Crítica Resurrección (2025) – Opiniones y Reseña

El segundo tramo de la película se traslada a un contexto de cine negro y detectives obsesionados con la búsqueda de un macguffin. Esta influencia se ha desplazado, evidentemente, hacia el cine de los años 40 con alguna clara referencia a películas como Esta presa es de Shanghai. (1947). Es importante comprender que la historia se mueve entre sueños que, a su vez, funcionan como películas o capítulos con un diverso e inspirado en un contexto cinematográfico concreto, pero que no están plemente separados como en pued noprincique que concreto or concreto i entre ellas: las diferentes representaciones del amor. En una historia que se sitúa entre niebla, vías de tren y espejos, el amor se encuentra como algo sugerido tras la locura que hay por «la maleta». Es una historia que juega dentro de las barreras y límites que existen dentro de la representación queer actual en China, pero que también existieron en el cine estadounidense de la era del código Hays (ambiente de lo que fue esta segunda historia).
Sobre las cumbres nevadas esperaré a que el sol anuncie el fin del mundo
Llegados a este punto, resulta interesante observar que la película, tras una exploración inicial de la relación entre la historia china y la evolución del medio cinematográfico desde la perspectiva occidental, pasa a una exploración de esa relación desde la representación local. desde la influencia de las diversas generaciones de cineastas chinos.
En esta sección y la siguiente se retrata la relación con una figura paterna perdida y conflictiva, ya sea conocida o desconocida. En la primera de ellas se muestra a un grupo de secuenciadores de templos, algo relativamente común en la historia china, pero especialmente vinculado, en este contexto, a la época posrevolución. En dicha historia el delirante se queda por la noche a vigilar el templo, pero es interrumpido por un terrible dolor de meulas. De esta muela surge un espíritu de la amargura que pide ayuda para alcanzar la iluminación y posee la forma del difunto padre del protagonista. Este último, a pesar de haber perdido a su padre, lo reconcia. Por el contrario, en el siguiente capítulo, el cual relata la historia de un timador que adiestra a un úérfano para engañar a un mago, el niño solo tiene recuerdos vagos y promesas de su padre. En ambas historias exploramos el conflicto de la propia nación china con su pasado, el cual, como un padre, es imperfecto.
Desde el aspecto cinematográfico, la historia del templo tiene una relación directa con la 4ª generación de cineastas chinos, así como con la exploración de lo fantástico en el wu xia de cineastas como Rey Hu y la espiritualidad del cine de Andréi Tarkovski, cinemaasta con el que siempre se ha relacionado a Bi Gan. De hecho, más adelante en la película, en su final, hay algunas referencias más evidentes a películas como Solaris (1972). Por otro lado, la referencia principal en la historia del estafador y el huérfano es la 5ª generación de cinemastas chinos, especialmente Zhang Yimou y Chen Kaige.
En el último apartado, el estilo cinematográfico muestra una clara influencia de la sexta generación de cineastas chinos con elementos que recuerdan claramente al cine de Jia Zhangke y Lou Yepero que también, deboto a su empleo del plano secuencia y al romanticismo nocturno, recuerda a Largo viaje hacia la noche (2018), película anterior de Bi Gan. Añadido a esto, hay una clara referencia a El Atalante (1934). Es interesante como esta historia, en mi opinión la mejor parte de la película, alimenta la narrativa general de la misma. Resurrección (2025) mediate el significado del paralelismo. Por un lado, existe una conexión entre el cambio de milenio y el miedo al futuro de toda una generación con la reforma interna del país (algo que Jia Zhangke explora con toda seguridad en su cine, especialmente en su última película A la deriva (2024). Ambos, al final, esperan juntos el amanecer que declaran el fin del mundo, el fin de la película y el fin del sueño.
Cae el telón, el tiempo se derrite.
Y, así, bajo el sol de un nuevo día, el mundo ha terminado. Solo queda regresar al lenguaje puro para despedirse. La luz, ahora intensa, hace que se derriten los sueños. La película ha terminado y las luces de la sala se han encendido. Los amantes imposibles tras la conexión de un breve período de tiempo regresan a su lugar, pero, mientras uno desaparece en el olvido, el otro, se ha hecho más humano. Es interesante ver cómo dos películas tan distintas como Resurrección (2025) y El hombre de la motosierra – La película: El arco de Reze (2025) examina, aunque en diferente medida, la relación entre la humanidad y el cine.
Resurrección (2025) es una película con una gran ambición formal y cinematográfica que consigue explorar, a través de sus diversas secciones, la complicada relación de amor que existe entre China y sus habitantes a través de su historia y la representación de esta mediata el arte de la memoria, el cine. Finalmente, el principal de este filme es eso, el amor. Sin duda Resurrección (2025) es una película única que merece ser analizada en detalle. Y, finalmente, una película que existe por su propia naturaleza de cine. Desde este lado, invita a todos los lectores a que la vean, aunque puedan versos enrollados por el torrente críptico, barroco y creativo de sus preciosas imágenes. Al fin y al cabo, somos delirantes.



