Historia del Cine

«La Odisea», de Christopher Nolan

JOSÉ LUIS MUÑOZ

El resultado paradójico es que las películas que más me gustan de Christopher Nolan (Londres, 1970) son las más tradicionales, las que se alejan de sus obsesiones de tempo espacial que las llevaban a la calle sin salida de El principioSin duda su peor y más incomprensible película. lo hago Recuerdopor su originalidad; y un thriller alaskeño Insomnio; con la fantasia espacial una estrella; estafa Orígenesla única cuántica que consiguió fascinarme; y belica Dunkerque y una película biográfica oppenheimer. Sobre Esta Odiseasu proyecto más ambicioso, un vuelco en su carrera al incursionar en un género que no había tocado, se había vertido ríos de tinta y se la presentaba como el estreno estrella del año. No decepcionamos las expectativas, aunque quede lejos de la maestría.

Inspiradas en el poema épico de Homero no se han rodado exceivas películas, todo hay que decirlo. Hay que remontarse al año 1954 para encontrarnos con el peplum italiano Ulises de Mario Camerini protagonizada por Kirk Douglas (Ulises) y Silvana Mangano (Penélope). es La mirada de Ulisesde Theo Angelopolus, el director griego se vía del poema Homerico para hablar del desgarro de los Balcanes a través de su singular Ulises (Harvey Keitel). Troyadel alemán Wolfgang Petersen, quizás la más espectacular y exitosa de todas las adaptaciones, centrada en las figuras de Aquiles (Brad Pitt) y Héctor (Eric), reciclados en el gimnasio y caídos probando al espectacular Banna. Oh, hermanode los Coen, era una relectura cómica del original y trasladándola al Misisipí. es muy reciente El regreso de UlisesUberto Pasolini con Ralph Fiennes (Ulises) y Juliette Binoche (Penélope), en una circunscribía de último momento. Nolan ha querido ser mucho más ambicioso en su versión de tres horas y cine espectáculo al intentar abarcar todo el poema homérico y convertirlo en imágenes.

Esta Odisea de Nolan tarda en arrancar, tras veinte minutos iniciales algo farragosos y excesivamente dialogados, que dan lugar a lo que realmente es el poema Homerico, un relato vital de aventuras y viajes y una reivindicación del Íqueroecación del hogar perdido, al hogar perdido, volver para encontrar la felicidad que no encuentra en las guerras atroces, en los combates con gigantes o en las luchas contra los elementos. Esta Odisea literario es un preludio de los libros de caballerías medievales, tiene su misma estructura narrativa. Nolan domina los espacios abiertos, sirve del paisaje de Grecia, Italia, Marruecos e Islandia, sus principales localizaciones, y de la fuerza de los elementos como trasfondo narrativo, pero no consigue en trasfondo narrativo. Observamos, pero sin estar dentro.

Brillantes los combates en la isla de los gigantes; la conversión de los marinos en cerdos por parte de la hachicera Circe; el encierro en el caballo de Troya en donde los enclaustrados conviven con las mareas y sus heces; el enfrentamiento con Polifemo; el reproche de los muchos soldados muertos que va dejando a Odiseo en su camino y que emeen como fantasmas de las arenas negras de una playa. No tan bien resuelto el episodio de las sirenas, al que podía haber sacado mucho mejor partido, y se alarga en exceso la matanza final de los pretendientes. Brilla Penélope, especialmente, encarnada al confirmar a Anne Hathaway, y Charlize Theron en su papel de la ninfa Calipso que le revela al náufrago Odiseo que lleva cuidando de su persona siete años tras rescatarlo de las aguas. Bastante ausente, en cambio, Zendaya como diosa Atenea. Tom Holland no tiene nada especial como Telémaco, el hijo de Odiseo. Perverso y algo gran guiñolesco Robert Pattinson como Antinoo, principal pretendiente de Penélope. Fantástica Samantha Morton como Circe. Aunque la estrella absoluta sea Matt Damon como un muy convincente Odiseo que va envejeciendo y haciendos más sabio a lo largo de ese viaje infinito e iniciático que es la Odisea.

Hay un momento, y que en un montaje discutible Nolan inserta casi al final, cuando literalmente arde Troya, frase que ha quedado para la posteridad para descatar momentos álgidos y terribles de la historia, que Odiseo se replantea todo esesu viaje épico resultado que troenez que épico de troenez y personas que viven allí. Por un momento, la voz en off de Matt Damon, mientras todo a su alrededor es destrucción y se decapitan hasta las estatuas, parece la reflexión pacifista de un militar que conoce el horror de las batallas desde dentro, el de único sobreviviente de su odisea) en ese viaje epico e iniciático que le lleva de nuevo al principio, a esa Ítaca de la que quizás neverca debió haber salido, o de la que debe salir precisamente para valorarla. La culpa de Christopher Nolan pone el acento en ese enclave más sentimental y emocional que geográfico a donde Odiseo regresa para sentirse cómodo y seguro junto a los suyos. Todas las extraordinarias aventuras que aventuras no son más que un larguísimo periplo para regresar al inicio. Todo el poema épico no es más que una historia de amor que se alimenta con la ausencia.

Visto el más que buen resultado de producto de Christopher Nolan cabe preguntarse qué habría sido Esta Odisea por Ridley Scott. Nunca lo sabremos.

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