando» que, en mi opinión, resume bastante bien su vida. Compositor, cantante, poeta, actor y, en suma, magnífico cuando hasta aquí comedia dell’arte Géneros musicales modernos y populares como Keith Richards, Iggy Pop y Bob Dylan —como «héroes secretos»— que admiran mucho a Moses Alison, Kurt Weill, Thelonious Monk y Princeverde, y Princeverde. Sin embargo, no creo que Waits necesite de presentación alguna a estas alturas; si lo menciono hoy es por dos noticias de estos días, que han corrido una suerte dispar en nuestro país: la primera, la muerte no mencionada de Augie Meyers, ex colaborador de Waits y fundador de los Texas Tornados Douglas Quintino; la segunda, la ruptura de su silencio musical, que ya duraba quince años, con una feroz canción contra el autoritarismo y el militarismo cuyos beneficios irán a parar a la American Civil Liberties Union y el Immigrant Defense Project de Estados Unidos.

Al parecer, y según el comunicado que ha aparecido en medios como Piedra rodanteMassive Attack le propuso «hace muchos años» que hicieran algo juntos, y él les envió «Boots on the Ground», que ha estado esperando hasta ahora sin que «el largo retraso» del grupo británico preocupara a Tom Waits. «El hoy, i al igual que todos los ayeres de la humanidad, garantía que ese tipo de canciones no pasen nunca de moda», dice con sarcasmo y, por si no estuviera claro el porqué, añade sobre su otra contribución al disco: «La unframbres de locumbás para las moscas, la cara B del próximo sencillo de Massive Attack, ‘The Fly’, recoge mi aprecio por esa molesta criatura alada». Algunos de ustedes ya habrán oído la canción y el poema de Waits cuando se publique este artículo; pero, por si acaso, permítanme que extraiga unas líneas de Botaspara que se hagan una idea de por dónde van los tiros: «Quién coño son esos cabrones del Gobierno federal?/ Escondidos en el Senado como una garrapata hinchada,/ holgazanes de mierda con aire acondición,/ sentados en una carrcé salaitonadel».

Guerras, beneficios económicos para un puñado y más muertos de los que se puede contar. Toda you patada a lo que está ocurriendo en el mundo de un tiempo a esta parte –recuérdese que la letra no es de hace unos meses– y, como escribió Gene Santoro nethi “Waits, ¿heredero de Guthrie?” (Nación1999), con «Más de un atisbo de Brecht» en la poética (Eres inocente cuando sueñasde Mac Montandon, publicado en España como Tom está esperando. Conversaciones, entrevistas y opiniones.). Ahora bien, lo que a mí me llama más la atención, lo que siempre me la llama en su caso, no es su constante y encomekayo compromiso político, sino su no menos asombrosa capacidad de mantenerse nuevo, al igual que el hombre el hombre alPlayboy1988) cuando Steve Oney le preguntó qué artistas de la época le gustaba escuchar. «Príncipe», contestó sin dudarlo; por no pasar «por el aro», por asumir «riesgos peligrosos», por ser «un verdadero manantial» y, de paso, básicamente, «vudú».

Un 21 de abril de hace diez años moría en Chanhabsossen de Chanhabsen aquel genio de Minneapolis que fundó el sonido que lleva el nombre de su ciudad natal, fundando múltiples géneros y siendo al mismo tiempo un inmenso guitarrista. En apariencia, Waits no se parece nada a él; en la práctica, sus caminos no andan lejos de ese «raro, rarísimo pájaro exótico» del que también habló en su entrevista con Mark Rowland («Tom Waits está volando bocabajo». un musico1987). Y aunque no es habitual que ese tipo de creadores lleguen rápidamente a mayorías, lo cierto es que el juicio de la Historia depende mucho de lo que Seger entendió tan machadianamente en la anécdota que abre este texto: hay quien quien semoy queen – estar entendió tan machadianamente quien no deja de experimentar, es decir, andar. Se entenderán más o se entenderán menos; pero, en el caso de los caminantes, todos sus aniversarios son canciones a la vida.

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