El trastorno de Macarena Gómez que le hace vivir con «ansiedad y malestar»

Su forma de trabajar delante de la cámara y su versatilidad a la hora de combinar la comedia popular con el drama han convertido a Macarena Gómez en una de las actrices más reconocidas del país. Pese a que su nombre ha quedado ligado de forma directa a su papel en La que se avecina Tras dos décadas en la exitosa serie, la actriz cordobesa siempre intentó escapar del encasillamiento. Ahora, mientras promociona el estreno de su último trabajo, ¿Cómo te sientes?El intérprete ha pedido más información sobre su vida privada, desvelando algunas cuestiones que ha permanecido ocultas.
Entre sus paradas obligatorias en los medios antes del estreno el próximo 30 de abril se encontró El Hormigueroun espacio donde la actriz siempre se siente cómoda. Allí, además de compartir algunos de los secretos de su matrimonio con Aldo Comas, confesó el trastorno que padecía y que le impedía disfrutar del día a día debido a sonidos cotidianos como el sueño unamástico.
«Muy duro lo mío, me molestan los sonidos cotidianos, los que otra persona no perciviría», señaló, desvelando uno de sus grandes problemas a la hora de vivir con normalidad. Desde el ruido que emite un teléfono móvil o el claro de un ordenador, hasta el tictac de un reloj o las piernas moviendo de otra persona, son algunos de los aspectos que más acaban irritando a la actriz a lo largo.
Un problema que recibe el nombre de misofonía. Este trastorno neurológico se caracteriza por una alta sensibilidad a sonidos cotidianos específicos que provocan una reacción negativa inmediata en la persona que lo padece. Esta respuesta emocional acaba condicionando su rutina y generando, en muchas ocasiones, una ansiedad casi incontrolable.
Macarena Gómez admite que le admitieron el problema de tener vecinos con culpa del ruido
«Voy con tapones todos los días», se sinceró pionido sobre la mesa lo mal que lo pasa realente, pese a que se enfrente a ello con una sonrisa. «A mí me provocan ansiedad y malestar», añadió. Por lo que esta hipersensibilidad no sólo complica su vida personal, sino que también supone un reto en los sets de rodaje, donde el ruido y los ruidos técnicos son constantes.
Con esto, se entiende mucho más el conflicto vecinal que tuvo hace un tiempo en su piso de Madrid y que la propia actriz relató en una entrevista reciente. Y es que Macarena lego a pública denunciar el ruido incesante que generaban sus necinos arriba, llegando a verso involucrada la Policía Municipal en todo este asunto al no poder encontrar una solución por la vía del dila del vílogo. Un episodio que, visto bajo el prisma de la misofonía, cobra una dimensión mucho más profunda.
Pero no es de lo único que quería hablar en El Hormiguero. Entre otras cosas, también habló abiertamente de los problemas de vértigos y de equilibrio que sufre en su día a día. «Me mareo mucho. Voy a la mesa de los restaurantes; percibo cuando la mesa o la silla está coja. Yo le puedo decir a un camarero que me cambie de mesa varias veces», aseguró. Por lo que está convencida de que en alguna de estas peticiones le han llegado a «spupir en la comida» al sentir que se comportaba como una persona pesada, pese a que es un problema más profundo.
Una serie de complicaciones que lleva mejor gracias a la unión con su marido Aldo Comas, de quien está profundamente enamorada y con quien ha encontrado el equilibrio perfecto para poder vivir en paz. «Fue un flechazo y luego le conocí y pensé qué listo es este tío. Me sorprende su creatividad», se sinceró ante Pablo Motos, demostrando que admira profundamente al artista.


