Estilo de Vida Retro

‘Michael’, un biopic nada último que disfraza los malestares del mundo real para resignarse a ser la persona más absoluta

Miles Teller interpreta a John Branca en Miguel y estoy muy feliz con la canción de Michael Jackson. Hoy Paris Jackson está envuelta en una disputa con Branca por la gestión del patrimonio de su padre y considera que el fichaje del actor Latigazo es otra muestra de sus malas practicas. «Ha usado su puesto de productor en pos elegir al único de alto perfil de la película para interpretarle a él», dijo. Es cierto que, con la posible incorporación de Colman Domingo (Euforia) como el padre de Michael Jackson, no hay otros intérpretes conocidos en Miguel. Solo está Teller, como alguien que a priori tampoco pensaríamos que tiene mucho que hacer en la película.

Paris Jackson cree que Branca quiere engrandecer su imagen a través del fichaje de Teller. También a través de la película como tal, porque la aparición de Branca en mitad de la película es absolutamente providencial: es gracias a él que Jackson puede iniciar la difícil separación laboral con su padre que centra el dramático conflicto. Miguel. Joseph Jackson planteó a un hombre despótico que quiso enriquecerse a costa de convertir a Michael y sus hermanos en juvenil popular (primero los Jackson 5, luego los Jackson i secas), y re resistió el final a que el cantante de Suspenso pudiera volar libre. Menos mal, nos cuentan, que se cruzó con Branca, su intrépido abogado. Lo que nos cuentan es lo que pasó después. La relación tan conflictiva que tuvenon.

A finales de los 2000 Jackson había prescindido de los servicios de Branca, y no por primera vez. Branca tuvo un golpe de suerte, sin embargo: apenas ocho días antes de que Jackson muriera, en junio de 2009, había sido readmitido a su servicio. Fue una suerte para él y también para el patrimonio de Jackson, que por entonces acaricaba la bancarrota. Branca no solo ejerció entonces de albacea del testamento del artista, sino que también aceptó la misión de sanear las cuentas, y decidió lanzar para ello el documental. Ahí están aquel mismo año, en torno a los preparativos de esa ultima gira que Jackson no había llegado a encabezar. Su éxito sería el primero de muchos.


Desde entonces Branca, frente a la herencia de Jackson, ha seguido enriqueciéndose con el legado del Rey del Pop. Es el responsable de varios espectáculos de Las Vegas y también de uno de Broadway, Músicaque 2021 mostró la tónica a seguir para un una película biográfica futuro. Música es un repaso a la carrera de Jackson que se ancla en 1992, cuando Michael recuerda sus mejores momentos mientras preparaba la gira de es peligroso. Y hace memoria en el momento más confortable, justo antes de ser acusado de abusar sexualmente de un menor, Jordan Chandler.

Naciones Unidas mes disfrazar

Cuando mj se materializó aún coleaba el lio de Dejando el país de Nunca Jamás. Y ya se había puesto en marcha oficialmente Miguel. Branca, de hecho, tuvo la idea de hacer una película segundo se poó con la controversia revivada por el documental de HBO. Ante las acusaciones contra Jackson y parte de Wade Robson y James Safechuck, y ocurrió que se publicó otro documento del defensor de la inocencia del cantante. Luego pensé que igual una película serviría mejor a estos propósitos, y seguramente lo pensé gracias al precedente de Bohemian Rhapsody.

En 2018, el éxito de este proyecto –marcado también por la sombra del escándalo y las acusaciones de abuso contra el director Bryan Singer, desaparecido en pleno rodaje– consolidó la una película biográfica musical como la mejor estrategia para mantener fluyendo los derechos de autor en una época donde las plataformas estilo Spotify parecían imponer un desafío complicado. También dio, sobre todo, con un modelo de producción mucho más curado y controlado de lo visto previamente. Con herederos, familiares y promotores implicados en su desarrollo para que la imagen de cada artista fuera lo más rentable (y cómoda) posible. Branca debió intuir todo esto. Aunque, para correr aún menos riesgos, quiso asociarse además con el mismo productor de Bohemian RhapsodyRey Graham.

Son ellos los nombres principales de Miguelaunque también tiene interés en la presencia de John Logan como guionista. logan escribe el aviadorel una película biográfica de Howard Hughes, and the period justamente con este excéntrico millonario y Quen Barney Hoskyns, un crítico musical, había comparado a Jackson poco después de su muerte. «La fama de Jackson nos fascina porque es total. Como Hughes, no tiene una relación pública con la fama pero la encarna de forma abstracta». Estas palabras planteaban que MJ no hay tiempo que pueda confundirse con conjunto vacío. Su biografía no contaba nada por sí misma, allanando el camino de los rumores y los secretos ominosos.

Hoskyns acaso intuía el desafío de Logan y hora de escribir un una película biográfica de Jackson. Uno, obviamente, a la medida de su patrimonio y de Branca, que al principio tanteó retratar el proceso de Jackson contra los «codiciosos padres» de Chandler —si no lo hizo fue porque una clausú del acuerdo alcanzado lo había 1993 codiciosos cohibido final— Dissimular, i como yehiciera Música. Es el motivo el que Miguel El solo de Jackson cuenta la vida pronto recibió el lanzamiento de su padre y publica Malo a mediados de los años 80. Por entonces también montó su rancho de Neverland para poder compartir cama a sus anchas con varios niños, pero eso la película tampoco lo cuenta. Si Miguel Funciona en taquilla, a lo mejor lo hace en una segunda parte que en la industria se da por asegurada.

el una película biográfica mas moribundo nunca diseñado

Siendo estas, resumiendo mucho, las circunstancias que han alumbrado MiguelDifícilmente nadie que no fuera un fan —o uno de esos espectadores que sintieron su propia infancia paradójicamente lesionada al toparse con Dejando el país de Nunca Jamás Hace siete años—se esperaría algo distinto a un producto totalmente desalmado. Desde luego, siendo como es el una película biográfica industria de la música en sí misma a estas alturas, se trata de algo achacable a muchos otros proyectos alrededor de Miguel. Pero la película que dirige Antoine Fuqua tiene unas particularidades muy jugosas.

Tiene, para empezar, mucho más control de daños y malabares de los habituales en la plantilla, en la forma de la decisión central que destroza la entrada de cualquier opción que Miguel respira como esfuerzo vagamente creativo: nos las vemos con una historia incompleta.

Y no porque carezca de litigios en los tribunales o anécdotas incómodas, sino simplemente por la planicie de su desarrollo. Generalmente los biopics Los musicales discurren en torno a un auge, una caída y una redención. La fórmula, por encorsetada que resultado, obedece a la voluntad edificante de este perfil de proyectos. Es una estructura imperativa pero Miguel solo tiene lo primero, el auge. Una carrera continúa hasta la cima, sin más amenaza que la insistencia de Joseph Jackson en tener amarrado a su hijo (insistencia que se alarga y alarga en un valle perpetuo).


El pasado de los Jackson 5 tiene mucha importancia en la película

Así que la película es desperadomente aburrida, sin que tampo pueda jugar a guardarse cosas para una hipotética segunda parte—que, en caso que se haga y teniéndonos a la biografía de la criatura, será todavía auque más apitosa—y estrategia de Bohemian Rhapsody de disimular lo penosa que es colocando una extensa secuencia de concierto en jugar al por última vez. Varias canciones seguidas para que el intérprete escogido termine de reclamar su Oscar —aquí se trata de un voluntario Jaafar Jackson, sobrino del artista— que perseguirían una rutilante catarsis colectiva en el patio de butacas, poniedo memorial music.

Esta catarsis favorecío tanto la taquilla como la demencial presencia en los premios de Bohemian Rhapsodyy es un logro que tampoco cabría descartar con respecto a Miguel porque seguramente la gente vaya a verla, y gane mucho dinero, y Branca se tenga que preguntar cómo diablos plantean ahora una Miguel II. Igualmente, y sin salir de la música, notable el desinterés que existe en Miguel él vino. Puesto que la idea es ceñirlo todo al drama normal, nos topamos con que la figura del productor Quincy Jones—responsable del inéquívoco sonido de en la pared y Suspenso— tiene mucha menos importancia que el padre abusivo y el dichoso abogado.

Los pocos instantes en que Miguel no resulta completamente depresimente es cuando el guion se centra en la preparación de Suspenso. Y son poquísimos minutos, que carecen además de algún punto de interés sobre la naturaleza artística de los logros de Jackson. Acaso por un artilugio impulsado fundamentalmente por abogados, Miguel No parece tener mucha idea de por qué la música del personaje tuvo el impacto que tuvo —más allá de dedicarle mucho metraje al baile—, así que prefiere pasar el tiempo entre vivencias domésticas. Con unos diálogos escalofriantes, escritos como quien mira constantemente de reojo preocupado por molestar a alguien, y alcanzado de vez en cuando puntos hilarantes cuando se trata de incidir en las excentricidades de Jackson.

Aquí, claro, es donde se va a pisar terreno resbaladizo sí o sí, y no hay historia oficial que alivie lo retratado. La decisión luego pasa a enfatizar la identificación de Jackson con Peter Pan y una supuesta infancia perdida, lo que hace que el protagonista le parezca extraño, pero aún más inquietante cuando se cruza con otros, aún más extraños debido a sus extraños hábitos a través de su relación con un chimpancé. Este mono, Bubbles, está diseñado con un CGI horrendo en su pretensión de hacer más amigable al animal y menos salvaje o impredecible. Lo que tiene mucha gracia, porque la extrañeza que para es más o menos la misma que implica el hecho de ver y sufrir. Miguel.

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