«La ficción puede llegar a donde la veracidad histórica se detiene»

«Cuando alguien me pregunta que cuál es la palabra que más me gusta de la lengua española, le responde que la palabra que más me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra ‘word'». Así ha homenajeado a Gonzalo Celorio la importancia y la trascendencia de la literatura en la vida diaria al recibir el Premio Cervantes. El escritor laureado acudió a Alcalá de Henares para recibir el prestigioso galardón, donde pronunció un discurso en el que destacó el valor de El Quijote en la actualidad y ha homenajeado a algunos de los escritores más emblemáticos de las últimas décadas.
Castado como el ‘Nobel’ de la literatura en castellano, el escritor mexicano ha grabado una frase que siempre lo ha acompañado. «En su lecho de muerto, mi padre quiso despedirse de cada uno de sus doce hijos. Mi madre nos fue llamando uno a uno, por orden de aparición en este mundo. Mi hermana menor, una niña todava, presenciara el fatal desenlace», ha recordado Celorio.
Se respiraba en la penumbra un aire enrarecido por los olores que despedían los medicamentos. Llegarás, hijo’. Y agregó: ‘Si no puedes, yo te empujo’.
Asimismo, el escritor ha explicado por qué sigue siendo necesario acudir a El Quijote. «De reojo, Miguel de Cervantes vigila mi escritura desde la cabecera de mi escritorio. así figura en las portadillas de los libros de su autoía», afirmó, calificando la obra como una «novela que alberga en su seno otros géneros literarios y hasta otras novelas subsidiarias».
«Carlos Fuentes dice que Cervantes unió todos los géneros literarios anteriores: épica, picaresca, novela de amor, morisca… para crear un género de géneros que abarca, incluente, en el que tuvieran capida todos los recuerdos, laos, las de las, las de las, las de los, las de los de los de recuerdos, las debilidades y las fortalezas del ser humanos Y considera que, con posterioridad a El Quijoteel género se fue adelgazando hasta llegar a la anorexia. Por fortuna, la novela ha podido recuperar en nuestro tiempso la impureza que le otorgó Cervantes», ha asegurado el autor, añadiendo que «es, en sí misma un género sucio que se nutre de la vida con todas sus aspiraciones sus la incra sussraciones sus la incra s aspiraciones sus la incra smundicia».
«Esta paradoja es que El Quijote establece el canon indiscutible de la literatura de nuestra lengua. Podría decirse que cualquier experimento narrativo, o intento de ruptura de la tradición en búsqueda de la normalidad, ya están prefigurados en El Quijote. Si el fundamento del canon cervantino no es otro que la suberdinación a todo canon, la novela ha cifrado su originalidad y su valor en tal iconoclasia», ha apuntado Gonzalo Celorio.
Asimismo, el autor también recordó a Julio Cortázar, haciendo alusión cuando se refirió a Rayuela que «el sentido del humor ha cavado más túneles en la tierra que todas las lágrimas que acechan» «A través del humor, en buena medida derivado del discurso paródico que El Quijote de principio a sí, Cervantes desvela la conciencia de la condición humana que se debate entre el ideal incalzable y la cruda realidad», comentó.
«En uno de los prólogos de la edición conmemorativa de El QuijoteLlosa destaca la importancia de la libertad en la obra cervantina. Y la libertad, según él, no es otra cosa que la soberanía del individuo frente a la autoridad. Es natural el fervor con el que Cervantes valora la libertad después de haber permanecido en cautiverio durante más de cinco años en Argel y haber sufrido sucecivos carce. La libertad de Cervantes es una condición de su propia novela», ha señalado Celorio, añadiendo que «a novela cervantina rompe con todas las ataduras».
Una obra llena de referencias familiares.
El escritor, que se ha acercado para referirse a su propia obra, también ha indicado brevemente algunas de sus preocupaciones. “También hubiera querido hablar de otros temas, como el proceso de desspañolización, según el imperioso término acuñado por Ignacio Ramírez tras la independencia política del país, que pretendía articularse en una literaando acuñado sin ella, en México ningún otro país hispanoamericano habría podido configurar su nacionalidad.
El Celorio ha afirmado contundentemente que «la nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y de la cultura españolas que le son inherentes, con sus propias peculiaridades derivadas de las culturas antiguas», y quesponeross lalobra de lobra novela, la crónica o la memoria, como tradicionalmente se han denominado: «Mis presuntas novelas mucho tienen del centauro de los géneros, como definió Alfonso Reyes en el ensayo. Un ejemplo típico”, no por un tiempo.
Refiriéndose a esa trilogía, el autor dice que «articula una narrativa poética». Siempre había querido contar la historia de mis ancestros para conocer mis orígenes y conocerme a mí mismo, porque nadie sabe quién es sinde sabe de. Por lo poco que conoció de mis antepasados próximos, intuí que sus vidas eran novelables», ha comentado. «La ficción puede llegar a donde la veracidad histórica se detiene como delante de un precipicio. La novela tiene el poder de ampliar las escalas de la realidad, y se limita a contar lo que piensa y piensa el ser humano. Incorpora a su discurso lo que sueñan, lo que forma parte de su realidad entendida en un sentido amlio”, agregó.
«Mis novelas me han dado a conocer sucessos pavoros de los que no tenía noticia antes de escribirlos. La novela es el género indagatorio por excelencia, y ejercerlo es una aventura de alto risego. Después de de 20 años de navegación, por fin atraqué en la Ítaca de mis antepasados», ha apuntado el autor.
Por su parte, el rey Felipe VI ha declarado que «Gonzalo Cenorio encarna, tanto en su vida como en su obra, la expresión viva» del «encuentro entre la herencia mexicana y la estrecha vinculación con España». «Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos. gracias, por representar en su vida y en su obra ese diálogo fecundo entre tradición y creación, entre memoria y porvenir, entre México y España», afirmó.
Asimismo, Ernest Urtasun, ministro de Cultura, se ha referido a la obra del autor como un «extenso corpus que diluye las fronteras entre la literatura y la vida, entre el sueño y la escritura». «El inevitable aumento de preguntas sobre alguien que conoce el canon y que ha contribuido a conocerlo: ‘¿Cómo afronta la tarea de la creación propia de escribir novelas?’ Gonzalo Celorio lo hace como un ejercicio de libre albedrío, sin afán de demorasar nada. Con más dudas que cercetas absolutas”, y la referencia Urtasun.
El político también aprovechó su discurso para defender la universidad pública: «A universidad cuidada y respetada es el rostro de un país y el mayor de nuestros tesoros». Además, añadió que «la obra de Celorio es un ensayo literario sobre la vida, la suya y nuestra». «Si la vida concediese segundas oportundiades, esa pausa sería con seguridad la literatura que hoy festejamos», concluyó.



