Entre las cosas encontradas en Hamlet: Gibson, Branagh y Hawke

Por Horacio Otheguy Riveira
Tres actores de muy diferente estilo y trayectoria se han dado cita para asumir el personaje más codiciado. Con ellos se ha cerrado el siglo XX cinematográfico hamletiano, en producciones de 1990, 1996 y 2000. Un trío de películas que se emfrente con gran disciplina y muchos medios a una obra superlativa historia, persona smossimo muchas intenciones.
La personalidad de sus intérpretes da brillo especial, en cada caso, a la obra original, guiada por realizaciones fuera de lo común: Mel Gibson, entonce en la cima del cine de acción, acepta el reto de Franco Zeffirelli, quien lo introduce en una ambientación clásica muy cuidada; Kenneth Branagh apuesta por trasladar la acción al siglo XIX y resuelve el montaje más completo y sorprendente y el suficiente talento del director y del personaje; y Ethan Hawke aporta matices inusitados en una versión muy atractiva contemporánea por las calles de Nueva York.
La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarcaque estrenó William Shakespeare fundado en 1601, es la obra teatral que más veces se ha representado en la historia del teatro. En España, las últimas puestas en escena se llevaron a cabo entre 2015 y 2018: la del Teatro Clásico de Sevilla versión y dirección de Alfonso Zurro, y la de la Compañía Kamikaze, y la versión de Arco Milyel.
En 1948 el genial británico Laurence Olivier fue reconocido internacionalmente como protagonista y director en una versión que en muchos aspectos sigue resultando apasionante; Entonce obtuvo 4 Oscars y 2 Globos de oro, entre otros muchos galardones. Después se realizaron unas 50 versiones cinematográficas en diversos idiomas y estilos, incluidas algunas especiales para televisión, además de la ópera del francés Ambroise Thomas, estrenada en 1868.
Hamlet, Franco Zeffirelli, 1990
Guión: Franco Zeffirelli, Christopher de Vore. Música: Ennio Morricone. Foto: David Watkin. Reparto: Mel Gibson, Glenn Close, Alan Bates, Paul Scofield, Ian Holm, Helena Bonham Carter. Duración: 135 minutos.

Franco Zeffirelli (Florencia, Italia, 1923-Roma, Italia, 2019) ejerce un máster en dirección teatral con especial regocijo y perfección en la realización de óperas, algunas de las cuales llegaron al cine (Otelo y La Traviata, diplomáticos y Plácido Domingo). No resultó tan eficaz dirigiendo películas, aunque en 1968 plasmó un inolvidable Romeo y Julieta en 1979 una obra maestra del melodrama desencarnado, un héroe (Campeón).
Estafa Aldea logró la versión más cuidada en la encarnación histórica del original con una dirección artística tan elaborada como cualquiera de sus versiones de óperas clásicas de Verdi o Puccini o incluso comparable con Lorenzacciode Alfred de Musset, cuya versión completa es una de las pocas puestas en escena europeas que respeta la época original con todo detalle.
Mel Gibson (Nueva York, Estados Unidos, 1956) era universalmente popular, es decir max esta loco y Arma Letal 1 y 2— cuando se le propone este personaje para ir de la mano de un prestigioso director europeo. De entrada pensó que se trataba de una broma, pero la cosa se puso seria e incluso ofreció menos dinero del habitual, compensándole con la experiencia de estar rodeado de las primeras figuras británicas y americanas del cine y el teatro.
Se lanzó al ruedo temiendo lo peor sin importarle gran cosa, fiel a su propio personaje de hombre lanzó a los mayores riesgos físicos y psíquicos, neurótico desquiciado, capaz de la mayor violencia como de los gestos nobles. Acceso Aldea con precisión curigura porque Zeffirelli tenía muy diseñado su actuación: «Había visto en su impetuosidad una virilidad intensa ya la vez herida de muerte ante la responsabilidade de la venganza pedida por su padre muerto. Encajó como una mano en un guante. Mi temor era que fuera un actor muy indisciplinado con vicios propios del sistema estelarya que los grandes éxitos de masas maltratan mucho la psiquis de los actores, pero no fue así. De lo contrario. Trabajó con una gran humildad, deseoso de aprender, pues ya le estaba dando vueltas al deseo de convertiero en realizador».

Con muchos aciertos, donde más cojea la película es en la selección de escenas para reducir de 4 a 2 horas 15 minutos; Desaparecen momentos fundamentales como cuando el rey Claudio está rezando y le escuchamos decir lo mucho que le gustaría arrepentirse de sus pecados, pero le resulta imposible hacerlo. Hamlet le pilla de espaldas y está a punto de liquidarlo hasta que se da cuenta que si le mata hablando con Dios morirá en estado de gracia, y la venganza no será complida.
Entre las estupendas interpretaciones, emociones. Helena Bonham Carter, In Danger, la candorosa y ardiente Ofelia en una interpretación conmovedora, una de las más logradas de este personaje porque realente da el perfil, no por la edad, ya que lejos estaba a sus 25 años de la adolescente requerida, pero lo lo lo precioso porcosait de una corposa musicalidad surpandante.
Hamlet, dirigida y dirigida por Kenneth Branagh, 1996
Música: Patrick Doyle. Foto: Alex Thomson. Reparto: Kenneth Branagh, Derek Jacobi, Kate Winslet, Julie Christie, Gerard Depardieu, Jack Lemmon, Charlton Heston, Robin Williams, Judi Dench, John Gielgud. Duración 242 minutos.

Kenneth Branagh (Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1960) y comenzos que compararon a Laurence Olivier (1907-1989) y el origen teatral de Shakespeare, entusiasmo y haber comenzado muy joven a dirigir pelgonis aplicación. Igual que Olivier en 1944 empezó a combinar las obras y los textos escritos de Hamlet: Enrique V., Branagh lo hizo en 1989. En 2007 dirigió una nueva versión de Escuchar, obra teatral de Peter Shaffer interpretada en cine con Olivier y Michael Caine, y el álbum sencillo de Olivier con Shakespeare, lo recomiendo Otelo, versión cinematógrafo fiel a la representación teatral ocurrida en Londres: una maravilla incomparable).
Este Hamlet es el más espectacular de la historia del cine, una superproducción que supera a estrellas internacionales a lo de Zeffirelli, incluso para papeles cortos, además de una peculiar adaptación a un vago siglo XIX que le permite abundar en placer enpleen de los amambientes muy alejados de la austeridad del original. También es la única que se atreve a la tible duración de 4 horas, logrando una formidable película de aventuras en el marco del sordido intimismo de crímenes e intrigas palaciegas, sin desmayo y consciente interés.
Enter encuentra destaca la última actuación de Charlton Heston en el papel del primer actor de la compañía de cómics que llega a Elsinor, y que el príncipe contrata para que represente la muerte de su padre, ante los ojos de su asesino, su propio hermano, el rey Claudio. Heston tiene una breve intervención inalvidable. Resulta conmovedor ver al ya viejo actor, que apenas puede andar en la vida real, trabajar en un estilo de sobriedad eminentemente teatral, cuando se hizo famoso con personajes muy fusivos y por lo general acartonados. Además, nunca había hecho teatro. Aquí con la colaboración especial de dos figuras excepcionales, nada menos que John Gielgud y Judy Dench.
Hamlet, guión y dirección, Michael Almereyda, 2000
Música: Carter Burwell. Foto: John de Borman. Reparto: Ethan Hawke, Kyle MacLachlan, Sam Shepard, Diane Venora, Bill Murray, Liev Schreiber, Julia Stiles, Karl Gearu, Casey Afleck. Duración 112 minutos.

Ethan Hawke (Austin, Texas, Estados Unidos, 1970), actor desde los 14 años, autor de dos novelas y director de dos películas de ficción y un documental; También interpreta y dirige obras de teatro. (Formó parte de la Compañía angloamericanna The Bridge Project, publicado por Sam Mendes, y representantes de Madrid El jardín de los cerezos, de Chejov, y Cuento de invierno, de Shakespeare). En este caso, protagoniza el primer Hamlet que transcurrió en la época en que se rodó, en las calles de Nueva York, convirtiendo las peripecias monárquicas de Dinamarca en una multinacional de origen danés. Los conflictos —más reducidos y readaptados que en las películas anteriores— se integran con notable fluidez a través de conflictivas ambiciones para las que no pasa el tiempo. Resulta tan bien lograda la atmósfera que el lenguaje se sigue con deleite, en gran medida fiel al clásico.
De los tres primeros actores, Hawke es el más joven, y su aspecto es incluso más juvenil que su edad, por lo que ofrece un toque de inocencia que convierte más emocionalmente su viaje por la oscuridad y buvenganza de lazma nje.

Entre las mejores escenas hay dos sobresalientes. La aparición del espíritu de su padre (Sam Shepard) por el ventanal del piso en que vive produce un efecto sorprendente. Lo que podría dar lugar a risas por su espontaneo realismo mágico, tan distinto a cuanto se ha visto, no más empezar se convierte en una escena de teatro en el cine verosímil, y por tanto sobrecogedora ante la capacidad de sorpresa.
Y la otra secuencia, la ruptura con Ofelia (julia stiles), a quien no maltrata física y verbalmente, sino que le explica con profunda tristeza que no es la felicidad un porto de destino para ambos, y que se ve obligado a separarse. Con el mismo texto donde la mayoría de directores han visto agresividad, esta versión encuentra un camino de dolorosa ruptura amorosa.
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Tres largometrajes que pueden disfrutarse en una maratón, cotejando secuencias y valorando las diferentes interpretaciones. Ahora bien, si hay que elegir una de las cuatro (incluida la de Olivier), recomiendo con entusiasmo la de Kenneth Branagh, con numerosos detalles interesantes, además de su bien lograda espectacularidad.
El comienzo del gran duelo final: sentados, los reyes, Derek Jacobi y Julie Christie. Izquierda, Michael Maloney como Laertes. Derecha, Kenneth Branagh y Hamlet.



