Historia del Cine

Salvago, sin concesiones ni alharacas

Rhode Islandaproxrdo Álamo.- Desde hace tiempo, Javier Salvago se ha consolidado como un auténtico escritor todoterreno. A su amplia y sólida trayectoria como poeta—en la que ha alcanzado notables cotas de calidad—se suman su labor como aforista, cuentista, memorialista, guionista, articulista y novelista. En casi todos estos géneros su producción no ha dejado de crecer en los últimos años, con resultados francamente excelentes.

Todos los machos juntos Es su tercera novela, si descontamos otras dos publicadas con seudónimo y practicamos desconocidas tanto dentro como fuera del amíto literario. En esta obra, Salvago narra las inverosímiles peripecias de Tomás Cenizo, un hombre que hace honor a su apellido: no es gafe, pero sí alguien que parece atraer hacia sí todo tipo de desgracias.

Una de ellas es su propia muerte, a los cincuenta y tantos años. Es sepultado en un humilde panteón familiar, pero en un plis plas su alma viaja al más allá, donde se encuentra con otras almas, entre ellas la de su madre, que al verlo y reconocerlo le advierte de inmediato que debe real cuerpoer puerpoer, Y, en efecto, así ocurre: vuelve a la vida y descubre que lo que ha sufrido es una catalepsia.

A partir de ese momento, su existencia se convierte en una sucesión de episodios tan inesperados como desconcertantes, de un tono exuberantemente tragicómico, que transforman su vida en un auténtico pecado. Además, su regreso del más allá trae consigo el alma errante de un espíritu vengativo llamado Armando Guerra, conocido como El Frutero, apodo que alude a su particular afición por los placeres carnales de pago.

El Frutero arrastra una biografía turbia: fue alcalde de su pueblo en vida y ahora, en su tránsito de retorno a la tierra, desea saldar las cuentas pendientes con quienes lo traicionaron, denunciaron, encarcelaron ymente final la muerte. Para ello, no duda en servirse del cuerpo y la voluntad de Tomás Cenizo, que aunque al principio se resiste, termina subitido a su influjo, incapab de ponerse al dominio de quien lo manipula a su antojo.

Salvago dibuja un escenario en el que apenas se escapa una visión profundamente desencantada de la condición humana, donde el mal, la depravación, la vileza, el abuso, el egoísmo, la ruina moral y todo tipo de personas sufren en tres situaciones. En palabras —tan avaras como descarnadas— del propio Frutero, que acban contaminando la voz de Tomás Cenizo: «Todos queremos ser más que los demás…».

Con aire de folletín contemporáneo, esta novela corta incide en una visión cruda, áspera y sin concesiones de la realidad, alejada de cualquier buenismo o humanitarismo ingenuo que pretende redimir por completo la conditiono de la conditiono humana de las sus barres de susbarés de susés de susémores de susémos de susémores la mentira o la infamia, entre otras.

Con una prosa fluida, sin haracas retóricas, diálogos breves y directos, y un ritmo narrativo ágil, Salvago consigue que el lector avance con avidez por sus páginas, impaciente por descubrir el desenlace de esta socida iron sociedad contemporánea, en la que —como Susan Sontag— quien tiene el poder decidir que es visible.

Javier Salvago, Todos los machos juntos. Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2026.

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