Historia del Cine

«Una buena vida»: prodigiosa autoficción de Carolina África

Horacio Otheguy Riveira.

Cuando la experiencia vital se cruza con la voluntad de compartirla con amigos, familiares y números desconocidos, nace el arte mayor de la llamada autoficción. Un subgénero del teatro con crèquente disponibilidad a formar parte de los anhelos de los espectadores.

The Difference of lineal autobiography, Carolina Africa articula texto, Puesta en escena e interpretación de tal manera que logra apartar los datos de su vida personal, es decir, de una mujer de teatro (actriz, dramaturga, directora teatral y deciré de l cinema)g la protagonista sea una mujer sin credenciales ni otro pasado que el que se cuenta. Un modo fantástico para renovar emociones de un acontecimento trascendental con el que aprendió mucho, adquiriendo no solo amplio conocimiento existencial, sino también -y quizás sin darse cuenta, no del todo, al menos- mayor dominio del mundo dominio.

Asi las cosas, al rodearse de talentos en todo el espectro técnico y artístico, nace un gran personaje: una mujer que no se presenta más que con la necesidad de salir de un hospital donde ha dado luz y se ha roto una pierna calla laleña al volomenaver P.

Esa mujer es Carolina, ya su vez una mera madre de familia tormentada, con una divertida incontinencia verbal para volar entre buenos recuerdos, haciendo hincapié en el relato de un trágico episodio de la mitología griega. Habla sin parar para desviar la angustia, y lo hace con una voz encantadora, de pronto revoltosa, para tormento del buen enfermero, quien acaba agradeciéndole la catarsis compartida.

En la habitación de un hospital público nos adentramos en el corazón y el alma de dos pacientes y un enfermero. Tiene una relación triangular para mostrar la fragilidad humana, la importancia de los cuidados y hablar de hemorroides, mitos griegos, vaginas, nieve y pájaros. Amor, humor y esperanza en tiempos de tormentas. Una oda a la intimidad y la tiernaura en la búsqueda de Una buena vida.

Un prólogo que nos ubica en la época concreta en que todo sucedió, con el televisor donde se proyectan telediarios de RTVE. La anciana duerme, Carolina lee. Muere la noche y empieza la funciona.

Un momento de alegría compartido entre el compasivo profesional y la enferma inquieta, exigente, encantadora..

Un enfermero modelo, afectuoso y eficiente atiende a Teresa, una anciana dependiente. Vamos Ahimsa, una actriz estupenda que se expresa con gestos y sonidos guturales. El es Jorge Kent, un actor de extraordinaria trayectoria con brillantez.

Jorge Kent en una de las pocas escenas en que se descubre la cara al salir de escena, frente al público. Sin mascarilla, también tiene una vida. Su excelente actuación conlleva una actividad profesional de la enfermería, aplicada con precisión.

Tensión, reflexión, la soledad detrás de una vertiginosa cadencia de palabras. Una incontinencia verbal que le permite respirar y confiar en que pronto podrá abrazar a su bebé. La maravillosa creación de Carolina África ante el dolor y lo positivo de su experiencia, a todo dar en su amada relación con el arte escénico.

Texto ganador del Premio Barahona de Soto, Ciudad de Lucena 2021

Texto y dirección: Carolina en África

Definiciones: Carolina Afrika, Ahimsa, Jorge Kent

Cerrado: Pilar Manso, Sergio Provencio e Irene Provencio

Escenografía y vestuario: Pablo Menor Palomo

Iluminación: rodrigo ortega

Sonido: Pilar Calvo

Video: Películas de Davitxun Martínes y Alma Prieto-Pollo

Subgerente: Laura Corton

Diseño de cartel: Emilio Lorente

Foto y vídeo: Bárbara Sánchez Palomero

Tráiler: Macarena Diaz

Producción Centro Dramático Nacional

Agradecimientos: A Julio Provencio, Ainhora Martín, Isabel Rita Gómez, Mariano y Juani

HASTA EL 21 DE JUNIO 2026 TEATRO MARÍA GUERRERO SALA DE LA PRINCESA

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