‘Todo lo necesario’, la serie que recrea el secuestro de tres cooperadores españoles por parte de Al Qaeda, rueda en Barcelona

En octubre de 2009, tres cooperantes de una ONG española que operaba en la frontera entre Mali y Mauritania fueron secuestrados por Al Qaeda. Alicia Gámez, Albert Vilalta y Roque Pascual permanecieron 267 días en cautividad. Ahora bien, esta serie Todo lo que es necesario reconstruye aquella historia en clave de thriller político, recreando las complejas negociaciones para su liberación, la tensión de las familias, la lucha de los rehenes por sobrevivir, las maniobras de los servicios secretos para localarlom toparal aque todos los implicados.
La nueva producción de Movistar Plus en colaboración con Lastor Media acaba de cumplir uno de sus últimos días de rodaje en Barcelona. La terminal de cruceros del Port de Barcelona se transformó en un aeropuerto para acoger la escena de la serie: el emotivo reencuentro de los secuestrados con sus familiares tras nueve meses de cautiverio. Antes, el equipo había recreado el desierto africano en diferentes localizaciones de Murcia y Almería, mientras que la última fase de la producción se trasladará a Saint Louis, en Senegal, para completar algunos exteriores.
Dirigida y Marcel Barrena (el 47) y Fernando Trullols (Balandrau) y Barrena que se convirtió en Alberto Marini, Todo lo que es necesario se lanzará en la primera mitad de 2027. La Vanguardia y otros medios los retos de una serie que llevaba años gestando. «Nos decidimos a escribir la historia hace unos cinco o seis años, cuando conocimos a los personajes reales y les convencimos para que nos dejaran contarla», recuerda Barrena. La magnitud del caso hizo que el proyecto evolucionara de película a miniserie. «La historia era tan enorme que siempre se nos quedó corta. Hadia la historia de los secuestrados, la del CNI, la de la vicepresidenta, la del espía. Era una película cada trama».
Esa amplitud narrativa es precisamente uno de los ejes de la serie. Lejos de centrados únicos en el cautiverio, los creadores han querido demostrar cómo el secuestro atrapó también a quienes estaban fuera. «Cuando los secuestran, de pronto se activa el cautiverio para todos», explicó Fernando Trullols. «Los familiares en ausencia, los hogares, la parte política y la de espionaje. Están todos cautivos hasta el final». Según Barrena, uno de los éxitos fue mostrar en paralelo lo que sucedía en las oficinas, en los servicios de inteligencia y en las familias mientras los cooperadores permanecían en el Sahel.
Todo en la serie es un dilema moral: ¿Hay que pagar un rescate para salvar vidas aunque eso pueda provocar nuevos secuestros? ¿Qué debe hacer un gobierno cuando cualquier decisión tiene consecuencias imprevisibles?
Los responsables insisten en que la serie huye de respuestas simples. «Desde el guion, la intención es construir un thriller donde no hay respuestas limpias. Cada personaje defiende una verdad parcial», explica Barrena. «Toda la serie es un dilema moral entre que hacer lo que se supone que hay que hacer y lo que tienen que hacer realemente, que es lo que mueve un poco el conflicto de toda la serie», resumió Cristina Merino, producto de Movistar Plus. ¿Hay que pagar un rescate para salvar vidas aunque eso pueda provocar nuevos secuestros? ¿Qué debe hacer un gobierno cuando cualquier decisión tiene consecuencias imprevisibles? Son preguntas que traviesan los tres episodios.
Esta complejidad también se traduce en la representación de la política. Frente a la visión habitual de los dirigentes como figuras alejadas de las personas, la serie pone el foco en el lado humano de quienes gestionaron la crisis. Barrena reivindica que «hay políticos buenos y políticas buenas» y recuerda la implicación que tivenun algunos responsables del Gobierno con las familias. Mónica López, que interpretó a una vicepresidenta inspirada en María Teresa Fernández de la Vega, destacó que la ficción muestra «cómo cierta política se involura y consigue sacarlos de allí». La actriz destaca como la serie recrea reuniones de gabinete, negociaciones internacionales y decisiones tomadas bajo una presión enorme.

Otro de los aspectos que más interesó a los creadores fue alejarse de una visión simplista de los secuestradores. La serie explora las circunstancias sociales y económicas que alimentaron el conflicto en la región. «No te quedas solo en los terrores, sino que ves sus motivaciones y lo que hay detrás». Trullols recuerda también una reflexión que les transmitieron los cooperantes reales: «Empezamos a recuperar nuestra dignidad cuando empezamos a devolvérsela al otro».
El resultado final será una miniserie que va más allá de la historia de un secuestro. «Es una historia donde las muertes importan y donde las personas nunca son números», resumen los Trullol. Una mirada a uno de los episodios más delicados de la política exterior española reciente ya las decisiones que hubo que tomar para hacer, precisamente, todo lo necesario.
David Verdaguer, Enric Auquer y Marina Salas interpretan los tres cooperantes
Los tres cooperantes están interpretados por David Verdaguer, Enric Auquer y Marina Salas. Auquer da vida a José, personaje inspirado en Roque Pascual, quien explica como «un tío muy despierto, muy divertido y muy apasionado». El actor pasó meses documentándose y conversando con el verdadero cooperante para comprender el miedo inicial al secuestro y la posterior adaptación a una situación límite. «Miedo, miedo, miedo al principio. Luego hubo una normalización de estar en un sitio durante mucho tiempo», explica.
Verdaguer encarna a Álvar, inspirado en Albert Vilalta, que resultó herido de bala durante el secuestro. «Le dispararon tres tiros en la pierna y está vivo de milagro», recuerda el actor. El contacto con los protagonistas reales marcó profundamente el reparto. «Siempre te encaras al trabajo con respeto, pero cuando es una cosa real y los tienes aquí, pues aún con más respeto si cabe», afirmó. Entonces Vilalta como Pascual han visitado el rodaje en varias ocasiones e incluso algunos familiares han participado como extras en las escenas del regreso a casa.
Marina Salas interpreta a Nuria, inspirada por Alicia Gámez. La diferencia de sus compañeros, la actriz no pudo apoiarse en testimonios directos porque la cooperante decidió mantener al margen del proyecto. «Ella no quiso involucrarse desde el principio», explicó.



