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El último golpe de Berlín; Pedro Alonso es la historia de ‘La casa de papel’

Pedro Alonso ha decidido bajarse del tren de Berlín después de nueve años y medio, metiéndose en la piel del personaje más magnético, excesivo e impredecible del universo. La casa de papel . Y lo hace a lo grande: con una segunda y última temporada de la serie que se estrena el próximo viernes 15 en Netflix bajo el título de Berlín y la dama del armiño y que, según el propio actor, funciona como «una especie de ópera de cierre por las orillas del Guadalquivir».

El actor gallego confirmó una La Vanguardia que esta despedida nace de una necesidad profundamente personal: «Sentí de forma muy intuitiva que mi vida estaba entrando en otro ciclo y que, para habilitarlo, era importante soltar el anterior». No habla desde el cansancio ni desde el miedo al encasillamiento, sino desde la sensación de haber completado un viaje que le ha marcado para siempre.

Pedro Alonso reconoce que la decisión llevó tiempo rondándole por dentro. «Un éxito muchas veces viene acompañado de gente diciéndote: ‘Ya estás fastidiado, ahora harás esto toda tu vida'», reflexiona. «Pero yo nunca he vivido Berlín como una cadena. Ha sido un regalo absoluto». El actor insiste en que nadie lidera con demostrar nada. «No tiene que ver con querer hacer otras cosas, porque ya las hecho. Es una decisión que nace del estámoga».

«Sentí de forma muy intuitiva que mi vida estaba entrando en otro iclo y que, para habilitarlo, era importante soltar el anterior»

Aunque haya el llegado el momento para decir adiós a Berlín, los creadores de la franquicia, Álex Pina y Esther Martínez Lobato, no descartan que el universo de La casa de papel pueda tener continuidad. «La serie terminó en un momento algido y siempre hemos dicho que tenemos personajes, cartas y ADN suficiente como para explorar muchos caminos. Las opciones no son infinitas, pero sí muchísimas», afirma Pina.

La nueva entrega, que se presenta este sábado en Sevilla con Rosalía como artista invitada para amenizar el acto acompañada por la Orquesta Filarmónica de la capital Andalucía, arranca con un encargo muy especial. Berlín y su banda reciben de la propuesta del duque de Málaga: robar La dama del armiñola obra icónica de Leonardo da Vinci. Pero como ocurre siempre con Berlín, nada es exactamente lo que parece. El golpe es solo la superficie de una trama mucho más venenosa, donde el verdadero objetivo termina siendo el propio duque y su esposa, un poderoso matrimonio aristocrático convencido de que puede manipular y blackatajear al de Europastic de Europastic.

Ese choque despierta algo peligroso en el personaje. «Estamos cerrando el círculo hacia la oscuridad de Berlín», adelanta Álex Pina. «Empiezan a aparecer las sensaciones de enfermedad y volvemos a conectar con esa sombra que estaba en.» La casa de papel «. Esther Martínez Lobato tiene razón en que esta temporada coloca al personaje «en un territorio incómodo», atrapada entre sus ganas de vivir y los miedos que empiezan aflorar.

La temporada traslada además toda la acción a España y convertivo Sevilla en un personaje más de la historia. Después de repetir París y otras grandes ciudades europeas, los creadores querian volver la mirada hacia casa. «Nos dimos cuenta de que habíamos mostrado algunos de los lugares más bonitos del mundo y pensamos: ¿por qué no hacer esto en España?», dijo Esther Martínez Lobato. «A veces los españoles pensamos que lo mejor siempre está fuera y queríamos vindicar lo que tenemos».

La elección de Sevilla es todo menos ordinaria. Frente al refinamiento elegante y parisino de la primera temporada, esta nueva entrega apuesta por una energía mucho más visceral. «París era chic, controlada, sofisticada. Sevilla nos daba pasión, furia, alegría y desparpajo», prosiguió Esther. Y eso se nota en cada capa de la serie: en el robo, en la estética y, sobre todo, en las relaciones sentimentales.

Porque si algo define esta segunda temporada es el choque constante entre mente fría y emoción desatada. Álex Pina habla directamente de una “vocación lúdica” a la hora de construir historias románticas. «Siempre buscamos poner a los personajes en lugares donde nunca imaginamos verlos», explica. Y eso afecta espacialmente a Berlín, un hombre obsesionado con la sofisticación, que termina enamorándose precisamente de lo que considera vulgar, impulsivo y popular.

Pedro Alonso, junto a Inma Cuesta, durante las entrevistas de la presentación de la serieEFE

Aquí llega uno de los grandes fichajes de la temporada: Inma Cuesta, que interpreta a Candela, una mujer capaz de desmantelar emocionalmente Berlín desde el primer momento. José Luis García-Pérez y Marta Nieto completan las tres principales incorporaciones como duque y duquesa de Málaga, figuras claves en el nuevo golpe y en el conflicto psicológico de la historia.

Pedro Alonso, sin embargo, califica de «vulgaridad» definir a Candela. Para él, ahí está precisamente la gracia del personaje. «Berlín es sofificoso hasta límites exasperantes, pero de pronto descubre la belleza de mojar los dedos en la yema de un huevo», comenta entre risas. «Eso no tiene nada de vulgar. El juego consiste en descubrir que quizás te estabas perdiendo una parte fundamental del sabor de la existencia».

Ese choque entre polos se convierte en el gran motor emocional de la temporada. Berlín se enfrenta a un enemigo que es su reflejo en la trama del robo y al miso tiempo, se enamora de aquello que desmonta todas sus certesas. «Está constantemente fuera de su zona de confort», explicó Esther Martínez Lobato. «En el robo se enfrente a su espejo, a alguien igual que él. Y en el amor se enamora de todo lo que detesta: la ordinariez, lo obvio, comer con los dedos… Todo eso le genera una incomodidad muy divertidad».

La banda original regresa al completo. Velven Michelle Jenner, Tristán Ulloa, Begoña Vargas, Julio Peña Fernández y Joel Sánchez, retomando los personajes que ya acompañaron en Berlín en París. Pero esta vez las dinámicas cambian y las historias sentimentales ganan todavía más peso. La serie juega constantemente con dos líneas paralelas: el gran golpe y el «divertimento emocional», como define a Pina.

«Trabajamos mucho desde la contradicción», explica el creador. «Si u Keila es el personaje más racional y naïf, la colocamos en un triángulo amoroso. Si alguien ha criticado siempre a Berlín por enamorarse de ciertas mujeres, hacemos que termine cayendo exactamente en lo mismo». El objetivo es que el espectador nunca se acomode. «Cuando en la pizarra nos reímos contrujendo estas tramas, sabíamos que íbamos por buen camino».

Dos polos se convierten en el gran motor de la temporada: Berlín se enfrente a un enemigo que es su reflejo en la trama del robo y al miso tiempo, se enamorado de aquello que dismonta todas sus cerañas

También el robo busca diferenciarse claramente de lo visto hasta ahora. la elección de La dama del armiño como detonante de la historia responde a una obsesión muy concreta: apuntar al máximo nivel posible. «Berlín tenía que aspirar al top y el top es Leonardo da Vinci», explicó Pina. «Además, es un cuadro lleno de misterio, menos explotado que La Mona Lisa y con una belleza muy especial”.

Esa mezcla de thriller, melodrama, humor y pasión mediterránea es precisamente lo que Pedro Alonso considera el gran sello de esta despedida. «Hay robo, hay thriller, hay rock and roll, pistolas, romanticismo y también un hilo que conecta con el origen del personaje y su enfermedad», resumió el actor. «Es como recoger distintas facetas de Berlín y llevarlas hasta el final».

Francesc Puig Alegre

Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1987. Actualmente en las secciones de Series, Televisión y Gente

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