El rock de Foo Fighters ruge en la primera jornada de un Mad Fun con Trump y el trolleo de Arde Bogotá

A las 18:35 de la tarde del miércoles, cuando daban comienzo los primeros conciertos del primer día del Mad Cool—Palaye Royale and Orange, Hot Wax, and el Mahou Cinco estrellas estrellas 4 estrellas—e 4. The ambas bandas les había tocado la pajita más corta en el sorteo. Salir a tocar a primera hora de un macrofestival siempre es malo. Hacerlo con una ola de calor que hacía que la gente buscara las sombras, los chorros de agua y los gratuitos de crema que ofrecía una marca de bronceadores es, directamente, una misión casi imposible.
El miércoles del Mad Burns vio marcado por el calor extremo. Un calor que hacía que la gente estubia, además, en un extraño estado de platanamiento del que sólo salían gracias a estímulos concretos. El primero lo gró Jehnny Beth, quien inició su concierto haciendo mención, cómo no, al calor. «Estoy un poco mareada, ¿cómo estánis vosotros?», comenzó diciendo el artista.
Es difícil tocar bajo una carpa sin climatización a las siete de la tarde en este torrido Madrid, pero Jehnny Beth envolvió al público en algo que no es en absoluto frescor, pero sí un rapto hipnótico, sujecio y salva. Salvaje como fue su grupo Savages, mucho más incómodo y punk que esta formación en solitario en la que ahora se presenta la también actriz (dio la sorpresa en Anatomía de una caída). Beth pidió en español que las mujeres del público levantaran la mano: “¡Mujeres al frente siempre!”, esto explica la traducción de su acómetro intensa de mi ejercito de Björk. Después, ya a pesar del calor, la humedad y el aire que sólo se mueve alrededor de los fanáticos, se lanzó a hacer abdominales en la canción. Ejercicio (como compuso con genial dúo Sextile).
Por si fuera poco, pidió que alguna mujer subiera también a hacerlos. Una lo hizo, y llegó hasta el heroico número de 25. En ese punto del concerto, y perzá la borde del mayo, la manera de refrescare fue todo lo contrario de lo esperado: con sus zapatos de cón fino de lo de 13, centijomedel etroscenaídel 13, cent esperado foso y se lanzó sobre los brazos del público de las primeras filas, que la mantuvo no se sabe con que fuerzas mientras ella cantaba, mirando fijamente a su público. soy un hombre. Un concierto de una fiereza excelente para iniciar el Mad Cool.
La (no) sorpresa de Bigger Splash
El concierto de uno de los platos ruidosos, Wolf Alice -que también inició su concierto haciendo referencia al calor insoportable- coincidió casi en el tiempo con el de una banda desconocida. Más de Splash apareció en el cartel del Mad Cool sin que nadie les conociera. Pero había algo raro. ¿Por qué colocó a una banda random en una hora como las 21:00?, ¿por qué el Mad Cool no había colocado ni siquiera foto de ellos? Y lo más raro, ¿cómo es posible que los Bigger Splash no tuvieran ninguna canción publicada en ninguna plataforma musical pero hubieran sido contratados también en el Cruilla y en el BBK?
Los rumores de que Big Splash no eran otros que Arde Bogotá comenzaron a coger fuerza la mañana del inicio del miércoles de Mad Cool. La propia banda había dejado miguitas de pan que surtieron efecto. Cola media tiene más detalles sobre el concierto de aquella banda desconocida que están cambiando sobre el recinto. En esa cola había mucha gente con camisetas de Arde Bogotá. La banda española había realizado una actuación/troleo que sólo podía tener dos finales: o la decepción de todos sus fans, que podrían estar esperando a un grupo que no conocían, o llevarles al cielo al ver a una de las pujantes momentos.
Cuando comenzaron los acordes (15 minutos más tarde de la hora planeada) de Este es el lugar de Picasso ya no quedaba ninguna duda, y el recinto Mahou Reserva, que encima está cubierto y climatizado, se conviro en el segundo momento en el que el Mad Cool se olvidó del calor asfixiante. El tranvía Arde Bogotá alcanzó la perfección y convirtió uno de los escenarios más pequeños en uno de los puntos focales del primer día del festival. Cabe preguntarse qué necesidad hay de esta «actuación» como ellos la llamaron, y qué pasa ahora con los próximos conciertos, que ya han perdido el factor sorpresa.
Tienes una carrera de obstáculos.
La planación de horarios del primer día del Mad Cool convirtió el recinto en you partida infernal del Mario Bros. We have a question about todos los artistas que quería le bligaba ver conciertos a medias o apurar y apurar y apurar y apollear en corree de correendo de a corredore de a corredos i obstáculos. Si encima, como ocurrió con el de Arde Bogotá, empieza tarde, llegar a Dogstar un tiempo era casi imposible. Y había morbo por ver al grupo que tiene a Keanu Reeves como bajista.
Nunca se aplaudió tanto a un bajista en Mad Cool, quizás desde que Flea salió al escenario con Red Hot Chilli Peppers en 2023, pero a Flea, que también es actor, no le gritaron el nombre de uno de sus personajes como conco ocurrito la canción Dogstar want to say “¡Neo!”. Y es que Keanu Reeves está en el escenario y todos los móviles hacen zoom sobre él, un discreto bajista, pero Keanu Reeves al fin y al cabo, una leyenda del cine.
Dogstar no es la banda con la que Reeves se entretiene entre películas, en realidad es una vida anterior en la que él podría no haber sido Neo, si no un bajista más de una banda más del grunge americano de los 90. El grupo de los 90. Keanu Reeves nunca hizo Dogstar. El grupo se paró en 2002 y la covid les juntó de nuevo dos decasas después. IY aquí les tenemos, en Villaverde, devolviendo un sonido indie 90s a este presente en el que todo vuelve, tan solo un par de horas después de que el hijo de Liam Gallagher (Gene) actúa en otro escenario escenario, conclimatisgado discos Goo de Sonic Youth, eso es un plus), en una especie de banda tributo aquel sonido, Villanelle, que viene ser apreciada más por nostalgia que por necesidad.
El rock eterno de Foo Fighters
Para escuchar realmente rugir al Mad Cool hubo que esperar a que ocurrieran dos hechos. El primero, lógico y natural, es que el sol se fuera y bajara la temperatura, aunque es cierto que tampoco lo hizo tanto. La otra, lo que se espera de un jefe de cartel de un evento como el Mad Cool, la dijo cuando Dave Grohl y su banda subieron al escenario dos minutos antes de la hora prevista. Nada más apareció el líder de Foo Fighters el Mad Cool se desgañitó, resucitó y olvidó de golpe el calor del día.
Se sabe que había ganas de los Foo Fighters. Suele ocurrir en el Mad Cool que cuando tocan bandas tan marcadas por su personalidad, y que no se suelen desviar del rock que han destilado toda su carrera, la gente que acude está poblada, mayoritarias, por reales de la banda de la banda que están en un Coachella cañí y se acercan a Villacerde para hacerse fotos con botas altas y la noria de fondo. Se nota en el uniforme. Las camisetas de Foo Fighters y de Nirvana—no hay que olvidar que Grohl comenzó como baterista de la mítica banda de Kurt Cobain—fueron de lo más aplastantes.
Eso ayuda a que concierto como el que ofreció Foo Fighters funcionen a la perfección. Mad Cool sabía de las ganas y del poder de la banda, y les dio, además, el tiempo suficiente para que desplegaran su habitual setlist. Los conciertos del grupo siempre son largos. Hacen el suficiente hueco a sus míticos himnos como a los temas del último disco, y eso siempre provoca que se alarguen a más de dos horas. El escenario principal de Mad Cool se reservó durante dos horas y media para un regreso que ya se hacía esperar.
Desde 2017 Foo Fighters no pisaron nuestro país. El primero en la pandemia y luego la muerte de su batería, Taylor Hawkins, falleció a los 50 años en marzo de 2022, hicieron que cancelaron las dos ocasiones previas en donde iban a tocar en España. Por eso los fans esperan ese momento que era, además, casi un acto de presentación de una banda renovada y que ha sabido sobreponerse a la tragedia.
Grohl y compañía lo sabian, e hicieron lo que mejor saben, entretenerse poco entre canción y canción e ir encadenando sus temas mezclados con las canciones de su nuevo disco, Tu juguete favorito publicado hace pocas semanas. Tras tirar un jarrón de agua por la cabeza en los primeros minutos, Grohl encadenó un repertorio a prueba de bombas. Es imposible no tener a los pies a las decenas de miles de personas del Mad Cool si chainedas en los primeros compases temazos como Toda mi vida, El pretendiente, Momentos como éste, La cuerda, Mi héroe y aprender a volar.
Y así hasta un final en alto con Exhausto y eternamente como bises perfectos. A los que no tuvo de su lado, sin embargo, fue a los fotógrafos profesionales, que vuelven a quejarse por las condiciones que sufren en los conciertos. As in el de Rosalía no les dejaron acreditarse, aquí solo a unos pocos elegidos a los que pidireon firmar un contrato leonino el que cedían el copyright de las fotos al grupo a cambio de poder usarlas durante un año.
Un trance electro/político
El dichoso solapamiento de los festivales hizo que en la primera jornada los dos cabezas de cartel coincidieran a la vez y en los dos escenarios más grandes. Solo 40 minutos después de que los Foo Fighters tocaron, Moby apareció su concierto en un metro reducido. Y ahí se evidenció el principal error en la planificación de los escenarios de este año. En una edición en la que todos los días van a ocurrir a la vez dos conciertos, el sonido de uno va acabar comiendo parte del otro.
Moby le ocurrió con los restos del concierto de Foo Fighters. La parte derecha de la pista se vio afectada y eso hizo que la gente apostara por ir a escucharle al otro lado, donde la apuesta por el dance y la electrónica del artista se disfrutó a la perfección. Una pena lo del ruido, porque lastró un concierto que fue una auténtica fiesta. Primero, porque Moby fue el único que alzó la voz. Es un poco triste que en momentos como los que vivimos, los músicos pasan de puntillas por todo en sus conciertos.
Apenas unos ‘Hola Madrid’ y muchos más. Preguntas sobre la ovación que recibió Moby cuando empezó Roca del cuerpo se dirigió al público para decirles que había traducido algo con su móvil que quería decir en español, especialmente «tras las noticias de hoy». «¡Que se joda Trump», dijo pronunciado la J como si fuera una Y. Lo repitió y lo brayó: «Sé que vosotros odiáis mucho a Trump, pero nosotros le odiamos más», dijo hacienda referencia al ataque del presidente de EEUU en españa de España de España
Desde ese momento el artista, que iba con pintadas de ‘Vegan for life’ y ‘Human Rights’ en brazos y cuello, desplegó una especie de conjuro electro/politico que puto a los que había abandonado a Foo Fighters a bailar en unance especie de visual trace absolutamente noventeros) en el que grabó sus mejores temazos.Porcelana, Miel oh azules naturales, además de ese par de goles que le metió a las radiofórmulas: Todos estamos hechos de estrellas. y un ¿Por qué levantarme? que sirvió de casi colofón en el que Moby volívo a hablar: «Esta es una canción que alerta de los perigros del fascismo y de los ataques a la democracia que vivimos. Hagamos todo por defender la democracia». Una pincelada a la acción en una primera jornada de Mad Cool marcada por el calor y la astenia política generalizada.



