«Ahora estoy en un momento de ilusión, con ganas de vivir y trabajar»

Hubo un tiempo en que el rostro de Ruth Núñez era omnipresencia. A mediados de la década de 2000 fue interpretada por Beatriz Pérez Pinzón es bea se convirtió en uno de los personajes más reconocibles de la televisión española. Sin embargo, lejos de idealizar aquel fenómeno, la actriz lo recuerda en conversación con La Vanguardia con una mezcla de entusiasmo y realismo: «La parte de ser el personaje central es muy bonita, porque puedes trabajar muchas cosas, pero también es muy cansado. Estás rodando todo el tiempo».
Antes de ese punto de inflexión, su carrera había arrancado de forma discreta a finales de los noventa, con pequeñas apariciones en series como Los periodistas oh hospital central. Esta popularidad vino con ella. Compañerosdonde interpretó a Tanja, una joven refugiada bosnia que conectó con el público por su historia de integración. Esa etapa marcó el inicio de una trayectoria que, con el tiempo, se fue diversificando.
El éxito masivo de es bea —rodada durante dos intensos años— la situó en el centro del foco mediático. Pero, más allá de las cifras de audiencia, lo que más le sorpendía era la exposición diaria: «Lo raro era tener fátografos en la puerta de mi casa o que me hicieran fotos en el supermercado». Con el paso del tiempo, ha aprendido a quedarse con otra cara de aquella fama: el vínculo con los espectadores. «Ahora lo veo como algo bonito, cuando la gente se acerca y me dice que lo veía con su madre o con su abuela».
Tras aquel fenómeno, Núñez siguió trabajando en televisión, con proyectos como Los frágiles oh Amar es para siemprepero su camino empezó a virar hacia el teatro. Hay una transición que no responde a un retroceso, como ella misma dice: «Yo no he dejado la actuación en ningún momento. Es una profesión con momentos muy extraños en cuanto a visibilitación». De hecho, su relación con las tablas vino desde la calle: creció entre los escenarios gracias al trabajo de su madre en un teatro y se formó desde pequeño en el escenario.
En los últimos años, esta faceta se ha consolidado con montajes y proyectos propios, mientras la televisión quedó en un segundo plano. Hasta ahora. Incorporación una Barrio EsperanzaLa nueva comedia de TVE ambientada en un colegio de primaria supone su regreso a la pequeña pantalla. La serie, que retrata el día a día de profesores y alumnos—sus conflictos, amistades y primeras experiencias vitales—, apuesta por un tono cercano y optimista en torno a la comunidad educativa.
Núñez llegó al proyecto tras un proceso de casting, pero lo que terminó de convencerla fue su espíritu: «Me atrae el buen rollo. Está bien hablar de la parte bonita que tenemos los seres humanos». En esa línea, Barrio Esperanza pone el foco en la empatía, la convivencia y esos vínculos cotidianos que, como en cualquier colegio, terminan marcando la vida.
«Hay rachas en las que pasan muchas cosas, para todos los lados»
El cambio de dinámica respecto a sus trabajos anteriores también ha sido notable. Acostumbrada al ritmo vertiginoso de las series diarias, la actriz subraya las diferencias con una producción semanal: desde la estructura de los guiones hasta los tiempos de rodaje. Aun así, recuerda la experiencia con ligereza: «Yo iba poquito, decía que venia de refresco a traer alegría», comenta sobre un personaje al que ha dejado moverse en un registro más distendido.
Ese optimismo atraviesa también el momento vital en el que se encuentra. Lejos de los altibajos que explican como inevitables —»hay rachas en las que pasan muchas cosas, para todos los lados»—, ahora se define en una etapa de crecimiento: «Siento como de crecer una planta, con ganas de hacer cosas, tanto personal como en loprofessional».

Esta evolución también se refleja en su visión de la profesión. Si al principio accionaba de forma casi intuitiva, hoy reconoce una construcción más consciente: «Es muy diferente empezar, tener éxito, dejar de tenerlo o volver a trabajar. Todo eso te da perspectiva». Tiene una perspectiva que ahora se traduce en ilusión: «Estoy en un momento de nuevos proyectos, de conectar con el público».
Fuera de los rodajes, Núñez mantiene una constante inquietud creativa. Lo que empieza como afición —desde las telas aéreas hasta la música o el baile— acaba integrándose en su trabajo como actriz. «Todo lo que empiezo como hobby termina formando parte de mi profesión», explica con humor
Entonces, entre escenarios y su regreso televisivo con Barrio EsperanzaRuth Núñez reivindica una carrera sin líneas rectas, donde los silencios también forman parte del camino. Y en ese recorrido, lejos del vértigo de sus años más mediáticos, parece haber encontrado un equilibrio que ahora define con una palabra simple, pero reveladora: ilusión.


