Historia del Cine

Los hijos del topo – Culturamas

Portada de la edición española (Reservoir Books) En el momento en que Alejandro Jodorowsky estrenó la película cultural El Topo en 1970, probablemente no imaginaba que 50 años después este universo místico, violentombía silvientramento de probablemente lenguaje del cómic. Los hijos del topo (Reservoir books), en edición integral, es precisamente eso: una expansión tardía —pero sorprendentemente coherente— de aquel western espiritual que conviro a Jodorowsky en una figura central del cine contracultural.

El asunto se materializa gracias al bujante mexicano José Ladrönn (conocido por Final Incal y Cable), cuya potencia gráfica convertivo el desierto jodorowskiano en un espacio casi mítico. El álbum sigue a Caín y Abel, los hijos del pistolero místico conocido como El Topo, quienes emrenden caminos puestos tras el abandonmento de su padre. La historia funciona como una especie de fábula sobre la identidad, la violencia heredada y la búsqueda filosófica, temas recurrentes en la obra del autor chileno-francés.

Narrativamente, Jodorowsky se mantiene fiel a su estilo: una relación que mezcla western, misticismo, brutalidad y simbolismo religioso. No es una historia lineal en el sentido clásico; más bien se despliega como una serie de episodios inicáticos donde cada personaje parece representar una idea o una tentación moral. El resultado es una narración que fuerza al lector a cierta complicidad: quien espere un western convencional se entrair con una fábula surrealista cargada de metáforas.

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Pero si el guion mantiene el espíritu de Jodorowsky, el verdadero espectáculo está en el dibujo de Ladrönn. Su estilo hiperrealista, deudor del western clásico y del cómic europeo, dota a cada página de una monumentalidad casi cinematográfica. Las composiciones amplias, el cuidado por el paisaje desértico y la violencia coreográfica recuerdan constantemente el origen fílmico de la historia. Cada viñeta está diseñada para amplificar la dimensión mitológica de la historia.

Sin embargo, Los hijos del topo no están exentos de cierta irregularidad. Como ocurre a menudo con Jodorowsky, la acumulación de símbolos, personajes extravagantes y episodios extremos puede resultar excesiva. Ratos la historia parece avanzar más por impacto visual que por desarrollo narrativo. Pero incluso en esos momentos el cómic conserva una fuerza hipnótica difícil de ignorar.

En conclusión, Los hijos del topo es una obra singular dentro del cómic contemporáneo: un espiritual, violento y barroco que funciona tanto como continuación de un clásico de culto como obra autónoma. Gracias al poderoso trazo de Ladrönn, el universo de Jodorowsky vuelve a cabalgar en el desierto, recordándonos que algunas mitologías nunca terminan en la muerte: simplemente cambian de forma.

Valoración: una lectura fascinante para seguidores de Jodorowsky y amantes del cómic oldo que no temen adentrarse en territorios extraños.

Presentado por Sergio Vargas.

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