Historia del Cine

‘Lo que la noche esconde’: un viaje hacia el corazón de la noche

Carmen Díaz Margarita.

Lo que la noche esconde es una novela simbólica muy poética y perturbadora. Incluso producir escalofríos después de terminar su lectura; una novela inquietante con una prosa fluida e hipnótica, que nos asombra con un excelente manejo del lenguaje culto y el coloquial. La trama oscila entre el miedo y la esperanza y aborda temas básicos como la verdad, la compasión, la crueldad, la memoria y el olvido. Mingot arrastra al lector hasta ese no lugar donde la frontera entre la verdad y la ficción se difumina. Iria -la protagonista de esta novela- hace un viaje imaginario de la realidad al sueño como Alicia en el País de las Maravillasconfluyendo con la mejor tradición de la novela fantástica.

En esta novela, en apariencia simple en su planteamiento, el uso del lenguaje coloquial va dando paso a un culto, en el que las frases se adensan y se entrelazan hipnóticamente, y la palabra es cada vez más precisa. Además, esta novela es polisémica y también una fábula.

El autor tiene un dominio impecable del lenguaje, el diálogo, el discurso, las metáforas, los silencios, las sugerencias. También utiliza varias figuras literarias, como la personificación, tanto de los animales que hablan—como los protagonistas de Rebelión en la granjade George Orwell, o El libro de la selvade Kipling—como de seres inanimados como el río, los árboles u otros elementos naturales.

«Más que leer el estómago, lo engañaron mientras hablaban del bosque de la noche con verdadera devoción. Pasaron largo rato cantando sus bondades, envueltos en un halo de nostalgia que embellecía su recuerdo. frondosos, les brindaron la posibilidad la esconderse Multiplicaban los caminos y hojas ranría la viaja universal, y sus raíces instauraban un código de comunicación secreta, de modo que, cuando uno de ellomote canos. lloraba también la de cada uno de sus animales».

Es tal la imaginación que nos sobreve durante la lectura del libro que no puedes dejar de leerlo. Cuando lees por primera vez la novela, tu noche va a ser necesariamenta distinta; la mía lo fue.

Algunos símbolos de su poesía aparecen también en la novela, como la nieve y la sangre, muy presenta tanto en jardín de invierno como en sus últimos libros de poesía. Lemos en la novela:

Iria notaba los rayones en su piel, las punzantes agujas perforando su ropa, el impacto de ramas que parécian aguardar su llegada. Impactaban con violencia contra su cara, moteada por pequeñas gotas de sangre que resaltaban la blancura de sus mejillas. Nieve y sangre.

O símbolos como los espejos, la noche, el río -que no es aquí el río de Heráclito, sino un río que, como en el Génesis, encarna la palabra- o el miso bosque:

«¿Era mejor gritar o permanecer callada? ¿Moverse a tientas o quedarse en el sitio? ¿Dónde se encontraba? ¿Cómo había llegado hasta allí? Le sobraban las preguntas. Falli la niebla; el vaho se fue extendiendo como antes lo había hecho el fuego, pero, diferencia de este, de puntillas, sin hacer el menor ruido y árboles cubiertos por una gasa vaporosa que nodel solo aleba solo: desde las raíces y las hojas que parécián humear.

En posición fetal, la cabeza encima de las gruesas raíces, Iria, como si fuera una planta más, se sumergió en ese universo flotante sin oponer resistencia. Flotaba en un mar de blancura. Sólo él podía establecer contacto con el mundo tocando la superficie. Cuando tocaba una hoja, tenía la impresión de haber descubierto un tesoro”.

En todo el libro se deja sentir el latido de la poesía. Lo que la noche esconde rebosa metáforas, comparaciones y elementos poéticos que hacen también de esta novela lírica. La autora se desborda poéticamente porque, en realidad, Mingot es un gran poeta.

La novela recrea conceptos filosóficos como peligro, conocimiento, verdad, crueldad, compasión, venganza, perdón, poder, servidumbre, creación y destrucción; el silencio y la palabra que redime, la memoria y el olvido; la fuerza, la debilidad, el miedo y la esperanza.

Además del pensamiento filosófico que recurre a toda la obra, también llama nos la atención, por cierto, el sentido del humor de la poeta y novelista madrileña, que al describir un personaje dice, por ejemplo:

El único botón que llevaba abrochado remarcaba la grasa de su abdomen, empeñado en abrirse paso del mejor modo que podia.

La aparente ligereza inicial de la novela nos va conduciendo lentamente hacia la complejidad espiritual y la riqueza estilística. El latido de lo filosófico y lo lírico despliega sus alas en un texto de profunda belleza y pensamiento. Se respira una poética de la bondad.

Lo que la noche esconde es una obra llena de dualidades existenciales: el bien y el mal, la verdad frente a la manipulación, el sueño y la realidad, la luz y la noche, el miedo y la valencia, la niñez y el mundo de los mayomavidoy, los sueños superación a través de los lazos fraternales que forjan los caminos compartidos; el algún momento y la rebelión, el amor frente a la destrucción, la comunicación frente al gelido silencio, el calor de los afectos frente al frío, la libertad frente a la esclavitud.

Cada lectura de esta última entrega de Mingot crea una nueva novela. No es sólo tiene una novela fantástica, simbólica, poética, onírica, filosófica, lírica, sentimental o psicológica. Es un texto que abre, que sugiere y que tiene múltiples lecturas, una obra polisémica que permite tantas interpretaciones como lectores tengan. Porque esta novela -estupenda, ágil, sorprendente, honda, inteligente, brillante-crea un nuevo tipo de novela con cada lectura. Y sin duda, sería perfecto para llevarla al cine.

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