«Todos los lugares», de Silvia López Ripoll

UN LUGAR EN EL MUNDO SEMIÓTICO
Anna Aguilar Amat
Todos los lugares es un libro que habla del amor y del lenguaje poético; de cómo las connotaciones de las palabras traviesan territorios, tiempos e idiomas. Los poemas dialogan con Federico García Lorca, Abai Kunabayev, Marina Tsvietáieva o Raquel Bluvstein, entre otros muchos; no desde la cita erudita, sino invocados por un sentimiento que a todos nos vincula. Este mensaje recorre todo el poema: más allá de culturas e idiomas, está el hecho de encontrar cómo son nuestras propias redes y las redes colectivas.
Como dice el autor en una nota al final del poema, no hay gusto por lo breve, con voluntad de «descanso» ante la inmensa connotación de las palabras. Con esta brevedad, López Ripoll consigue ligereza y el poemario se lee seguido, como un cocktail de trago corto. Sin duda, aquí es cierta la máxima de Baltasar Gracián sobre «lo bueno, si breve, dos veces bueno».
Hay en los versos de Todos los lugares la contemporaneidad de la poesía, hay dudas y hay provocación emocional. Decía Rainer María Rilke es Cartas a un joven poeta: «Tenga paciencia con todo lo que no está resuelto en su corazón; Intento amar las preguntas mismas, como cuartos cerrados y libros escritos en un idioma extraño. (…) Viva usted ahora las preguntas. Quizás luego, poco a poco, sin darte cuenta, vivirá un día lejano entrando en la respuesta». Frente a la rotundidad, las preguntas.
Este poemario nos muestra el valor de las preguntas y de las interconexiones, como si la verdadera vida estubia en los encuentros. Cito unos versos del poema No me importa:
¿Cómo te llamas?
y palabras
nos quedamos uno junto al otro
desde donde ahora te escribe estas lineas
ojalá muchos días más
El encuentro continuo con uno mismo, con el otro y con el mundo. El otro viene a llenar vacíos en nosotros que nunca nos completan del todo. Y mejor así, porque de este modo continuamos deseando, amando, viviendo la vida verdadera. Como dijo Martín Buber si tu (1923), «Toda vida verdadera es encuentro». Este poemario llega para grabarnoslo, con un ritmo hecho de versos cortos sin puntuación y repeticiones que ofrecen una estética y sonoridad muy particular. Cita un fragmento del poema. poesía:
no habia lares
las salinas
habia yeguas
las colinas
habia sombras sedadas
las seda aborotadas
las orillas
Puede que la hoja de ruta de la lectura esté en el poema escribir: «quién dijo ir a algún lugar». A veces el lugar es ese no lugar, esencia de la vida misma. O de la vida y de la muerte, polos del mismo movimiento. La autora, en el poema. fjakasin dados:
una estrella aparecida
Lo lamento
no tienes nada masentonces
cosa de estrella
el hijo
se puso las gafas
se las quitó
se las volvo a poner
se las quitóahora estoy
no estoyojo muy sexual
como diciendo
la muerte no viene
tu mundo
y y el mundo
El poema es también una reflexión metapoética. Cito aquí unos versos del poema. dormir bien: «¿Qué son las palabras? / ¿Por qué nos queman? / aunque los limoneros / exhalen su fragancia?»
O este otro fragmento del poema insecto: «¿escuchas el silencio / de la palabra dor / ¿Yo creo?»
¿Qué es? insecto? Es una palabra romana que significa «anhelo profundo por algo o alguien ausente». Las palabras de otras lenguas que la autora elige para hacer el «eco» de sus poemas son genuinamente fruto de una selección sensible, sin requisitos geopolíticos o geolingüísticos: escribir (portugués), dormir bien (Griego), connu (francés), Hola (farsi), sur (Mongol), schönheit (Lo siento), suudelma (Finlandia), amar (niños), coma (portugués), ferita (Italiano), sayonara (japonés), poesía (polaco), morriñá (Gálago), erkin (kazajo), drøm (Danés), insecto (madre), yin yang (chino), crítica (Catalán), salir (hebreo), ortzi-muga (vasco), callarse la boca (sánscrito), incluye (croata), gracias (ruso). En el poemario aparece una breve traducción de estas palabras. Tirar de ese hilo es una larga conversación que también parece proponernos la autora.
Todos los lugares es un poemario arriesgado que revindica el diálogo como encuentro y la imaginación como don de la palabra propia; los poemas, deliciosos en imágenes y ritmo, ofren lugares «donde cabe cualquier cosa que lleve a la conciencia algo de nuestras sombras, pero sin esa gravedad tan grave que tormenta».

Todos los lugares
Silvia López Ripoll
Ed. Godall
Barcelona, 2026



